La falta de medicamentos persiste y afecta a los pacientes crónicos
La Asociación de Pacientes con Cáncer "Lazos Solidarios" advierte que el desabastecimiento es crítico y obliga a las familias a realizar colectas para costear tratamientos que el Estado no garantiza.
La crisis de los medicamentos en Bolivia se ha convertido en un problema que golpea con mayor fuerza a los sectores más vulnerables, pues se reporta escasez en hospitales, incremento sostenido de precios y un sistema de salud tensionado por protestas configuran un escenario complejo que no pareciera tener solución, sino que al contrario, se profundiza con el paso de los meses.
El pasado 9 de abril, trabajadores de salud pública y profesionales médicos protagonizaron un paro nacional de 24 horas, visibilizando la gravedad de la situación. Las demandas no solo apuntan a la falta de medicamentos e insumos, sino también al impago de salarios, bonos pendientes y denuncias de despidos injustificados.
Hospitales sin insumos
En Tarija, el panorama es el mismo de todo el sistema nacional, hospitales de segundo y tercer nivel han reportado desabastecimiento de medicamentos incluidos en la lista nacional, además de la falta de insumos básicos para la atención médica.
Esta situación obliga a los pacientes a buscar alternativas en farmacias privadas, donde los precios han escalado, generando una barrera de acceso que afecta principalmente a quienes dependen del sistema público.
Pacientes crónicos, los más golpeados
La crisis no impacta a todos por igual. Pacientes con enfermedades crónicas y terminales —como cáncer o diabetes— enfrentan las consecuencias más duras.
Para este grupo, la falta de medicamentos no es solo una incomodidad, sino un riesgo directo para su vida. A esto se suma el encarecimiento de los tratamientos, que en muchos casos se han vuelto inaccesibles.
La representante de la Asociación de Pacientes con Cáncer Lazos Solidarios, Blanca Esquite, alertó que el sector continúa atravesando una situación crítica.
“Los medicamentos han subido y a nivel nacional no hay”, afirmó, al explicar que muchas familias se ven obligadas a organizar actividades para recaudar fondos que les permitan costear sus tratamientos.
Entre estas iniciativas, mencionó la realización de una carrera de botargas prevista para el 24 de mayo en el parque Bolívar, cuyo objetivo es reunir recursos para la compra de fármacos.
Medidas con efectos limitados
Ante este escenario, el Gobierno implementó en enero de 2026 el arancel cero para la importación de medicamentos e insumos médicos, una medida orientada a reducir costos.
Sin embargo, su alcance es limitado. La disposición se aplica principalmente a medicamentos que no se producen en el país, especialmente aquellos destinados a enfermedades crónicas y terminales.
Además, la medida ha generado tensiones con la industria farmacéutica nacional. Desde la Cámara de la Industria Farmacéutica Boliviana (Cifabol) advierten que el arancel cero provoca un “desequilibrio productivo” que desincentiva la fabricación local.
Más allá de las medidas adoptadas, el problema radica en factores estructurales que dificultan el abastecimiento.
Uno de los principales obstáculos es el acceso a divisas. Importadores y laboratorios enfrentan dificultades para adquirir dólares al tipo de cambio oficial, lo que encarece la importación de materia prima y productos terminados.
A esto se suma la alta dependencia externa, pues Bolivia importa aproximadamente el 55% de los medicamentos que consume, mientras que la producción nacional cubre apenas el 45% de la demanda.
En paralelo, el Presupuesto General del Estado (PGE) 2026 trabaja con precios de referencia que, según el sector, no reflejan la inflación real del mercado farmacéutico, lo que agrava el desfase entre costos y financiamiento.
Medicamentos
El paro de salud desnuda el desabastecimiento crónico en el país, hospitales no cuentan con los suficientes medicamentos ni insumos
Un sistema en tensión y con otras deficiencias
La crisis de medicamentos también ha puesto en evidencia las debilidades del sistema de salud. La falta de equipamiento, como tomógrafos, y la escasez de insumos básicos limitan la capacidad de respuesta de los hospitales.
En Tarija, los pacientes con cáncer y organizaciones sociales aguardan la elección de nuevas autoridades departamentales con la esperanza de que se priorice la adquisición de medicamentos y se atienda la emergencia sanitaria.
Mientras el sector salud advierte con radicalizar sus medidas de presión para que el Gobierno pueda garantizar medicamentos e insumos, además de atender sus otras demandas.





