Emociones y alimentación
Camilo Andrade Nutricionista En los últimos años la medicina centrada en el sistema digestivo ha dado un giro de 180º. Ha pasado de estudiarse desde una perspectiva muy mecanicista a una perspectiva mucho más integradora. ¿Qué hemos descubierto? El intestino es nuestro centro de salud,...
Camilo Andrade Nutricionista
En los últimos años la medicina centrada en el sistema digestivo ha dado un giro de 180º. Ha pasado de estudiarse desde una perspectiva muy mecanicista a una perspectiva mucho más integradora. ¿Qué hemos descubierto? El intestino es nuestro centro de salud, actúa como un segundo cerebro y, prestándole el cuidado que se merece, puede cambiar de pies a cabeza nuestro estado de ánimo y, por lo tanto, nuestro bienestar global.
A tomar en cuenta
Tan importante es llenar tu refrigerador de potenciadores naturales de la felicidad como evitar los ingredientes que perjudican la energía emocional. Por eso, debemos evitar los alimentos que impiden la correcta fabricación de serotonina como los que producen inflamaciones o carencias nutricionales de vitaminas o minerales (B2, B6, B9, B12, Mg, Zn, Fe) como el alcohol, azúcares refinados, edulcorantes y procesados.
Las personas sensibles al gluten (sin necesidad de ser celíacos ni alérgicos al gluten) deberían evitar el trigo ya que les perjudicará sus niveles de energía y empeorará su estado de ánimo. Aprender a conocer y gestionar nuestras emociones nos ayudará también a mejorar las decisiones sobre los alimentos que incluimos en nuestra dieta.
Tener más presentes las consecuencias a largo plazo de lo que hoy comemos, puede ayudarnos a incluir alimentos más saludables en nuestra dieta.
No debemos comprar sin pensar qué necesitamos realmente para nutrirnos
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En los últimos años la medicina centrada en el sistema digestivo ha dado un giro de 180º. Ha pasado de estudiarse desde una perspectiva muy mecanicista a una perspectiva mucho más integradora. ¿Qué hemos descubierto? El intestino es nuestro centro de salud, actúa como un segundo cerebro y, prestándole el cuidado que se merece, puede cambiar de pies a cabeza nuestro estado de ánimo y, por lo tanto, nuestro bienestar global.
A tomar en cuenta
Tan importante es llenar tu refrigerador de potenciadores naturales de la felicidad como evitar los ingredientes que perjudican la energía emocional. Por eso, debemos evitar los alimentos que impiden la correcta fabricación de serotonina como los que producen inflamaciones o carencias nutricionales de vitaminas o minerales (B2, B6, B9, B12, Mg, Zn, Fe) como el alcohol, azúcares refinados, edulcorantes y procesados.
Las personas sensibles al gluten (sin necesidad de ser celíacos ni alérgicos al gluten) deberían evitar el trigo ya que les perjudicará sus niveles de energía y empeorará su estado de ánimo. Aprender a conocer y gestionar nuestras emociones nos ayudará también a mejorar las decisiones sobre los alimentos que incluimos en nuestra dieta.
Tener más presentes las consecuencias a largo plazo de lo que hoy comemos, puede ayudarnos a incluir alimentos más saludables en nuestra dieta.
No debemos comprar sin pensar qué necesitamos realmente para nutrirnos
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