• 31 de agosto 2026
  • Menú
    • Opinión
    • Editorial
    • Reflexión
    • Tema del día
    • Columnas
    • Suplementos
    • La Gobernación Informa
    • La Alcaldía Informa
    • La Subgobernación de Cercado informa
    • El SEDEGES informa
    • YPFB Chaco informa
    • Secciones
    • Ecos de Tarija
    • Nacional
    • Internacional
    • Campeón
    • Pura Cepa
    • Crónica
    • Multimedia
    • Merodeos
    • Reportajes
    • El Paisito
    • Búsqueda
    • Listado de autores
    • Semanarios
    • La Mano del Moto
    • La Billetera
    • Cántaro
    • Patria Grande
    • Suscripción Digital
    • Edición
    • Archivo Histórico
    • Archivo Web
    • Despertador / Newsletter
Menú
  • Suscripción Digital
    • Edición
    • Archivo Histórico
    • Archivo Web
    • El Despertador
  • Ads El País
  • Comodín
  • Opinión
    • Editorial
    • Reflexión
    • Tema del día
    • Columnas
  • Suplementos
    • La Gobernación Informa
    • La Alcaldía Informa
    • La Subgobernación de Cercado informa
    • El SEDEGES informa
    • YPFB Chaco informa
  • Secciones
    • Ecos de Tarija
    • Nacional
    • Internacional
    • Campeón
    • Pura Cepa
    • Crónica
    • Multimedia
    • Merodeos
    • Reportajes
    • El Paisito
  • Búsqueda
    • Listado de autores
  • Semanarios
    • La Mano del Moto
    • La Billetera
    • Cántaro
    • Patria Grande
  • Ecos de Tarija
  • Nacional
  • Campeón
  • Edición
  • Comodín

Yo fui el orgullo

A Óscar Únzaga de la Vega corresponde el juicio más certero sobre Franz Tamayo

Cántaro
  • Gonzalo Lema
  • 25/07/2021 00:00
Yo fui el orgullo
Gonzalo Lema Foto: Gonzalo Lema

A Óscar Únzaga de la Vega corresponde el juicio más certero sobre Franz Tamayo: “Ninguna personalidad puede ser más representativa por sus dimensiones y simbolismo que Tamayo, en esta primera mitad del siglo veinte. Ningún valor es más auténticamente boliviano, más nuestro, con su grandeza contradictoria y con su amarga soledad de cima”. Deberíamos, en esencia, estar de acuerdo: la gigante dimensión de su personalidad, su genio a menudo contradictorio y su soledad de intelectual único. Su biógrafo más importante, Fernando Díez de Medina, afirmó: “Tamayo es ciertamente un enigma estético”, debido a la altura y también profundidad inalcanzables de su poesía. Augusto Céspedes intentó en lo suyo: “Estamos en medio de una obra deforme”. Luego completó: “Talento amorfo, amenazado siempre por el absurdo y por el genio, presionado por la dificultad de sus abstrusas ideologías, cuando se ofrece al público en palabras no se entrega del todo”.

¿Quién fue, en realidad, Franz Tamayo? Un poeta, un pensador y un político, y no debería importarnos el orden. El estupendo libro de Mariano Baptista Gumucio, “Yo fui el orgullo”, de lectura, diría, obligatoria, no sólo devela el magnífico nivel alcanzado por este hombre en estos oficios, sino que también recoge dudas y certezas testimoniales sobre su origen. Tamayo tuvo madre aimara, lo que siempre fue su orgullo, pero desde el libro citado es posible considerar que también fue aimara por parte de padre. De ser así, don Isaac Tamayo fue el destacadísimo hombre que lo educó. Nacido en La Paz, en febrero del año 1879, Franz Tamayo acompañó activamente la vida nacional sin tregua ni descanso hasta fallecer en 1956. En su derrotero casi completo, sólo faltó, y faltan, lectores. Carlos Medinaceli, nuestro novelista excepcional, dijo: “No se puede reclamar para Tamayo la gratitud popular”. Cierto: su excelsa intelectualidad abrió un verdadero abismo con el nivel de aquella sociedad y todavía con la nuestra.  De todas formas, él fue apoyado y votado en las elecciones de 1934 y no asumió la presidencia debido a esa vergüenza que llamamos “corralito de Villamontes”. Medinaceli fue justo: “Tamayo tiene el ímpetu de vuelo de un Ícaro, pero lleva en las alas el peso de una biblioteca”. Este “profesor de plenitud” no se agotó en exuberancia. Panfletos políticos, polémicas escritas, reflexiones filosóficas, discursos parlamentarios, proverbios, versos reveladores, si bien prácticamente no leídos, trascendieron el papel de tal forma que suscitaron la admiración popular. Felipe Delgado establece bien: “Usted sabe que nosotros somos Bolivia. Pero la verdad es que Tamayo es Bolivia”. El espíritu de su letra parece haberse posesionado de nosotros.

Franz Tamayo es fundador de dos periódicos (“los únicos con ideas”, dijo Medinaceli), más un partido político. La suma de editoriales es su libro muy conocido y divulgado: “Creación de la pedagogía nacional”, en el que fundamenta la tesis de una educación basada en el carácter nacional. La ardua polémica sostenida con aquel ministro de educación, Felipe Segundo Guzmán, pareció consolidar y proyectar sus ideas: comenzó defendiendo la raza y pronto avizoró una visión americanista. Quiso que se comprendiera el ser nacional, su alma y su mentalidad, para luego educarlo en las ciencias y disciplinas universales. Afirmó que: “fuera del mundo occidental no hay salvación para nosotros”. Y aclaró: “Otra cosa es que nosotros integremos al occidentalismo nuestra alma íntegra”. Muchos de sus planteamientos y de su visión americanista están presentes en la carta  a Casanova que, ojalá, sepamos recuperarla siempre y que “Yo fui el orgullo” la reproduce en su integridad. América integrada a Occidente conservando su carácter, como Bolivia integrada a América y a Occidente. Lejos de la inútil guerrilla de la “pureza” de razas y culturas que hasta hoy nos ocupa, plantea la viabilidad y fluidez del mundo vía integración. Esta posición, y esta manera de ser, sin embargo, generaron que René Ballivián advirtiera: “Existen dos sendos peligros sobre nuestra juventud: El polifacetismo y el universalismo”. A Tamayo siempre le pareció que la mejor respuesta a ese prejuicio era “la plenitud”.

A juicio de Augusto Céspedes, el Partido Radical apenas “resultó un semillero de tránsfugas que se pasaron al liberalismo o republicanismo”. Es cierto: con el tiempo, su escaso número de militantes fue aún menor, hasta que terminó subsumido en el partido de Salamanca para las elecciones del 34.

Casi todos los bolivianos paladeamos algo de Franz Tamayo: “En la desolada tarde,/ Claribel,/ Al claror de un sol que no arde,/ Claribel/ Me vuelve el amante alarde/ Aunque todo dice es tarde/ Claribel.

Cochabamba, agosto-2020.         

Apoya al periodismo independiente

Tienes acceso libre a 200 notas al mes. Para tener acceso ilimitado y muchos beneficios más adquiere tu Suscripción Digital. Comienza tu prueba gratis ahora

Suscríbete

¿Ya estás suscrita/o? No olvides iniciar sesión

Acceder

Si te interesa una suscripción corporativa o institucional llámanos al (+591) 78259007

  • #Yo fui el orgullo
Comentarios

  • Lo más visto
  • Lo Último
    • 1
      Identifican a personas que murieron calcinadas en un vehículo
    • 2
      Especialistas ven bajo el riesgo sísmico para Tarija
    • 3
      Alerta por posible desborde de ríos en tres departamentos
    • 4
      En riesgo el proyecto piscícola de Villa Montes
    • 5
      Diésel escaso y caro desata amenaza de movilizaciones
    • 1
      Lara distribuye supuesto audio entre Cerimedo y Bibi; Beller duda de su veracidad (Audio)
    • 2
      Fernando Cerimedo arremete contra Beller y “medios de izquierda”
    • 3
      Paz plantea “cambios clave” a la Constitución con dos tercios de la Asamblea
    • 4
      Caso Nadia Beller: ordenan aprehender a María Argentina Rojas, vinculada a pagos y reuniones con presuntos sicarios
    • 5
      Erick Vargas, excapitán de Lloyd y BoA, asume la dirección de la DGAC

Puedes publicar tu anuncio en la
página de inicio o en el interior de las notas

Escoge una opción para ver
los espacios disponibles

Página de inicio Interior de Nota

Contacto

  • Calle Colón No. 968 - Tarija, Bolivia
  • (591 4) 664 2732 - (591) 78259007
  • [email protected]

Acerca de Nosotros

  • Quiénes somos
  • Términos y condiciones
  • Políticas de privacidad
© Copyright 2026 :: Boquerón Multimedia | Desarrollado por ITGROUP SYSTEMS