Tarija arranca plan vial nacional, pero persisten dudas por el estado real de las carreteras
Las presiones y amenazas de paros y bloqueos movilizaron a Obras Públicas
En medio de presiones y amenazas de paro en Tarija, el Gobierno anunció el inicio de trabajos de mantenimiento carretero como parte del Plan Nacional de Mantenimiento Vial, programa que prevé una inversión de Bs 780 millones en todo el país. La intervención comenzó en el sector de La Angostura, uno de los puntos estratégicos de conexión del departamento.
Según el Ministerio de Obras Públicas, Mauricio Zamora Liebers, la ejecución contempla tareas de bacheo, reposición de carpeta asfáltica, limpieza de cunetas, estabilización de taludes y atención de zonas afectadas por las lluvias. El objetivo oficial es garantizar la transitabilidad y reducir riesgos para los usuarios.
Sin embargo, el anuncio vuelve a poner sobre la mesa una vieja discusión: la brecha entre los montos comprometidos y la calidad efectiva de la red vial. Transportistas y viajeros reportan desde hace años deterioro recurrente en varios tramos, especialmente en rutas clave hacia el Chaco, el norte argentino y la conexión con el resto del país.
La Angostura, donde comenzaron las obras, es uno de los pasos más sensibles del departamento por su alto flujo vehicular y por los problemas que suele presentar en época de lluvias. Cada intervención en la zona es recibida como necesaria, aunque también como una respuesta tardía frente a fallas ya conocidas.
El Ejecutivo sostiene que el plan tendrá alcance nacional y permitirá fortalecer la Red Vial Fundamental, mejorar la conectividad y reducir costos logísticos. También asegura que el mantenimiento preventivo evitará reconstrucciones más costosas en el futuro.
No obstante, especialistas en infraestructura advierten que el mantenimiento rutinario resulta insuficiente cuando existen problemas estructurales acumulados por años, falta de supervisión técnica o contratos de corto alcance.
En Tarija, donde la conexión caminera es determinante para el comercio, el turismo y la producción agropecuaria, la expectativa no está en el anuncio sino en los resultados. La demanda regional apunta a obras sostenidas, cronogramas claros y carreteras transitables todo el año.
El desafío para el Gobierno será demostrar que los Bs 780 millones no quedarán en cifras de escritorio, sino que se traducirán en rutas seguras y eficientes para una región históricamente golpeada por el aislamiento vial.





