CONFERENCIA LEÍDA EN EL SALÓN DE LA UNIVERSIDAD “TOMAS FRÍAS” DE POTOSÍ EL 15 DE ABRIL DE 1937
Hombres de Tarija (Segunda parte)
III—Poetas y Artistas.
Recordemos al viejo Aristóteles quien decía que el sentimiento de amor al ritmo es innato en el hombre y atiende a manifestarse en forma armónica desde que se siente influenciado por la naturaleza. Es lógico que en Tarija, cuyos paisajes invitan al ensueño vistiéndose eternamente de galas, donde la mujer es «realmente el bello sexo», según frase de don Julio Lucas Jaimes, la poesía tenga cultores que la canten siempre con viva emoción. Mucho más, si el alma española dejada allí hace brotar a raudales hasta del corazón del chapaco, cantares que nada tienen que envidiar a los de sus antepasados, los andaluces y castellanos en cruza con los sentimentales «tomatas» cuyas características hemos desarrollado en diversos trabajos publicados en la prensa de La Paz y de esta ciudad de Potosí.
Ya en la época de la emancipación se hace notar la vena poética de don Eduardo Torres, tarijeño de vieja cepa, educado en la Universidad de Charcas, habiendo sido también militar actuó como convencido defensor de la causa realista, habiendo desempeñado importantes cargos con nombramiento de las autoridades peninsulares.
Más cerca a nosotros, está presente la obra poética realizada por Don Tomás O’Connor d’Arlach, patriarca que bajó hace poco al sepulcro, habiendo dedicado toda su vida al impulso de la cultura espiritual, tanto de su país natal como de la nación toda, ya que su labor ha influido con los hombres de su época en la mentalidad nacional desde muchas facetas como hemos de ver.
En este lugar nos interesa su cultivo de la poesía. Su juventud se embebe con la lectura de los románticos franceses, españoles, italianos, alemanes e ingleses que originó en los americanos el neorromantismo con José Antonio Maitín, Gabriel de la Concepción Valdés, Gertrudis Gómez de Avellaneda, José Mármol, Olegario Víctor Andrade, Néstor Galindo, Ricardo José Bustamante y muchos otros.
Cantor de la vida hogareña, de los encantos de su terruño, de las glorias nacionales, escribió con suma sencillez sus impresiones. También el llamado «mal del siglo», esa tristeza y amargura profunda que hizo estragos en muchas generaciones le sirven de motivo de inspiración. Así dejó «Poesías», «Sensaciones», «Recuerdos de mi Tierra», «Hojas de Otoño», publicada en Sucre en 1875 como su primera obra, con prólogo del Dr. Belisario Loza, «Sueños y Realidades», «Artículos Literarios», que es una colección de prosas y muchas obras más. El H. Consejo Municipal de Tarija llamó a un concurso para la composición del himno tarijeño. Como resultado, se premió el 25 de enero de 1893 la poesía presentada por don Tomás que es la que hoy subsiste.
Manuel Campero.—Con el propósito de hacer conocer y difundir las propias cosas, tomando como fuente de inspiración aun no explotada por entonces, cuestiones ambientales, publicó en Sucre, 1874 su obra «LEYENDAS BOLIVIANAS», en verso, conteniendo tradiciones interesantes como «La Gracia y la Conciencia», «La Virgen de las Peñas» y «El Mendigo»; cuentos como «La Marca del Pañuelo», «Tres Muertos con una herida» y «El Canario», un cuadro de costumbres.
Fuera de esta obra poética que despertó entusiasmo en su época, tiene otras como «LIRIOS», colección de poesías liricas de acuerdo a la sensibilidad neorromántica de su tiempo y “Comentario a los Discursos de Olañeta”.
Adhemar O’Connor d’Arlach, hijo del anterior, tuvo una vida brevísima pero sentida intensamente a base de un sufrimiento motivado por una melancolía ingénita. Escribió «Arias Tristes», muriendo él días después que escribió su hermosa poesía titulada «En la Muerte del Poeta». Hablando de él en nuestra última entrevista, nos decía su padre, melancólicamente:— «Era el mejor poeta de todos nosotros»…
José Electo Díaz, fue uno de los ejemplares de «artífices de su propio destino». Cajista de la Imprenta «El Pensamiento» de propiedad de don Bernardo Raña Trigo, se educa aquí, componiendo después poesías sentidas de emotividad elegiaca en momentos que le permitía su trabajo diario. Tuvo una muerte prematura. Sus composiciones poéticas que llegan a formar un volumen, se publicaron dispersamente en los periódicos de la localidad.
José Rodolfo Ávila, publicó un tomo de sus poesías con el título de «HOJAS DISPERSAS, prologado por el Dr. Tomás O’Connor d’Arlach, donde se nota la influencia beckeriana
Otros poetas que han dejado volúmenes de sus composiciones fueron Aurelio Nieva, Alfredo Rodo, Félix Soto, Rosendo Echazú.
Superviviente de estas generaciones, que ha logrado ser premiado por sus composiciones poéticas, especialmente por su poema "LIBERTAD”, es el Dr. Manuel Mogro Moreno.
Amable O’Connor d’Arlach, reunió sus producciones poéticas en una obra titulada «LA SOMBRA DE LA MONTAÑA», donde tiene sus composiciones llenas de una suave melancolía que va in crecendo, influenciada por el escepticismo de Heine a quien saboreó en su propio idioma y del que hizo muy felices traducciones. Gustavo Otero Muñoz dice de él:—Son extraordinarios en número los rasgos felices en que el autor sondea y descubre los más recónditos senos de su espíritu y pone, al propio tiempo, el dedo en la llaga de todos los corazones verdaderamente sensibles».
Octavio Campero Echazú, de influencia modernista rubendariana y de los descendientes franceses, publicó cuando aún era estudiante de secundaria su primer libro de versos titulado «Arias Sentimentales» que llamó la atención por su técnica y motivos. Tiene también publicado otro libro titulado «El Amor Libre». Hoy con evolución progresiva, tiene muchas composiciones inéditas que pueden formar varios volúmenes. Entre éstas, un poema cosmogónico.
Alberto Rodo Pantoja, tiene el mérito de explotar la poesía vernacular a la manera de Vicente Medina, logrando éxito en muchas de sus composiciones de este carácter, entre ellas, la titulada «Las Cañas»; Antonio Mogro Jofré, tiene una obra de poesías que aún permanece inédita.
Es digno recordar también a los malogrados poetas Miguel Villegas Echazú, Alberto Márquez y Armando Raña Peláez, que iban rodeándose de prestigio por sus composiciones llenas de delicadeza y finura.
Entre músicos de prestigio, se cuenta con Mario Estenssoro Vásquez, que realizó estudios en Santiago de Chile, donde en un concurso fue premiado con medalla de oro. Explota en forma feliz el folklore musical del chapaco.
En el campo de la escultura es de hacer notar el éxito de Nicolás Cardozo en la Escuela de Artes de Córdova (Rep. Argentina) que se permitió desechar la oferta de una compañía cinematográfica de Méjico hasta graduarse. Hoy, la misma Escuela lo ha pensionado en el Instituto de Milán (Italia) para perfeccionar su arte.
Como divulgadores de motivos chapacos en pintura, se cuenta con Ivar Zambrana, que presentó en La Paz este año (1937) una exposición que tuvo buen éxito, por la calidad de los cuadros presentados, habilidad del artista así como por la novedad de los motivos.
IV —Cultivo de la Novela, Cuento y Teatro
Don Tomás O’Connor d’Arlach, tiene que ser considerado también como prosista en varias direcciones. Como novelista, fue el primero que cultivó la novela histórica, inspirándose en la concubina de Melgarejo. «Doña Juana Sánchez» proporciona a través de su lectura una idea de lo que debió ser La Paz,
en la época luctuosa del sexenio.
Don José Luis Reyes, publicó una novela de imitación vargasviliana titulada «Esclavas Blancas», con el seudónimo de Alfonso Krat, cuyo argumento es la vida de una mujer dada al vicio y cuyo hijo, fruto de su deshonra y educado en una inclusa, llega más tarde, sin saberlo, a poseer en una noche de amor a su misma madre y a ser el feliz amante de la joven esposa de su padre con quien, al ser sorprendido en deliquio amoroso, llega hasta el campo del honor donde victima al autor de sus días.
Entre los cultivadores del cuento, tuvimos al Dr. Julio Lema, de tendencia picante e irónica. El cuento vernacular, donde se explota la idiosincrasia del chapaco tiene entusiastas cultores, entre ellós, Antonio Mogro Jofré, Lionel Molina Campero, Alberto Sánchez, Heriberto Trigo Paz y Franz Ávila.
Hace años, una casa editora de La Paz, extravió una obra de cuentos folklóricos de Tarija, cuyo autor era don Luis Azurduy, intelectual de gran prestigio tanto dentro como fuera del país Uno de los cuentos de este carácter fue premiado en el Concurso que auspició el Círculo de Bellas Artes de La Paz, titulado «El Doctor Lacunes» que recuerda a Hoffman y Poe. Este mismo autor en el terreno del teatro, tiene escritas varias comedias, entre las que sobresalen «Los Millones de Arlequín» y «El Sobrino del Señor Ministro».
Luis Azurduy.—El mismo autor tiene escritas varias obras dando a conocer interesantes aspectos de la campaña del Chaco, entre ellas “CON NOVEDAD EN EL FRENTE".
Otros cultivadores del género dramático son:—» Federico Ávila, que publicó en 1930 el drama titulado "Los Lobos del Altiplano”, con tendencias de avanzada, pero dificultoso para su representación por lo extenso y lleno de discursos. Alberto Sánchez hizo representar dos dramas suyos titulados “Madre-y Mártir" y “Así son Ellas”; Antonio Castellanos, de esta misma generación, compuso comedias cómo «El Precio de la Felicidad» y “Salvada en un Ahogamiento”.





