La Tarija religiosa
Los santos olvidados que resaltaron en la antigua Tarija
Las hermanas de la caridad, hijas de Santa Ana, que administraban el hospital viejo y también después el nuevo, acostumbraban preparar la fiesta de San Juan de Dios, patrono de los enfermos
Tarija desde siempre fue muy devota, por lo que hubo muchos santos que dejaron huella en el pago y cuyas fiestas poco a poco se fueron perdiendo por el predominio de otras figuras religiosas. A continuación hacemos un repaso sobre algunos de los santos importantes en la Tarija de antaño.
Cuentan que la celebración para San Antonio de Padua sabían prepararla con mucha dedicación los padres franciscanos, reuniendo a la niñez para inculcarle los preceptos cristianos y habilitarlos para que reciban la Primera Comunión. Con tal motivo acudían a San Francisco cientos de niños de ambos sexos entre los 8 a 13 años, éstos luego en prolijo adoctrinamiento recibían la Hostia Consagrada en solemne Misa Mayor celebrada el 13 de junio.
De acuerdo al escritor Agustín Morales Durán, éstos iban vestidos de albas prendas, llevando gruesas velas, sagrado libro misal y rosario, después de la misa se acostumbraba repartir panecillos de San Antonio que eran muy esperados porque se decía que “hacían milagros”, por benditos. De ahí que se los conservaba.
Cuentan que a medio día la congregación Antoniana sabía preparar un buen almuerzo para todos los pobres de la ciudad. “Sumado a ello se les repartía ropa y otras prendas, alcanzando el contentamiento y la gratitud de los humildes que quizás tenían la única oportunidad de servirse un suculento alimento. Por la tarde se realizaba la procesión llevando al taumaturgo San Antonio de Pádua por las principales calles de la ciudad.
Pero también en la antigua Tarija había otro santo muy venerado y éste era San Juan de Dios. Las hermanas de la caridad, hijas de Santa Ana, que administraban el hospital viejo y también después el nuevo, acostumbraban preparar la fiesta de este santo considerado Patrono de los enfermos y cuya linda efigie se veneraba en la Capilla del nosocomio.
Desde el año 1928 y a iniciativa del padre Faustino Dominicini se comenzó a celebrar la fiesta de la simpática Santa Teresita
El escritor Agustín Morales relata que después de solemne misa se realizaba un bien organizado bazar de caridad, posiblemente para recaudar fondos destinados al sostenimiento y ropaje de los mismos enfermos. También realizaban procesión. En resumen la fiesta duraba un solo día.
Pero otro recuerdo que se teje sobre los santos en Tarija es aquel que habla del Niño Jesús de Praga. Antiguamente, en la Capilla de Santa Rosa se conservaba una de las pocas imágenes de este Niño, cuya fiesta sencilla, pero con mucha asistencia de la gente menuda, solían prepararla las hermanas de Santa Ana. Toda la fiesta se limitaba a misa principal, oficios y en algunos años procesión.
Más aún, la lista de santos continúa, así tenemos a San Luis de Gonzaga. Para su celebración las mismas monjas de Santa Ana preparaban a los niños para la Primera Comunión, generalmente escogidos del centro de la ciudad.
Cuentan que las ceremonias religiosas resultaban solemnes; no había procesión y la imagen de San Luis, pequeña, muy decorada, era visitada por un reducido círculo de devotos. “Lo raro era que el alumnado de San Luis no se acordaba de su santo Patrono”, escribe Morales.
Sumando a esta lista también está San Plácido, que según refleja la tradición oral, desde la época colonial se veneraba en la Basílica de San Francisco una artística imagen de este mártir, incluso decían que se conservaba una pequeña porción de su sangre en copa hermética. Su fiesta se realizaba a mediados de noviembre y resultaba solemne.
Finalmente había otra fiesta que era la de San Francisco de Asís y Santa Teresita del Niño Jesús. Ambas fiestas las preparaban los padres franciscanos, por algo se trataba de su patrón, cuya hermosa imagen la sacaban en solemne procesión por las principales calles del centro.
Desde el año 1928 y a iniciativa del padre Faustino Dominicini se comenzó a celebrar la fiesta de la simpática Santa Teresita. Su imagen fue entronada en hermoso altar pintado por el artista tarijeño Helvecio Camponovo (Fray Angélico). En la ocasión también se preparaban niños para la primera comunión. Ambas fiestas por encontrarse en días seguidos se las celebraba juntas y sabían resultar solemnes.








