Crónica política tarijeña
La reivindicación tarijeña de Paz y el “duelo” Torres - Soruco
La firma del convenio para iniciar la licitación de la supervisión de la PTAR fue también un evento político en el que los diferentes líderes del departamento desplegaron sus estrategias
Desde el 15 de abril no se volvían a ver las caras las principales autoridades del departamento de Tarija, por lo que el “evento” armado desde la Presidencia con la inestimable ayuda del Gobierno Municipal de Johnny Torres – siempre ejemplar anfitrión – y al que estaba invitada la gobernadora María René Soruco – con diferencia la menos política y más directa de la mesa – despertó un interés particular.
El asunto central era la firma del convenio para la construcción de la planta de Tratamiento, cuyo financiamiento de 65 millones de dólares se anunció ya en plena campaña de marzo, y que empezará recién con la licitación de la Supervisión… pero la política tiene su propio ritmo.
Rodrigo Paz llegó con su dispositivo habitual a la plaza Luis de Fuentes, no demasiado aparatoso para que se note que hay confianza. Le acompañaron dos incondicionales de la mesa chica - que diría Samuel Doria Medina -: el ministro Óscar Mario Justiniano, por lo que le toca en relación al Medio Ambiente, y el ministro de Obras Públicas, el tarijeño Mauricio Zamora. Uno de los dos licitará el grueso de los 65 millones de dólares.
Además, le acompañó el presidente del Senado Diego Ávila, también tarijeño (que arrojó más leña al fuego en el tema de la elección del nuevo fiscal diciendo ahora que fue Paz quien le sugirió el nombre), y el presidente de diputados Roberto Castro Salazar, cuya misión era una incógnita. De entre los locales, Jorge Vaca, director de Vivienda y delegado presidencial, y Germán Hoyos, gerente nacional de la Caja Nacional de Salud y operador de primer orden del que se rumoreó incluso su huida en medio de las denuncias por malos manejos en algunas licitaciones… pero no.
Paz tiene un desafío particular en Tarija, que sigue sin apoyarlo en las ánforas, por lo que no perdió el tiempo para reivindicar su gestión municipal y la presidencial. Ayer le habló hasta a su “compadre Guadalquivir – literal dijo – te estoy cumpliendo”. Su discurso fue de menos a más, empezó saludando con mensajes variados, devolviendo amabilidades, reivindicó también el rol de Mario Cossío en el desarrollo de Tarija – luego de que la gobernadora le pidiera acciones concretas en varios frentes -, le tiró su palito a Óscar Montes, el alcalde que según el presidente le pasó la planta a la Gobernación y cuando fue gobernador, lo devolvió a la alcaldía, pero a partir de ahí se lanzó sobre la agenda nacional con tono duro, lanzando acusaciones sobre “los que en Tarija no quiere que siga produciendo gas” o con los asuntos del narcotráfico y la intervención de la Fiscalía, o con el 50-50 y la reforma constitucional o con la agenda internacional y las relaciones con el “Urupabol”. En ocasiones Paz se pone ríspido, pero la repetición le funciona: “Bolivia es la Patria que nunca nos abandona”, acabó.
Torres – Soruco, un binomio estratégico
El desafío de Rodrigo Paz con Tarija parecería ser puramente reivindicativo. Casi un asunto personal luego de salir de la Alcaldía en 2020, pero no lo es. Más allá de afirmar una estructura que le pueda servir en el futuro, el poder en Tarija es simbólico y los dos representantes de sus principales instituciones son pesos pesados entre sus pares y claves en la agenda política efectiva del mediano plazo.
Johnny Torres es el presidente de la Federación de Asociaciones Municipales (FAM) por habilidades propias. Es jefe nacional del MNR, el partido que hace unas semanas Gonzalo Sánchez de Lozada desde su exilio reivindicaba como factor de unidad nacional y clave en cualquier época decisiva. Torres tiene muy claro el rol que quiere jugar a nivel nacional y nunca ha hecho prisioneros ni enemigos gratuitos. No hay duda de que en la relación con Paz tiene su cuenta hecha.
María René Soruco es pilar fundamental en la alianza de Gobernadores, que tienen el camino marcado para profundizar en la autonomía ganando mejores condiciones de reparto fiscal para sus departamentos, llámense 50-50 o como sea. Tarija, con todos sus defectos, es quien ha desarrollado más su propia autonomía y su experiencia alejada del centro y de años aportando al país la convierten en líder natural del proceso.
Torres y Soruco tienen por tanto objetivos que dependen de influir en el Gobierno de Paz mientras que Tarija se convierte en la retaguardia a salvaguardar y que necesariamente producirá choques entre los tres. O cuatro si se contempla a un Adrián Oliva, actual viceministro de autonomías y con peso específico en la Asamblea.
El último episodio está siendo el del POA 2027, bloqueado en la Asamblea por Patria, aunque sin un criterio reconocible por el que negociar. Ayer hubo acercamientos políticos entre la Gobernación y la Presidencia, que necesita más que un vocero, un ejecutivo en Tarija.
Se abre el debate del precio del gas termoeléctrico
La gobernadora María René Soruco optó por salirse del tema y aprovechar los minutos en el estrado para poner otros temas encima de la mesa. “Entiendo que el presidente es una persona muy ocupada, así que quiero aprovechar la ocasión”, dijo.
Desde que retornó de Bermejo, donde el problema del gas indigna especialmente a los vecinos de la ciudad que dio la primera gota de petróleo al país hace más de cien años, la Gobernadora viene planteando la necesidad de renegociar los precios que Ende paga en sus termoeléctricas por el gas tarijeño, que está fijado en poco más de un dólar el metro cúbico, frente a los 4-6 que se paga en el mercado internacional – aunque el Ministerio no publica datos hace meses -.
No es la primera vez que se propone el tema en el plano político, incluso se han barajado otros incentivos, como la de optar a tarifas industriales más baratas en los lugares donde se produce la electricidad, puesto que hay una pérdida considerable al trasladarlo a cientos de kilómetros por el Sistema Interconectado Nacional (SIN).
Actualmente se discute una futura ley de energía y electricidad para el país y en el acuerdo del FMI está contemplado que se retiren las subvenciones directas a los combustibles, por lo que ENDE debería empezar a comprar el gas de YPFB al precio de mercado que se fije y en función del mismo, pagar regalías a los departamentos productores.
Un nuevo precio del gas que abastece las termoeléctricas, que sigue siendo la fuente que cubre más de dos tercios de la electricidad que se consume en el país implicará en el corto plazo un incremento en las tarifas, golpeando los bolsillos de los ciudadanos, independientemente de las regalías que esto genere.





