CONFERENCIA LEÍDA EN EL SALÓN DE LA UNIVERSIDAD “TOMAS FRÍAS” DE POTOSÍ EL 15 DE ABRIL DE 1937
Hombres de Tarija (Tercera parte)
V. Trabajos de divulgación científica e histórica
Hace muchos años, Bolivia fue representada en un Congreso de Medicina realizado en París, por el Dr. Napoleón Raña, tarijeño que supo defender su prestigio, habiendo sido nombrado Presidente de aquél Histórico Congreso. Latente está aún el recuerdo del doctor José Montellano, quien supo conquistar la admiración a través de muchos años de estadía en la capital platense, creando métodos propios de curación, inventando aparatos especiales, publicando obras, producto de sus largas meditaciones, y asistiendo a Congresos de Medicina, como representante de los profesionales argentinos.
Entre los estudiosos de cuestiones paleontológicas, Tarija cuenta con hombres de valía como don Luis Echazú, que ha hecho un análisis paciente de la geología y paleontología de este Departamento, logrando reunir a través de muchos años de tesonera labor una importante colección de fósiles que en la actualidad parte se encuentra en el Museo Tiahuanacu de La Paz. Publicó al respecto varios trabajos, figurando uno de ellos en el “Bolivia en su primer Centenario”.
El mismo autor, preocupado por la discusión del Tratado Medina Carrillo, lesivo para los intereses de la nación, publicó dos interesantes folletos, demostrando la enormidad que significaría su aprobación por el Congreso Boliviano. Desgraciadamente ésta se produjo a despecho de la protesta del pueblo y representantes tarijeños.
Dentro del campo netamente histórico y crítico, la ‘‘Historia de Bolivia” por el Dr. Luis Paz, es una de las obras más importantes con que cuenta la historiografía nacional, aunque no ha podido ser completada. Fuera de esta obra, tiene otros trabajos más de esta índole que sirven de constante consulta. Sus “Biografías” de personajes ilustres de Tarija, amigos, familiares, nos proporcionan interesantes datos sobre los primeros tiempos de la Villa de don Luis de Fuentes. En “El Gran Tribuno”, realza la figura del orador y exPresidente de Bolivia don Mariano Baptista con la situación de su época; “De Tarija a Asunción” que es una descripción e informe de las exploraciones que se han hecho a través del Chaco Boreal hasta culminar con la llegada a la capital paraguaya, presidida por don Daniel Campos y en la que tomaron parte buenos contingentes de tarijeños, teniendo lucida actuación el Coronel Miguel Estenssoro. Otras obras como “Estudios Históricos de Mons. Taborga”; “La Universidad Real y Pontificia de San Francisco Javier” proporcionan datos llenos de interés para el investigador.
EL Dr. Tomás O’Connor d’Arlach, tiene publicadas las siguientes obras:—“Los Presidentes de Bolivia” (Biografías) que sirve de consulta para los estudiantes de secundaria; “El General Melgarejo” que ha tenido el éxito editorial más grande en Bolivia y donde su autor nos muestra al tirano del sexenio en sus diversos aspectos: sentimental, temerario, sanguinario, algo de poeta y amigo de la franqueza, de los dichos militares rotundos. “Rosas, Francia y Melgarejo”, estudio comparativo de los tres tiranos de la América del Sud, donde demuestra que el nuestro tenía más arranques de humanidad; “Bosquejo de la historia de Tarija”, obrita interesante por la relación de los primeros tiempos, desde la posibilidad del ingreso a esa circunscripción geográfica del jefe español don Francisco de Tarija, hasta la actitud leal del pueblo tarijeño que se puso frente al Libertador, a las autoridades argentinas, pidiendo de inmediato su reincorporación al Alto Perú, datos que hemos tenido en cuenta para el presente trabajo. Publicó también otra obra con el título de “Independencia Americana.—Recuerdos de Francisco Burdett O’Connor” y "El Periodismo Americano en 1890”.
El Dr. Cornelio Ríos, de quien hablamos al tratar del periodismo, ha publicado obras tan importantes como “Los Derechos de Bolivia”; “Límites con el Paraguay”; “Bases para un Tratado”; “Centenario de Bolivia” y un ensayo titulado "La Propiedad Literaria". Es digno de hacer notar que este ilustre tarijeño que gozó de gran prestigio en las tierras del Plata, aun estando por más de veinte años alejado de Bolivia y teniendo todos sus intereses fuera de esta República, se manifestó como el intelectual pletórico de amor por su patria. Y cuando el conflicto del Sudeste y en ambiente contrario a nuestros intereses, hizo propaganda de nuestros derechos en la prensa, la cátedra y la conferencia. Adulado allí y en circunstancias halagadoras para su persona, rehusó tomar carta de ciudadanía argentina cuando se le ofrecía excelentes situaciones.
El Dr. Bernardo Trigo, uno de los tarijeños más eruditos en lo que se relaciona a los estudios históricos de aquel departamento y cuyos trabajos consultamos también para, este esquema, ha escrito muchos folletos del carácter que indicamos; biografías de hombres ilustres que van desapareciendo, publicados en la prensa nacional y extranjera, entre las que podemos citar la de Bernardo Trigo, hijo del ilustre General del mismo nombre y antepasado suyo, del Dr. Aniceto Arce y del Dr. Cornelio Ríos.
El Dr. Carlos Paz escribió dentro del terreno histórico-geográfico una obra interesante titulada «Bolivia y la Argentina», donde analiza las relaciones entre ambos países, intensificando sobre la cuestión Tarija: Otra obra histórica suya de menor importancia es «Bolivia en Roma», con la actuación que le toco desenvolver siendo Enviado Extraordinario ante la Santa Sede, habiéndole tocado presenciar los funerales de Benedicto XV y la erección del actual Pontífice Pío XI, conteniendo datos sobre todos los Papas desde San Pedro.
Federico Ávila, de la generación de los estudiantes egresados de secundaria en 1922 y 23, se ha mostrado como el más estudioso de ellos. Escrutiñador de bibliotecas, de oficinas públicas en búsqueda de documentos para su labor histórica, tiene publicadas las siguientes obras: El Andinismo del Chaco , serie de ensayos; «La Enseñanza de la Historia», sobre la Metodología de esta disciplina; «Una Metrópoli Prehistórica en Tarija», sobre los descubrimientos que realizó en la región denominada «Antigal», trabajo que mereció comentarios elogiosos de don Alberto de Villegas y del Sr. Arturo Posnaski; este último califica a «Antigal» «como el hueco que existe entre las Pucaras de Camarapa y de Humahuaca»; fuera de estas obras, tiene muchas otras en estado de darlas a la prensa, habiendo últimamente publicado «La Lectura y el Arte de Escribir».
De carácter histórico geográfico y de importancia trascendental es la serie de artículos que va publicando en «LA METRALLA», el Dr. Octavio O’Connor d'Arlach con el título de «Las Maravillosas Tierras del Bermejo y El Camino a Fortín Campero», que va formando un volumen de consideración, muy importante por las reflexiones que sugiere a su autor el análisis desnudo de la realidad, el abandono absoluto en que están esas tierras que encierran todo un risueño porvenir, los datos exactos que proporciona, hasta concluir sobre la necesidad de la construcción de caminos que uniéndose a la capital Tarija, fusionen en comunidad de intereses todas aquellas regiones de riqueza inexplotada con el resto de la República.
Hace pocos días, salió a la luz pública un folleto cuyo autor es el Dr. Luis Pizarro, con el título de «Apuntes Histórico-geográficos de Tarija» que abarca desde la conquista, primeros tiempos de Tarija, los antecedentes relacionados con la reincorporación definitiva de este Departamento a la nacionalidad boliviana, después de oponerse a las decisiones de Bolívar y a raíz de las reclamaciones de los gobernantes argentinos que ya ejecutaban actos de dominación sobre aquel territorio y su capital y la cuestión del Chaco tratada en forma seria y bien documentada. Sobre la importancia de este trabajo la prensa boliviana se está pronunciando en sentido de elogio para su autor, figurando buenos juicios, entre ellos, el del prestigioso escritor Luis Teran Gómez quien dice entre otras consideraciones: «cabe afirmar que el meritorio trabajo del Dr. Luis Pizarro, podrá muy bien servir de consulta para aquellos estudiosos que escriban la verdadera historia filosófica y científica de Bolivia....»
Antonio Mogro Moreno de quien ya hablamos al tratar de la poesía, ha dado a luz su obra «LA PROVINCIA DEL PARAGUAY Y EL CHACO», volviendo sobre esta misma cuestión tan explotada, con nuevo acopio de datos y documentos que permanecían ignorados. Este trabajo está llamando muy justicieramente la atención de la prensa nacional.
VI.-Derecho y Jurisprudencia
Cronológicamente, entre los primeros que se dedicaron a las amplias elucubraciones del Derecho, tenemos al Dr. Eudal Valdés que dejó inédito un trabajo sobre Derecho Civil.
Son importantes los trabajos sobre legislación minera que dejó el Dr. José R. Estenssoro, de cuyas luces aún se esperaba mucho, dada su capacidad de estudio.
Donde encontramos una absoluta dedicación a esta clase de especulaciones, es en la labor fecunda efectuada por el Dr. Luis Paz, muerto en Sucre el 6 de octubre de 1928, habiendo sido uno de los hombres más representativos de su tiempo y que tomó parte activa en los destinos del país desde las altas situaciones que le cupo desempeñar.
A través del esquema que nos hemos propuesto, lo hemos visto actuando en el periodismo, fundando y sosteniendo órganos de prensa; en el campo histórico-geográfico, ha dejado una importante serie de obras. También, en los descansos que le permitían sus labores ha escrito obras de Derecho que hoy sirven de mucho a los estudiosos.
Tiene «La Corte Suprema de Justicia de Bolivia.— Historia y Jurisprudencia» que él mismo señaló como «el primer ensayo en su género». Un libro que sirve de consulta incluso para lecciones de Instrucción Cívica en la enseñanza media es titulada «Constitución Política de la República de Bolivia.—Su Texto, su Historia y su Comentario», que lleva la autorización suprema con la firma del mandatario, el Dr. Eliodoro Villazón, cuya claridad en la explicación con datos comparativos de otras Cartas Políticas hace agradable y comprensible su lectura, empezando con la organización de Bolivia como país independiente y sus constituciones, hasta la consideración sobre la reforma de la Carta Fundamental de nuestro Estado.
Otra obra importante es la titulada «Nociones de Derecho Penal», escrita cuando era catedrático de la Facultad de Derecho de Tarija y publicada cuando desempeñaba la Cartera de Ministro de Gobierno y Colonización. Tiene bastante interés por sus puntos de vista al mostrarse partidario decidido de la abolición de la pena de muerte, con el principio de la inviolabilidad de la vida humana.
Reunió en un libro las exposiciones de los Presidentes de la Corte Suprema, con el título de «Discursos de sus Presidentes». Y, por último, tiene un ensayo y reflexiones sobre «La imprenta y sus Leyes».
El Dr., Carlos Paz, hijo del anterior publicista, tiene un libro titulado «Nociones de Derecho Civil» que en un lenguaje claro y sencillo explica las más arduas cuestiones de esta materia, pudiendo servir de texto por su esfuerzo sintético.
VII.—- Educadores
Juan Misad Saracho.—Cabe una viva emoción, especialmente para los que sean y se sientan maestros, al rememorar la egregia figura del Dr. Saracho, que en los últimos tiempos ha sido quien ha dado un robusto movimiento hacia la implantación de sistemas modernos de educación, cuidando, en sus reformas, hasta en sus más mínimos detalles, a fin de que se siga un camino evolutivo. Saracho se ha distinguido en diversas actividades superiores; como orador, su palabra fácil, convincente, su doctrina y el enorme caudal de conocimientos, hacían de él un verdadero tribuno. Como periodista ágil, supo ponerse en esta misma Villa Imperial junto a los cerebros pujantes que otrora dio Potosí. Como político de alta talla, llegó a elevadas situaciones hasta ser candidato a la Presidencia de la República por el período de 1917-1921, falleciendo en estas circunstancias el 15 de octubre de 1915.
Nacido en Tarija en 27 de enero de 1850, estudió allí primaria y secundaria, continuando sus estudios en Sucre, donde se recibió de abogado.
Lo colocamos en esta rápida revisión de valores tarijeños, como educador, y a nuestro juicio, ese fue su verdadero carácter y por esto merece la gratitud boliviana. Maestro desde joven, supo fundar hasta un establecimiento de secundaria con cuatro cursos en Cinti, con el nombre de «Liceo Porvenir», labor que tuvo que abandonar con el acontecimiento de la guerra con Chile, donde actuó como 2o Jefe del Escuadrón «Camargo». Terminada la «guerra injusta», acordóse del establecimiento de su creación, trabajando en él hasta 1893, año desde el que se lo ve a Saracho, en intensa actividad intelectual en esta tierra de Potosí, con la famosa generación del Dr. Modesto Omiste, Ángel C. Valda, Luis Felipe Manzano, Germán Zambrana, José Manuel Aponte, José David Beníos, Donato Dalence, Macedonio Araujo y tantos otros, con los que redactaba "EL TIEMPO”, fundando el “Centro de Estudios de Potosí” y tomando parte activa de la redacción de la Monografía de este rico Departamento, habiendo tenido a su cargo el capítulo XV que trata sobre Culto, Instrucción Pública y Movimiento Literario, obra destinada para ser presentada en la Exposición Colombiana de Chicago y aprobada por la Municipalidad de Potosí en noviembre de 1892. Mientras hacía esta labor, fue Munícipe, Director de nuestro Colegio “Pichincha”, Cancelario de la Universidad, cargos que le revistieron de observación para plantear después, en situaciones superiores, las reformas que juzgó convenientes en relación a su época y a las necesidades.
La política lo llevó a la Convención de 1890, como Convencional por Potosí, luego fue elegido Senador por su tierra natal, llegando a ocupar la Primera Vice-Presidencia de la República.
Fue Ministro de Instrucción y Justicia, Gobierno y Fomento y transitoriamente y en circunstancias graves, de Relaciones Exteriores y Culto en los últimos meses del gobierno de Pando y en los períodos de Montes y Villazón.
Pero, insisto, es en la labor educacional que Saracho sabe colocarse en su puesto de honor y de acción trascendental. Nombrado Ministro de Instrucción en 1904, en su primera etapa tiene interrupción en su labor, pues desempeñó, por ausencia del titular, el cargo de Ministro de Relaciones Exteriores en momentos críticos, «pues se definían nuestras cuestiones de límites con el Brasil, se concluían Tratados de arbitraje con el Perú, se agitaban las cuestiones pendientes con Chile y se debatían Tratados comerciales con Francia y con el Perú», como él mismo dice en la Memoria de ese año, poniéndose a laborar resueltamente en el Ministerio de Instrucción después de la clausura del Congreso de 1903.
Dada la limitación del objeto que perseguimos, no podemos hacer más que una breve síntesis de su labor, noobstante de la importancia que vemos a medida que analizamos los documentos pertinentes que nos sugiere el poder ser objeto de un estudio aparte.
En su Memoria de 1904, empieza llamando la atención de los H.H. Representantes, que el Presupuesto de Instrucción es completamente deficiente y dice: «fijaos en los presupuestos de las naciones envidiables por su cultura y veréis que el servicio de Instrucción ocupa, cuando menos, el tercer lugar por la cuantía de los recursos que se le destinan».
En esta etapa de su administración cree necesario formar el Consejo Nacional de Educación como entidad técnica directiva que mantenga la tradición y la unidad. ¡Cuánto tiempo ha pasado, hasta la Revolución del año 30 para cumplir esta aspiración como algo novedoso!
Preocúpase de la organización de Bibliotecas, mapotecas, Museos y laboratorios de los colegios nacionales. Piensa en todos los útiles necesarios para hacer más efectiva la labor educacional. Para la realización de este propósito pide se consigne en el presupuesto partida para comprar en el exterior todos estos útiles tan indispensables, lo que llega a conseguirse al poco tiempo.
Consciente del valor de los estudios histórico— geográficos de la vida nacional, los impulsa y juzga que sociedades de esta índole debían fundarse en todos los departamentos, con lo cual grandes intereses nacionales se pondrían a flote.
En la enseñanza media—que él juzga impropio llamarla secundaria, como si fuera de segundo orden— suprime la cátedra de latín y religión, creando las de aritmética, dibujo, música y gimnasia. Para la efectividad de la enseñanza creyó nociva la existencia de malas escuelas, verdaderas «caricaturas» como él dice, que dañan más en lugar de ocasionar bien... Lo correcto es fundar buenas escuelas, con buenos maestros,
Otra idea suya que recién se ha pensado en ponerla en práctica, como novedad es la entrega de la instrucción que está a cargo de las Municipalidades, a las corporaciones docentes, indicando que aquellas agrupaciones pueden supervigilar el correcto funcionamiento de las escuelas primarias y aún suministrar sus fondos bajo la dirección de las autoridades docentes.
Medita en la forma de cumplir la aspiración general de crear escuelas especiales de acuerdo a las industrias características en las distintas zonas del territorio naciónal, problema que aun hoy continúa sin solución.
Verdadero educador, conoce bien el rol del maestro, su importancia como tal y así dice:—«No es profesor el que sabe una materia, sino el que sabe enseñarla, estando comprobado por la experiencia, que muchos sabios fracasan en la enseñanza al frente de medianías que consiguen verdaderos éxitos en ella». Y con este concepto, juzga que debe prepararse el personal del profesorado, enviando sin pérdida de tiempo al exterior por cuenta del Estado, jóvenes que estudien en institutos de prestigio, y, aparte de esto, enviar en gira de estudio por los países limítrofes, por lo menos, maestros que estudien la organización escolar y los métodos que se aplican con buen resultado, trayendo simultáneamente a elementos del exterior para que vayan trabajando en los diferentes establecimientos educacionales.
Critica también el hecho de que los exámenes de Tribunal para abogados se reciban en las Cortes de Distrito, como si no fueran pruebas universitarias «puesto que el abogado entra a formar parte del ramo judicial sólo después de haber tomado posesión de su cargo: es decir, después de su examen...»
Crea las inscripciones en los diferentes ciclos, señalando para su verificativo un tiempo determinado del año; diferencia la confusión existente entre los sistemas y métodos pedagógicos, se preocupa de los edificios escolares, redacta y envía los cuestionarios o interrogatorios para los exámenes semestrales y finales «del curso preparatorio y de la enseñanza media», junto con el Reglamento General de exámenes, primera medida en su género hasta entonces, añadiendo a esto la reforma del plan de estudios para secundaria.
En 1905, mediante Decreto de 2 de abril de este año establece la Matrícula Nacional de Profesores que aseguraba en algo la estabilidad del personal según sus años de servicio y el 11 de diciembre del mismo año, se promulga la Ley de Jubilaciones cuya necesidad se vio de inmediato, al poco tiempo eran jubilados 17 maestros, ley que hoy ha experimentado reformas.
Fundóse en este año escuelas dignas de este nombre en todas las capitales de Departamento y provincias; el Colegio Secundario con dos primeros cursos y con adquisición de local propio en Trinidad; escuelas de minería en Oruro y Potosí, de comercio, dibujo y música en La Paz.
En educación indigenal, crea los preceptores ambulantes, interesando en este aspecto hasta al Presidente de la República que trasladóse hasta Ayoayo para hablar a los indígenas, entregando el primer material escolar.
En 1908 funda en La Paz la Biblioteca y el Museo pedagógicos a base del material traído de Europa por el Dr. Sánchez Bustamante que fue uno de los que más respondieron en la misión de pensionados al exterior. Para la enseñanza primaria, comisiona al normalista Adolfo Piñeiro Román, de la misión chilena y a quien debe mucho Tarija en materia educacional, la confección de un texto para la enseñanza primaria, a fin de uniformar el sistema.
Funda también en La Paz, el Conservatorio Nacional de música, dando mayor incremento al establecimiento antes creado para la cultura musical femenina.
Impulsa los certámenes literarios, convocando al nacional de Historia de Bolivia. Cree que la propaganda de asuntos educacionales se debe hacer en gran escala y juzga conveniente que debe fundarse tantas publicaciones como ciclos tiene la enseñanza, es decir, facultativa, media, especial y primaria.
Nuevamente, en su informe de 1908, insiste en la necesidad inaplazable por entonces, de formar un Instituto Pedagógico, para cuyo fin planteó su iniciación, indicando también que el país no debe retroceder ante ningún sacrificio para formar el profesorado nacional y profesional, que responda a sus aspiraciones y a sus nobles empeños».
La calidad de sus iniciativas no ha sido recibida sin observaciones del elemento conservador que siempre existe que calificó de «innovadora» esta labor, dando a esta palabra un sentido de censura. Pero el tesón que puso, la nobleza de sus fines, hicieron que todo se llevara al éxito más lisonjero, sirviendo su esfuerzo como un reguero de luz.
En este terreno, es digno también citar al Dr. José María Suárez, maestro y Director de las primeras generaciones de Profesores de Estado; Delfín Pino Ichazo, que ha publicado varias obras de índole educacional, entre ellas «La Educación Nacional», trozos selectos de lectura, «Manual de Ortografía Práctica» y un folleto de crítica al Estatuto de Instrucción surgido a raíz de la revuelta del 12 de junio de 1930.
Para concluir este aspecto, me parece digno recordar como una enseñanza más que nos dio Saracho, la expresión de sus propias convicciones:—«Es preciso persuadirse: la única y verdadera redención del hombre por el hombre, es la educación. Educar es redimir, y por eso los grandes reformadores y los grandes benefactores de la humanidad, han llenado es alta misión en grande escala».
III.- Gobernantes
General Narciso Campero.—En el Salón de Actos del H. Concejo Municipal de Tarija, existe una fotografía del distinguido militar mandatario boliviano con cuyo nombre encabezamos estas líneas, teniendo al pié esta dedicatoria:
«Al pueblo de Tarija.—Paisanos: En la anexa reproducción fotográfica os envío un saludo afectuoso.
«Si mis actos como mandatario de Bolivia son dignos de aprobación o de vituperio y sí he, o no, merecido el bien del país que me vio nacer, el tiempo lo dirá».
«Os pido, entre tanto, que conservéis esta prenda como un simple recuerdo de vuestro paisano y amigo.
(Fdo.)—NARCISO CAMPERO.
La Paz, mayo de 1881».
Y en la investigación que el mismo General encarga efectuar al señor Rosendo Estenssoro en 1862, sobre el lugar de su nacimiento y quienes fueron sus padres, documentos que hoy se encuentran en poder del Dr. Bernardo Trigo y de quien tomamos estos datos, se llega a la conclusión de que nació en Tojo, anexo de Yunchará provincia Avilés, «que ha pertenecido siempre al partido de Tarija, recibiendo las órdenes del Obispo de Salta, por intermedio del curato de Yavi el 28 de octubre de 1813, siendo sus padres don Felipe Campero, hermano del Marqués don Juan Feliciano Campero, y de la señorita Florencia Leyes. Recogido posteriormente por el Marqués fue educado en Tojo hasta los doce años, habiendo sido trasladado más tarde a Chuquisaca, donde continúo sus estudios....
Esto, sobre su origen.
Mucho se ha escrito enalteciendo esta figura que ha dejado imborrables recuerdos. No pretendemos hacer un estudio más, sino, conforme a nuestro propósito, analizar los hombres de valía que dio la tierra de don Luis de Fuentes, según las características de su labor predominante.
Abogado y militar, supo tener buena actuación en ambos rumbos, sirviéndole el primer título para ganarse el sustento cuando, por el exilio a que fue sujeto por Melgarejo, tuvo que viajar a Buenos Aires donde trabajó conquistándose un buen ambiente. Como militar, su actuación en los campos de batalla en las campañas de la Confederación, Ingavi y el Pacífico, haciendo notar siempre su rectitud, nos muestra al hijo de Marte celoso de sus deberes y honradez militar, notándose este mismo carácter en las revueltas políticas en las que le cupo actuar.
Refiere Omiste, tratando sobre una de las actuaciones de esta índole, que «siendo Coronel y Jefe Político de Potosí en 1869, estalló la revolución en favor de Belzu. Hecho prisionero por el Coronel Ravelo, éste le ofreció el grado de General si firmaba una orden de rendición de la columna de su mando. Campero trémulo de coraje, le respondió.
—Soy militar de honor y prefiero la muerte a comprar los entorchados de General al precio de semejante infamia…
—Si Ud. no firma, lo fusilo—dijo Ravelo.
—Puede Ud. hacerlo, pero no firmo—repuso Campero.
Asegurado con grillos, fue conducido al banquillo.
—¿Firma Ud. o no firma? le preguntó el oficial encargado de la ejecución.
—No firmo—dijo Campero.
Resonó la descarga y las balas silbaron por sobre su cabeza, sin herirle. Un oficial se presentó ese momento con la orden falsificada de rendición.
—¿Está bien falsificada la rúbrica?—preguntó Ravelo. Y al recibir la respuesta afirmativa, ordenó:
—Que suspendan la ejecución.
Campero sentado en el banquillo, exclamó con desprecio:
—¡Canallas!»
Un punto que podría considerarse como obscuro en la inmaculada vida del «Quijote peligroso», es su colaboración a Melgarejo en su primer tiempo. Y esto no hace más que demostrar su lealtad característica. Admirador y partidario de Linares, sintió como el que más la nefanda traición de sus Ministros Achá y Fernández, colaborados por el Coronel Manuel Antonio Sánchez que fueron posteriormente los famosos «triunviros», llegando a quedar en la presidencia Achá, Campero ayudó a Melgarejo porque este militar lucho contra Achá hasta derribarlo del poder. En esta forma creía el nativo de Tojo, se vería vengado el Dictador. Cuando vio que los desmanes de Melgarejo no tenían freno, Campero le previene sobre las consecuencias de su conducta, pero su noble intención fue incomprendida, promoviendo más bien la enemistad entre el vencedor de la causa de diciembre y el futuro luchador en los campos de Tacna.
Escribió también varias obras, como «Tratado de Matemáticas», destinado para la enseñanza; «Mi regreso de Europa a Bolivia», donde refiere sus experiencias y los hechos históricos realizados al volver y actuar en Bolivia, que le valió ser retado a duelo por el Coronel Nicanor Flores, duelo que no llegó a realizarse por haber este último tomado precauciones; «Proyecto de Revolución», obra en la que exterioriza sus meditaciones por la mejora de Bolivia, tomando a la palabra «revolución» en un sentido noble, deseando para su patria, cuyo amor alimentó más en su permanencia en Europa, aplicar sus experiencias sobre la observación efectuada en suelo extranjero, proponiendo reformas para aplicarse lentamente, de acuerdo a la evolución individual y social; «Cuestión Judicial entre Narciso Campero y Gregorio Pacheco», desvirtuando ciertas imputaciones odiosas, sobre intereses y otros folletos más.
Nos interesa más su papel de gobernante en los trágicos días en que le correspondió actuar. El Gral. Daza, cometía desaciertos tanto políticos como militares a cada momento y la situación de nuestras armas en la Campaña Pacífico no era airosa. El 27 de diciembre de 1879 se le separa del comando del Ejército boliviano en Tacna y el 28 del mismo mes y año, el pueblo de La Paz se levantó contra el Consejo de Ministros, proponiendo el nombre del General Campero que se encontraba a la cabeza de la 5a División Boliviana para que se haga cargo de la Presidencia Provisoria de la República, posesionándose por decreto de 19 de enero de 1880, mientras se reuniese la Asamblea Constituyente, convocada pocos días después. Ocupábase simultáneamente de reorganizar el país y de atender las necesidades de la guerra, cuando sobrevino una inicua conspiración a cargo de los Coroneles Uladislao Silva y José Manuel Guachalla, que, triunfante, habría cometido más villanías, si no se produce una reacción que da por tierra a estos malos militares, volviendo las cosas a su curso normal, con el castigo de los culpables. Para ver dirigir personalmente, evitando al mismo tiempo las disidencias existentes entre los personeros del Alto Comando boliviano y peruano. Viaja a Tacna, se hace cargo del mando de los ejércitos aliados y teniendo en cuenta muchas circunstancias ya conocidas sobre la situación exacta de ambos ejércitos, se vio en la necesidad de trazar un nuevo plan de resistencia, el de la «sorpresa» que resultó a a inversa, por el «empampamiento», ocurriendo que la tropa cansada y extenuada presentara combate el 126 de mayo y, no obstante los esfuerzos de coraje realizados, especialmente por los «Colorados», la derrota se pronunció para las fuerzas aliadas. Después de esto, no quedó más que el regreso de ambos ejércitos.
La Convención Nacional reunida el 25 de mayo de 1880, proclamó Presidente para el período 80—84, a Campero, en vista de sus magníficas cualidades ciudadanas no obstante que éste ya había hecho conocer antes su decisión de dejar el mando, pues manifestaba en su Mensaje del 19 de mayo «la imperiosa necesidad de hacer ver patentemente que el mando normal de la República no es, ni debe ser el patrimonio del hombre afortunado que ha podido apoderarse de la fuerza armada; habló también de la necesidad urgente de plantear de una vez e inexorablemente, el principio de alternabilidad, por transitorio que haya sido el ejercicio del Poder Supremo». Sin embargo, llegado con el resto de las tropas el 10 de junio y habiéndosele convencido, toma el 19 posesión constitucional como Presidente de la República.
Honradamente consciente de la necesidad de continuar la campaña, hace política en este sentido lo que su primer Vice, el Dr. Aniceto Arce, encuentra desacertado, mostrándose partidario de la paz, por lo que Campero lo destierra, Este acto, en realidad fue de ligereza, pero movido por su convicción sincera. De aquí nacieron después las dos corrientes pacifista y guerrerista, habiendo el gobierno procedido a la reorganización del ejército. La corriente pacifista, haciendo eco a las opiniones eminentemente prácticas de Arce, profesaba el arreglar con Chile, a expensas del fraccionamiento territorial del Perú cuyas provincias, ocupadas por el enemigo, debían repartirse con Bolivia. Campero protesta desde el fondo de su espíritu caballeresco, no concibiendo que se pueda abandonar al aliado, lo que califica de «un proceder sin nombre, un enorme crimen». Y, en conclusión, Perú llega a firmar el Tratado de Paz con Chile el 20 de octubre de 1883, sin tomar en cuenta a Bolivia, país que al fin de cuentas resolvió firmar un pacto de tregua con el victorioso, para acordar después la paz definitiva, pacto que llegó a firmarse el 4 de abril de 1884.
Mientras las ’faenas políticas seguían su rumbo, Campero fundó una Escuela de Teneduría de Limos en Oruro, hizo tender líneas telegráficas entre esta ciudad y La Paz, se aplicó la Ley de conscripción militar de 1871 que motivó vivas protestas; para la instrucción y reforma del ejército, hasta el mismo Presidente Campero escribió varias obras.
Respecto á colonización, Campero mandó explorar el Madre de Dios y ordenó la organización de exploraciones al Chaco, llegando a salir hacia esta última dirección tres misiones: la 1a. dirigida por Crevaux fracasó por ser asesinados sus componentes por los tobas; la 2a. por Rivas y la 3a. por Daniel Campos, colaborado por los Coroneles Miguel Estenssoro, Juan Balsa y Coronel Pareja, siendo la tropa a base de elementos tarijeños que lograron llegar hasta la capital paraguaya el 27 de noviembre de 1883 originando recelos de la República guaraní. Dirigió también sobre estas cuestiones, el 17 de septiembre de este último año una Carta Autógrafa al Emperador del Brasil don Pedro II, insinuando la conveniencia de rectificar los límites existentes, «adoptando como línea arcifinia, la del comedio del Río Paraguay. Pero esto no se tomó en cuenta.
Y llegamos al punto culminante de la honestidad política que tanto caracterizó a Campero. Con motivo de la renovación del Ejecutivo, llegan a formarse tres partidos: el Liberal, encabézalo por el General Camacho, con quien simpatizaba Campero; el Demócrata, cuyo representante era el industrial don Gregorio Pacheco y el Constitucional que proponía la candidatura del Dr. Aniceto Arce. La contienda era reñida. Camacho ponía como su bandera principios doctrinales: Pacheco, su prestigio de «hombre nuevo» como surgido de la noche a la mañana; Arce, un programa de acción encaminada al impulso industrial y caminero.
Campero, partidario de Camacho y en vista del sistema corruptor, empleado por los dos últimos, que cotizaron los votos, usando entonces el sistema del «cheque al cheque y el billete al billete», pensó dar un golpe de Estado para cortar esta corrupción de acuerdo con los buenos políticos de ese tiempo, pero se detiene, por no dañar los principios constitucionales que señalarían una mala tradición. Quiere hacer cumplir y respetar la Constitución a todo trance y observa prescindencia absoluta, se fusionan los partidos de Arce y Pacheco, quedando este último como candidato, triunfa Pacheco enemigo personal suyo, al que da solemne investidura en Sucre, dando la más gráfica lección de respeto hacia la libertad e instituciones patrias.
La actitud de Campero mereció las alabanzas en su época, no sólo de bolivianos, sino también de la prensa extranjera. En «LA PATRIA» de Valparaíso, aparece un editorial citado por Severino Campuzano (Psicología de Dos Gobernantes) que entre otras consideraciones debe: «Hay que hacerle justicia (a Campero de reconocer que su gobierno ha sido el verdadero fundador de la República en un país que no tenía de tal sino el nombre..,.»





