Cómo entrenar a tu dragón
Manuel Ramos La verdad, fui al cine porque se lo había prometido a mis hijas, no porque la película me llamara la atención. Además, era la única en cartelera (aparte de "Alicia en el País de las Maravillas") estrictamente para niños (mis hijas tienen 3 y 5 años).
La película empieza con una narración e, inmediatamente, acción trepidante. Al principio, mis chiquillas se asustaron ante el espectacular despliegue de dragones, armas y armaduras vikingas. Pero prontamente se encariñaron con los personajes de la historia: Hipo y Chimuelo (un dragón Furia Nocturna), su padre Estoico, la bella Astrid, Bocón el Rudo...
A lo largo de toda la cinta se presentarán de una forma nítida los valores (o virtudes) de la amistad, la lealtad, la constancia, el respeto (Hipo respeta profundamente a su padre, aunque éste no lo entienda, y aunque el mismo Hipo, por su temperamento vivaz y tendiente a racionalizar todo, muchas veces lo desobedezca), la sinceridad, la franqueza, la contemplación y, sobretodo, la compasión. Por otro lado, artística y técnicamente la película es preciosa.
En la historia, el terrible enfrentamiento entre la especie humana y los dragones deriva de un conocimiento parcial y muy negativo acerca de estos últimos. Tampoco los vikingos conocían el por qué, cada cierto tiempo, todas las especies de dragones atacaban en masa. Y aunque tenían a varios ejemplares cautivos, sólo había servido para conocer con total exactitud sólo el lado ponzoñoso y cáustico de estos. Así que, fuese el dragón que fuese, había que protegerse y matarlo.
Un encuentro entre Hipo y Chimuelo, que se inicia con una acción bélica y termina con un mutuo acto de compasión, cambiará toda esta visión. Simplemente, ambos se atreverán a mostrar al otro lo mejor de cada uno, y esto derivará en una sólida e incondicional amistad. Esta amistad, finalmente, afectará para bien, las relaciones entre humanos y dragones, entre humanos y humanos, y entre dragones y dragones. Todo ello, basado siempre en el mutuo conocimiento y en el acto generoso de dar y dar-se. Esta lección también se aplica perfectamente para nuestra relación con el ambiente circundante y sus criaturas. Sólo en la medida que los conozcamos, se consolidará el amor y respeto por ellos. Así que es necesario superar nuestra autosuficiencia y soberbia y abrirnos a la contemplación de la Creación.
El final es algo desconcertante (¡tienes que verla!), pero nuevamente nos da una lección trascendental, maravillosa. Ya finalizada la película, mi "dragoncita" más pequeña, una verdadera Furia Nocturna, me susurró al oído: "Papá la película me gusto muchísimo".
Te invito a que la veas junto con tu familia. Esta historia no tiene desperdicio.
CUADRO
Cómo entrenar a tu dragón
Género: Aventuras/Fantasía/Animación
Dirigida por: Dean DeBlois, Chris Sanders
Escrita por: Cressida Cowell (libro), Dean DeBlois (guión)
Reparto: Jay Baruchel, Gerard Butler, Christopher Mintz-Plasse, Jonah Hill, America Ferrera, Craig Ferguson





