Angela Merkel defiende el plan alemán de inmigración

La canciller alemana Angela Merkel defendió el miércoles un acuerdo para endurecer el control de la inmigración de los ataques tanto de sus aliados socialdemócratas como de la oposición de extrema derecha.

El plan de Merkel, sellado el fin de semana con los conservadores bávaros, fue criticado por la izquierda, que lo consideró demasiado draconiano, mientras el partido Alternativa para Alemania (AfD), contrario a la inmigración, lo ve como demasiado laxo y ambiguo.

La llegada de inmigrantes alcanzó un pico en 2015 con más de un millón de personas, muchas de las cuales huían de la guerra de Siria y por tanto tenían derecho a asilo, mientras otras intentaban escapar de la pobreza.

Aplausos y abucheos
Las cifras han caído considerablemente, pero Merkel dijo al parlamento que había que tranquilizar a los alemanes. “Se debe poner orden en todas las formas de migración para que la gente tenga la impresión de que la ley y el orden están siendo implementados”, dijo provocando el aplauso de los diputados de su partido y abucheos de la AfD.

Merkel ofreció la posibilidad de contribuir a la sociedad alemana también a aquellos que buscan una nueva vida, incluidos los inmigrantes procedentes de África.
“Tiene que haber posibilidades legales para estudiar y trabajar”, dijo. “Necesitamos una ley en materia de inmigración para trabajadores cualificados con el fin de poder crear una situación en la que todas las partes salgan ganando. De lo contrario, no podremos luchar contra los traficantes de seres humanos”.

Merkel evitó la dimisión del ministro del Interior, Horst Seehofer, que lidera la Unión Social Cristiana de Baviera (CSU), con el acuerdo de un sistema de centros de transición en la frontera con Alemania. En estos centros, los inmigrantes ya registrados en otros países de la Unión Europea y que no tienen derecho a establecerse en Alemania podrían ser deportados.
Las conversaciones entre los tres socios de la coalición de gobierno continúan y puede resultar difícil conciliar la opinión de la CSU de Seehofer, que se enfrenta a un gran desafío con la AfD en las elecciones de octubre en Baviera.