Adela Lea Plaza, se fue un ícono de la cultura en Tarija

No había que dejarse llevar por su figura menuda y delgada, al contrario, tenía un carácter fuerte y una energía sin límites para lograr lo que se proponía, un par de accidentes que sufrió en el último tiempo la debilitaron y provocaron su deceso a los 80 años. A pedido de ella, Adela Lea Plaza Torri será cremada para luego sus cenizas ser enterradas en el camposanto.

Fortaleza

Su hermana, Salomé, contó que sus últimos momentos fueron en paz, hace casi un mes sufrió una caída en la que se fracturó una cadera, “era muy fuerte a pesar de lo flaca que era”, se recuperó enseguida, a los 10 días empezó a caminar con un bastón, pero se olvidaba de llevarlo y lamentablemente luego de tres semanas tuvo otro accidente similar en la que se rompió la otra cadera y el hombro.

Le tuvieron que hacer otra prótesis, intervenirla quirúrgicamente de nuevo, no soportó el post operatorio porque tenía una deficiencia en una válvula mitral, “entonces se fue apagando como una velita, aguantó estoicamente todos los tratamientos, pero su cuerpito no lo soportó, estuvo activa hasta el final, como siempre fue valiente y decidida”.

En 1960 fue a formarse en el Conservatorio de Praga, Checoeslovaquia, donde se casó y tuvo un único hijo que actualmente reside en Santo Domingo y quién le dio dos nietos a quienes adoraba; sin embargo, disfrutaba de vivir sola y siempre fue independiente hasta el último momento.

Este lunes a las 10.00 horas, en primer término se celebrará una misa en la capilla del Cementerio General, luego sus restos serán incinerados en el crematorio y será llevada a un sitio que la familia posee en el camposanto donde acompañará a sus padres y sus dos hermanos. “Fue velada en el lugar que ella hubiera elegido, la Casa Dorada”, agregó.

La maestra

A su turno, la guitarrista clásica y formadora artística, María Carmen Verdún Sucre, que fue su estudiante desde que era adolescente, hace unos 30 años, contó que las unía un lazo muy fuerte de amistad y cariño, una maestra incomparable que junto a Ernesto Lafaye iniciaron un movimiento cultural muy grande en Tarija e hicieron que florezca la música clásica.

“Como persona era un huracán, se llevaba el mundo por delante, absolutamente independiente, un espíritu al que siempre le gusto estar sola,  amó su soledad, ella vivió su vida como ella la diseñó y quiso, sé que ha sido feliz”, sostuvo a tiempo de agregar que formó a varias generaciones de músicos. Su última clase la dio el 16 de diciembre de 2019.

Adicta al trabajo, Adela Lea Plaza se caracterizaba por ser emprendedora, una “persona a la cual era difícil decirlo no”, 10 años de su vida lo dedicó a la Casa de la Cultura, Verdún recordó que cuando trabajaba con ella en ese tiempo, “muchos Abriles en Tarija nos quedábamos hasta cerca del amanecer, solas las dos y el espíritu de don Moisés Navajas andando por la Casa Dorada”.

Recordó que en una oportunidad, diseñó la noche de los cuenta cuentos tarijeños al mejor estilo de una guitarreada, pero sin guitarras, pensó que era una manera de resaltar el espíritu de los chapacos que con relatos jocosos alegran las fiestas y así nació “La Noche de Humor”.

Percepciones

Entretanto, el responsable administrativo de la Casa de la Cultura, Mario Aldana, rememoró que cuando Lea Plaza fue nombrada directora de la entidad, él ya trabajaba allí, indicó que su nombramiento fue un acierto porque era una artista que conocía todo el movimiento cultural en la urbe.

“Trabajaba las 24 horas por la Casa de la Cultura, fue la que levantó a la institución debido a sus iniciativas. Una gran persona, gran artista, gracias a ella el Abril en Tarija se prolongó de una semana a un mes de actividades, fue una meritoria profesora, desarrollaba su actividad con amor”, afirmó.

Para el gestor cultural de la Casa Dorada, Jorge Molina Rossel, Adela Lea Plaza era un referente, una institución, una amiga, consejera artística musical de muchos artistas en Tarija, de carácter fuerte y estricta, “perdimos a una gran persona y el cielo gana un ángel”, sostuvo al recordar una anécdota sobre su gestión impecable.

«En una de las restauraciones de la Casa de la Cultura, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) otorgó un financiamiento de administración propia, y cuando mandó los informes había un saldo a favor del auspiciante, entonces los del BID le llamaron la atención, ¿cómo presentaba eso?, ¡debía gastar todo el dinero!”

En la misma línea, el también gestor cultural Mario Díaz Dubrasich, apuntó que fue gracias a ella que ingresó a trabajar en la entidad y fue la mejor experiencia de su vida laboral porque compartió con una persona que era una enciclopedia en cultura. Tenía su carácter, “pero en este trabajo tiene que haber una cierta autoridad y ella lo ejercía, era parte de su labor”.

A su vez, el director de la Casa de la Cultura, Carlos Durán, indicó que la conoció toda la vida, tenían una relación familiar antigua, fue y será siempre un ícono en Tarija, siempre comprometida en promover la música y toda actividad artística y fue la figura señera que estuvo presente en la renovación y reconstrucción de la Casa Dorada.