• 15 de julio 2026
  • Menú
    • Opinión
    • Editorial
    • Reflexión
    • Tema del día
    • Columnas
    • Suplementos
    • La Gobernación Informa
    • La Alcaldía Informa
    • La Subgobernación de Cercado informa
    • El SEDEGES informa
    • YPFB Chaco informa
    • Secciones
    • Ecos de Tarija
    • Nacional
    • Internacional
    • Campeón
    • Pura Cepa
    • Crónica
    • Multimedia
    • Merodeos
    • Reportajes
    • El Paisito
    • Búsqueda
    • Listado de autores
    • Semanarios
    • La Mano del Moto
    • La Billetera
    • Cántaro
    • Patria Grande
    • Suscripción Digital
    • Edición
    • Archivo Histórico
    • Archivo Web
    • Despertador / Newsletter
Menú
  • Suscripción Digital
    • Edición
    • Archivo Histórico
    • Archivo Web
    • El Despertador
  • Ads El País
  • Comodín
  • Opinión
    • Editorial
    • Reflexión
    • Tema del día
    • Columnas
  • Suplementos
    • La Gobernación Informa
    • La Alcaldía Informa
    • La Subgobernación de Cercado informa
    • El SEDEGES informa
    • YPFB Chaco informa
  • Secciones
    • Ecos de Tarija
    • Nacional
    • Internacional
    • Campeón
    • Pura Cepa
    • Crónica
    • Multimedia
    • Merodeos
    • Reportajes
    • El Paisito
  • Búsqueda
    • Listado de autores
  • Semanarios
    • La Mano del Moto
    • La Billetera
    • Cántaro
    • Patria Grande
  • Ecos de Tarija
  • Nacional
  • Campeón
  • Edición
  • Comodín

Prohibido barrer los parques en otoño

Quieta la luz del mediodía

Cántaro
  • Edgar Ávila Echazú
  • 13/06/2021 08:08
Portada Prohibido barrer los parques en otoño

Portada Prohibido barrer los parques en otoño

San Pedro de Sola

San Pedro de Sola

San Pedro de Sola

San Pedro de Sola

San Pedro de Sola

San Pedro de Sola

Portada Prohibido barrer los parques en otoño
San Pedro de Sola
San Pedro de Sola
San Pedro de Sola

Quieta la luz del mediodía

Pausado rumor

de escondidas aves

 

En la inmóvil arboleda

detrás del cristal empañado

¿quién me dice las palabras

que tú buscabas en los parques?

 

¿quién en la vigilia de los ángeles

descifra el secreto olvidado?

 

¿quién me dona el tacto

que palpa la piel de los poemas

que tu padre recuperaba

de la honda noche de Morella?

¡Dulce carne del amor perdido!

 

El viento de la tarde

me nombra y me hundo

en tu lecho de miel

y de polvo entre las raíces

que tú proteges en tu sueño.

I

El silencio de la casa deshabitada

se detiene y contigo escucho

la frase que tu padre

toca en un violín de Amberes

 

¿miras en los carcomidos azogues

la imagen que él suplicaba?

¿Estará todavía en la pieza vacía

la caricia inválida que enmudecía

en el balcón donde esperabas el otoño?

 

Olvidas conmigo los rostros presos

en oros grises y densos pardos

pero no su desolación

viva en la romanza

de lentas cadencias

y en los versos que nos decían

“el secreto sin palabras”

 

El cielo en los jardines

es claridad apacible

ya no lóbrego sino

de “la pesada sombra”

Canción que regresa con tu voz

de lluvia invisible

 

¡Descúbreme tu mirada

de tímido ligustro

en el vaho umbroso señálame

el vuelo de los álamos!

 

Habían tranvías como bajeles

de antiguos cuentos murmurados

en desiertos umbrales

cantares de los duendes

la risa húmeda de tu madre

 

Ella entonces te adormecía

y las ondinas y elfos en sus ojos

sonreían por siempre jamás

 

Magos endriagos y hadas

con cuerpos de aire se estaban

caminaban y desaparecían

como los enigmas de las penumbras

 

¿Qué embrujos qué delirios

de hechiceras y nigromantes auguraban

el resquebrajamiento de las nubes

sin agua el sol desmoronado

la ceniza lunar cayendo

en tu morada indefensa?

 

La mujer con rostro de carbón apagado

con su susurro de geranio sediento

te acunaba en su regazo de tierra

 

¿Descubriste en esa noche

a los ángeles con su ofrenda

de “nominar los sueños”?

II

La luz del día

La cruda luz ninguna

extraña luminiscencia

nada cubierto que se da

como se dio verte en un espejo

tal un ángel vuelto a nacer

aquí en tu jardín o acaso

en la umbría casa

de las enfermas presencias

 

Miras las cosas como a una palabra

que inventas y al rocío

de una mañana encantada

 

Las gentes pasan y no entiendes

sus pesados caminares

 

En esta fría brasa sientes

la inmovilidad que te abraza

el agua encadenada que te ciñe

el pavor y la dicha un manantial

que se derrama en tu carne

 

¿Quién abrió esa puerta

que te condena a la soledad

posada en tus manos al júbilo

del primer día de tu cuerpo

donde no vive el tiempo

sino su movimiento su ir y venir

 

el ovillo que no se desenvuelve

y se enreda en la caricia

que te traspasa

en la vigilia que te muerde

besa la gruta

de la muerte en la vida

con su silente hoguera

y su negro ojo triangular?

 

Te arrebatan canciones que recoges

en los atardeceres

como si las recordaras

en un gesto de las sombras

 

Corres hacia los niños

que ríen y miran un cuento

sin princesas ni ogros

 

Te pierdes en el gozo del baile

de todo tu ser y adivinas

una música más antigua

que el lamento de los gnomos

 

Ves a los ángeles y oyes:

“Prohibido barrer los parques en otoño”

 

El cielo que sabes existe

en su ardor de ausencia convocada

delicia que te oprime palabra

sin sonido en tu sollozo

leño esclavo de un fuego

que no puedes ver

altar sordo a tus ensalmos

 

Tú menesterosa suplicante de vértigos

donadora ya de tí misma

te sabes caracola rumorosa

de tu sangre vertida

arena trémola en el lecho

sin orillas de tu espera

 

¡Tanto miedo abolido

por la flecha esperada!

 

Existir en la mirada anunciada

en la voz que se apropia de la noche

 

Recobras el arcano de los ángeles

para oír ver al que llega

para vivir en tu asombro insomne

 

Habla de aquel cuyo nombre

fue grabado en el agua

de Santa María degli Angelli

la desierta Vía Apia Antigua

y la soledad de Muzot Duino y Ronda

 

Y así el Peregrino conmovido

con la congoja de Malte te dice:

“Abril es el mes más cruel”

 

Tu padre extiende sus manos

obedece lo sabes

a la música del alcohol:

 

“¿Quién si yo gritara en el coro

de los Ángeles me oiría?"

“A la tranquila tierra díle: fluyo

Al agua presurosa díle: soy:

 

La noche afuera en el frío

que la ahueca

¿se llevará la nostalgia

de la flecha furtiva?

III

En la cárcel de vidrio herida

con el dardo jamás recuperado

por el inocente dueño

el imaginado amor

la inventada belleza

en tus oídos en tu boca

fueron siempre primaveras grises

 

Las doradas palabras

del anochecer su palpitar

en tu ser su soplo de nieve

su caminar en las hojas

muertas de los parques

con las solitarias

efigies de los ángeles

¡Dulces profecías en las enfebrecidas

zarzas de los días sin adioses!

¿Era la muerte un eco

que seguía tus pasos? ¿Estaba

en los preludios de la mañana

en las casas sin la risa de los niños

vivía en las espinas

de fingidos cantos en tu soñar

en la argamasa del muro de los olvidos

o en el agrio licor de los silencios?

 

Ni una brisa en las calles

sin presencia alguna Nada

sino el sonido que no existe

y que en vano esperas trice

tanta muda esperanza

ante el Ojo que no mira

 

Llamas al rostro de humo

que aún escucha:

“niño en alba y en sueños”

 

Y ya no es la muerte sin oídos

quien te dicta el poema sumergido

en el agua de los ahogados

 

Es él con sus “ojos sin sueño”

con su “dulzura de musgo”

“donde se aquieta el llanto”

IV

Tu padre escribe sin escuchar el viento

que calcina las orillas de su memoria

Con una mano miope rasga el velo

que esconde el delirio del recuerdo

Con la fragancia de su letra antigua

pide humilde perdón por haber vivido

 

Debajo de la escalera

en su mínimo lecho un destello

desciende de los andamios

con olor de pino atardecido

y el murmullo del “harpa de los misterios”

 

Presientes que siente el olor de sándalo

el aroma de almendras de tu hermano

la imagen que lo visita

en “la redoma del vacío”

con el vaho de los nardos

y los pasos presurosos

de la “muerte ansiosa”

 

Aprisiona en la garúa memoriosa

la presencia de greda y cieno

de la “tiniebla que piensa”

 

¡Sus sueños en el incendio

de sus huesos se esparcen en mi almohada!

 

Tu madre mendiga mensajera del mundo

verano en el otoño rescoldo de llama

“labriega de la sombra y de la pena”

se estremece con el roce de la noche

en la estela de la ciega mirada

 

Un sol mustio con sus pétalos caídos

se reclina en el amparo del agua inerte

como lágrima “en las manos sin alba”

y las heridas lejanías

callan sus conjuros

V

En estas aguas no se reflejan

nubes ni lunas

Sólo ves y deseas bañarte

en “el poema del mar”

lavarte el espanto de las olas

marchitas de tus montañas

 

Esta vehemencia de las voces

este lujo invasor del verde

en el fuego del placer el horizonte

sin respuestas la lujuria

de los colores que ensordecen

el grito de los claros mensajes

del cielo y su resplandor sobre la ciudad

que ríe y baila: ¡tanta voluptuosidad

te colma hasta el llanto!

 

¿Quién sino tú cuidaría

los parques extenuados

despojados de su sosiego

sin el leve andar de los ángeles

 

con el fulgor enfermo de la luna

en la tierra dormida sin tus lágrimas

sin la nostalgia de tus ojos?

 

La arcilla de los designios

en tu boca nombra el camino

sin adioses ni lamentos

 

modula una melodía

con un sabor sin tiempo

como un oboe enterrado en el agua

 

Todo aquello “dolido de ser muerte”

el pesar muerto de las hojas

la “mariposa obscura” en la lluvia

la congoja muda en el reposo

de la mansedumbre esperada

en la sonrisa del vino

en las canciones que te cubren

con el sueño despierto de la memoria

el fatigado rememorar

la herida de tus poemas

regresan en este desvelado invierno

en el espejo de la palabra

 

Miras y recién saben tus ojos

comprenden tus oídos

descubren tus manos

que no hay aquí misterio alguno

ni siquiera en la opalina tristeza

del cielo ni menos en la piedra

de tu puerta que alguien dejó

como un protector silencio

 

el único dichoso misterio

es la vida de las cosas

y tú misma escuchando

la frase de la romanza

que vuelve a tocar tu padre

invocando sólo a un ángel del parque

el que te sonríe detrás del secreto

de los cada vez más pequeños tranvías

 

Nada muere Todo se desvanece

en esta Sombra que te buscó

para sembrarte como semilla

de un río sin tiempo

 

Viva raíz que renace

la sonrisa de tu nombre

y tú misma en esta noche

con el Ángel que te enseñó a decimos:

“Prohibido barrer los parques en otoño”

 

San Luis        —22—1V  —15—V—97

Erquis            —16—XII—97

Apoya al periodismo independiente

Tienes acceso libre a 200 notas al mes. Para tener acceso ilimitado y muchos beneficios más adquiere tu Suscripción Digital. Comienza tu prueba gratis ahora

Suscríbete

¿Ya estás suscrita/o? No olvides iniciar sesión

Acceder

Si te interesa una suscripción corporativa o institucional llámanos al (+591) 78259007

  • #Prohibido barrer los parques en otoño
Comentarios

  • Lo más visto
  • Lo Último
    • 1
      Detectan extracción minera aurífera entre Tarija y Chuquisaca
    • 2
      De la Espriella dicta un jaque a la 'paz total' de Petro
    • 3
      Tribunal turco emite orden de captura contra Netanyahu
    • 4
      Escasez de carburantes en Potosí genera sobredemanda en Tarija
    • 5
      Inicia otra etapa de devolución de dólares en los bancos
    • 1
      Y una vez sucedió...
    • 2
      Inicia otra etapa de devolución de dólares en los bancos
    • 3
      Cuarentena y vacunación, toman acciones contra la rabia bovina
    • 4
      Tribunal turco emite orden de captura contra Netanyahu
    • 5
      Objetan la detención domiciliaria de Zúñiga

Puedes publicar tu anuncio en la
página de inicio o en el interior de las notas

Escoge una opción para ver
los espacios disponibles

Página de inicio Interior de Nota

Contacto

  • Calle Colón No. 968 - Tarija, Bolivia
  • (591 4) 664 2732 - (591) 78259007
  • [email protected]

Acerca de Nosotros

  • Quiénes somos
  • Términos y condiciones
  • Políticas de privacidad
© Copyright 2026 :: Boquerón Multimedia | Desarrollado por ITGROUP SYSTEMS