Los sueños del Guadalquivir #2
¿Qué se necesita para hacer ciencia e investigación en Tarija?



Ya sé lo que están pensando: que para hacer ciencia en Tarija se necesita que alguien invierta plata. Por “alguien” me refiero a la universidad, el municipio, la gobernación, el Estado central, entidades privadas o la cooperación internacional. Pero no es a eso a lo que me refiero. Las condiciones materiales son solo una de las tres patas de la silla.
Existe un adagio sobre la educación que dice que se necesitan tres cosas para garantizar una educación de calidad: inteligencia sobresaliente, un buen sistema educativo y disciplina. Lo ideal es la combinación de las tres condiciones. Pero lo curioso es que solo dos son necesarias. Cualquiera dos. Alguien que no sea especialmente inteligente puede tener éxito si es disciplinado y recibe una buena educación. Alguien inteligente y disciplinado saldrá adelante incluso si la educación que recibe es mediocre. Y la inteligencia en un sistema educativo de calidad te permite cierta falta de disciplina. (Obsérvese que en ninguno de los tres casos se habla de una “ausencia total”, sino de una inteligencia, educación o disciplina deficiente.)
Lo mismo se aplica a la ciencia y la investigación. El trio en este caso es inteligencia, financiamiento y disciplina. Lindo que seria que haya recursos. Pero en su ausencia debemos hacer lo que podamos con lo que tenemos. Creo haber demostrado con creces que con una inteligencia despierta y una disciplina inquebrantable se puede hacer investigación de calidad en Tarija. En este caso la “inteligencia” no se refiere únicamente a la capacidad intelectual innata, sino a la búsqueda de una educación de calidad, la referencia constante y acumulativa de la mejor bibliografía del mundo, y la búsqueda siempre constante de nuevos retos y nuevos espacios académicos, como ser congresos internacionales y pares externos. Todo eso lo podemos lograr sin recursos externos, pero requiere disciplina para no rendirse.
No estoy hablando de la ausencia total de recursos. Se necesita algo de plata, siempre. Pero no necesariamente de financiadores externos, especialmente cuando no los hay y las autoridades locales no son conocidas por apoyar a la ciencia y la investigación. Conseguir un trabajo donde puedas hacer investigación, como la docencia, o generarte una industria que te genere réditos, como los libros académicos, es la respuesta a la ausencia de recursos.
Yo me gané todo lo que tengo a pulso. Sobreviví diversas catástrofes económicas y familiares y a pesar de eso llegué a donde estoy. Por eso no me gusta estirar la mano para pedirle plata a nadie, y eso se incluye en el tema de la financiación de mis proyectos de investigación. Pero como bien me lo hace recuerdo Marcio Aguilar, un estudiante de sociología tarijeño que vive en La Paz, y en lo que tiene que ver con mi trayectoria de vida, no puedo negar los privilegios de clase que hicieron posible mi desarrollo personal: una familia intelectual, un colegio de élite y un matrimonio internacional que me posibilitó un doctorado internacional.
Por eso creo que no deberían prestarme demasiada atención con mi rechazo a la búsqueda de financiamiento externo; reconozco que puedo estar influenciado por mi historia y muy probablemente sea una postura tonta. Confío que me demuestren equivocado y que se puede trabajar con diferentes tipos de financiadores para potenciar y ampliar la práctica, el desarrollo y la enseñanza de la ciencia y la investigación en Tarija. Hay gente que sabe lo que hace y debemos aprovecharla para fortalecer la institucionalidad académica local, lo cual incluye necesariamente la captación de fondos para educación e investigación.
Tarija tiene el potencial de convertirse en el centro del mundo; pero eso no llega gratis. Además de una inteligencia genial y una educación de calidad, es necesario aprender disciplina. Esto incluye un tipo de tranquilidad para resistir los problemas sin desesperar, manteniendo el foco para hacer ciencia aun ante la ausencia de una institucionalidad de apoyo, para buscar la excelencia aunque nadie te lo pida. De investigar porque quieres investigar, y no porque alguien te paga para ello. Todo eso lo podemos hacer en Tarija. Lo podemos. Y lo vamos a hacer.
Ahora bien, postulemos lo evidente: si bien se puede trabajar con dos patas, siempre es mejor trabajar con las tres. Hagamos que nuestras instituciones y nuestras autoridades cumplan su obligación y apoyen el desarrollo de la ciencia y la tecnología en Tarija. Para que no solo los más inteligentes, ni solo los hijos de la elite, ni solo los que tienen un padrino dentro de los partidos políticos puedan hacer ciencia en Tarija. Hagamos que hacer ciencia sea una prerrogativa de todos y todas, sin importar sus orígenes, su clase, su sexo, ni su ideología. Convirtamos a Tarija en un semillero de genios en potencia y exportemos excelencia. Cosechas lo que siembras y quiero que sembremos genios.