Del libro de: Franz Ávila del Carpio – “Bronces en el Alba” 1964
Arpegio
Claro arpegio que en gotas lentas
va diluyéndose nota a nota en el teclado;
voz sonora que se quiebra luminosa
en la catedral sensitiva del piano,
Y las voces que se elevan con los bajos profundos
o en el prístino cristal de los arpegios
que se esparcen sensitivos, rumorosos
en la callada soledad de la estancia.
Es la música que destila sensaciones,
a través del alma colectiva,
poniendo en el pecho pulsaciones
que en roja sangre restañan las heridas.





