Cuestionan inestabilidad del precio de la carne en Tarija, advierten contrabando
Carniceros alertan que el Matadero Municipal recibe pocas reses y que el ganado estaría saliendo hacia Perú; la Fedjuve pide al Gobierno mayor control
La inestabilidad en el precio de la carne de res vuelve a generar preocupación en Tarija. Aunque la Intendencia Municipal sostiene que algunos cortes han registrado una disminución de entre 4 y 5 bolivianos, los carniceros aseguran que la baja es mínima y que el mercado mantiene costos elevados, sujetos a variaciones diarias por la irregularidad en el suministro de ganado.
Para los vendedores, la explicación es que el contrabando de reses hacia países vecinos se estaría reactivando, afectando la oferta local y encareciendo el producto básico en la canasta familiar.
En los centros de abasto de la capital tarijeña, los consumidores continúan encontrando precios altos. En algunos mercados, el kilo de carne blanda llega hasta los 75 bolivianos, mientras que los cortes para asado alcanzan los 64 bolivianos, montos que no han variado lo suficiente para considerarse una mejora.
El dirigente de la Asociación de Carniceros Tauro, del Mercado Campesino, Omar Figueroa, cuestiona el optimismo de la Intendencia Municipal. Señaló que el aprovisionamiento de ganado vacuno al Matadero Municipal es irregular, citó que este viernes, llegaron muy pocas cabezas para la faena
Según Figueroa, esta fluctuación en la cantidad de reses ingresadas a faena es un indicador directo de que el contrabando está tomando fuerza nuevamente, principalmente hacia Perú, país donde el sol comienza a recuperarse tras su reciente caída vinculada a la baja del dólar, lo que incentiva la fuga de ganado boliviano.
El sector cárnico tiene previsto sostener una reunión la próxima semana para emitir un pronunciamiento oficial sobre precios y abastecimiento.
La baja es mínima
El titular de la Intendencia Municipal, Carlos Camacho, había señalado el jueves, que la carne registró una “relativa estabilización” y que algunos cortes bajaron entre 4 a 5 bolivianos.
“Para nosotros que baje la mínima cantidad ya es un alivio. Esperamos que estos precios se mantengan hasta fin de año”, expresó.
Sin embargo, el descenso no ha tenido un impacto significativo en el bolsillo de las familias, especialmente considerando que la reducción se da en pocos cortes y no en la canasta completa de productos cárnicos.
Desde la Federación Departamental de Juntas Vecinales (Fedjuve), el presidente Celestino Barro coincide en que, si bien hubo una estabilización, esta no resuelve el problema de fondo.
Barro exige que el Gobierno, a través de Defensa al Consumidor, convoque a una reunión con los grandes ganaderos para establecer una hoja de costos transparente, que permita regular el precio real del kilo/gancho y evite la especulación.
Esta exigencia no es nueva. Con anterioridad, los propios ganaderos denunciaron que son los intermediarios quienes inflan los precios, ya que entre dos a tres eslabones comerciales incrementan el valor del producto antes de llegar al consumidor final.
Proponen habilitar espacios de venta directa productor–consumidor, pero hasta la fecha las autoridades no han atendido esa solicitud.
El Chaco sufre por precios altos
La Región Autónoma del Chaco, reconocida por su fuerte actividad ganadera, vive una situación similar. En los últimos meses, los precios subieron y la carne comenzó a escasear.
La semana pasada, una feria de venta directa organizada por productores vendió toda su oferta en cuestión de horas, con precios promedio de 45 bolivianos el kilo, muy por debajo de los que predominan en los mercados.
El mismo fenómeno se replicó este viernes, cuando una familia ofertó carne de cordero y res a bajo costo y sus productos se agotaron en un par de horas.
Estos episodios confirman que existe demanda reprimida y que el abastecimiento regular está fallando.





