El precio para 2027 aún no está definido
Un GLP sin subvención, pesadilla de las familias bolivianas
Dos garrafas al mes para una familia y hasta cuatro por semana para una vendedora de comida: el fin de la subvención al GLP genera preocupación por el impacto en la economía de los hogares y negocios.
El fin de la subvención al Gas Licuado de Petróleo (GLP), previsto para el 31 de diciembre de 2026 según el acuerdo firmado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que ya ha empezado a desembolsar recursos, preocupa a familias que cocinan con garrafas y a pequeñas emprendedoras que dependen de este combustible. Aunque no se conoce el precio que se aplicará desde enero de 2027, temen que el incremento afecte más sus gastos y reduzca las ganancias de quienes encontraron en la venta de comida una pequeña salida a la falta de empleos.
En Tarija, dos de las tres amas de casa consultadas señalaron que utilizan dos garrafas de 10 kilos al mes. Cada una les dura unos 15 días y la emplean para preparar el almuerzo, el té de la tarde y, ocasionalmente, recalentar la cena. Para ahorrar, procuran usar el combustible solo para lo necesario y buscan alternativas de menor consumo.
La preocupación alcanza a las vendedoras de comida en carritos callejeros. Las consultadas indicaron que utilizan una garrafa cada dos días, entre tres y cuatro por semana. Ante un alza considerable, algunas creen que tendrían que dejar de vender o buscar otros ingresos.
Una emprendedora que elabora masas, galletas y queques por pedido calculó que utiliza hasta tres garrafas al mes cuando tiene más pedidos. Relató que, durante los recientes problemas de distribución, algunos negocios de su barrio ofrecían garrafas entre Bs 80 y Bs 100, pese a que la distribuidora oficial Pimentel mantenía el precio de Bs 22,50. Es un testimonio localizado, no una referencia general para Tarija.
Precio aún por definirse
El Decreto Supremo 5667 establece que la subvención al GLP estará vigente hasta el 31 de diciembre de 2026, pero aún no se definió oficialmente el precio posterior. Actualmente, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) publica un precio de Bs 22,50 por garrafa de 10 kilos.
Fernando Romero, secretario de Economía de la Gobernación de Tarija y analista económico, explicó que el decreto contempla una subvención de Bs 0,84 por kilo para el GLP de plantas y Bs 0,70 para el de refinerías. Si solo se trasladaran esos montos al consumidor, la garrafa de unos 10 kilos de gas subiría aproximadamente a entre Bs 29,50 y Bs 30,90.
Romero aclaró que ese cálculo es preliminar y no constituye una proyección oficial ni garantiza el precio final. Este dependerá de la composición del suministro y de cómo se establezca la cadena de precios tras concluir la subvención, además de la producción nacional, las importaciones y los costos de transporte y distribución.
Romero señaló que una garrafa por encima de Bs 50 es un escenario posible, pero no un precio oficial confirmado. Mencionó estimaciones de especialistas energéticos de entre Bs 130 y Bs 140, calculadas con base en el precio internacional, el tipo de cambio y los costos de importación. Son proyecciones técnicas, no precios anunciados por el Gobierno.
El impacto dependerá del precio final y del consumo. Según el cálculo de Romero, si la garrafa superara los Bs 50, una familia que utiliza dos al mes pasaría de gastar Bs 45 a más de Bs 100: al menos Bs 55 adicionales mensuales, que podrían restarse de alimentos, transporte, salud o educación.
En los pequeños negocios, el efecto dependerá del consumo. Una vendedora que utiliza entre tres y cuatro garrafas por semana necesitaría destinar más dinero al combustible. Si sus ingresos no aumentan, tendría que absorber el incremento, reducir sus ganancias o elevar los precios. Romero advirtió que el alza podría encarecer los alimentos y afectar el poder adquisitivo. Por ello, consideró necesario que el Gobierno publique anticipadamente la estructura de costos y el precio para 2027.
Mientras persiste la incertidumbre, Elsa Pérez, propietaria de la distribuidora Pimentel, aseguró que el abastecimiento en Tarija comenzó a normalizarse y que se recuperó el despacho habitual de unas 5.000 garrafas diarias.
Pérez explicó que la empresa reorganizó las rutas para llegar a los barrios y reducir el consumo de diésel. Cada camión tiene asignada una zona y dos unidades cuentan con puntos de parada permanentes, además de los vehículos que recorren los barrios.
Pérez indicó que, aunque habitualmente YPFB no despacha los sábados, el último fin de semana se realizó una entrega del 50% para abastecer a la población y las provincias. Aseguró que ya habían recuperado las aproximadamente 5.000 garrafas diarias habituales. La normalización corresponde a lo informado por la distribuidora; el precio de 2027 sigue sin definirse.
Para las familias sin conexión de gas domiciliario y las emprendedoras que dependen de las garrafas, conocer anticipadamente el nuevo precio será clave para calcular sus gastos y afrontar el fin de la subvención.
El GLP amenaza las ganancias de pequeñas vendedoras
Las emprendedoras que preparan alimentos temen que el fin de la subvención al GLP reduzca sus ganancias. Las vendedoras de carritos callejeros consultadas indicaron que utilizan entre tres y cuatro garrafas por semana; una productora de masas, galletas y queques calcula que consume hasta tres al mes.
Un aumento elevaría sus costos y podría obligarlas a subir precios o buscar otros ingresos. Algunas consideran dejar de vender si no cubren sus gastos. Una entrevistada relató que durante los problemas de abastecimiento algunos negocios de su barrio ofrecían garrafas entre Bs 80 y Bs 100, aunque Pimentel mantenía el precio de Bs 22,50.








