Salsa de soja sin exceso
Camilo Andrade Nutricionista En primer lugar hay que tener claro que existen distintos tipos de salsas derivadas de la soja y que muchas de las que encontramos en los supermercados poco tienen que ver con la salsa shoyu, la tradicional salsa de soja japonesa, que se elabora con soja natural...
Camilo Andrade Nutricionista
En primer lugar hay que tener claro que existen distintos tipos de salsas derivadas de la soja y que muchas de las que encontramos en los supermercados poco tienen que ver con la salsa shoyu, la tradicional salsa de soja japonesa, que se elabora con soja natural (no transgénica) fermentada, agua, sal y trigo en un proceso de varios meses de duración. No hay argumentos científicos confirmados que determinen que la salsa de soja pueda ser un peligro para la salud, sobre todo si hablamos de un consumo normal y moderado.
A tomar en cuenta
Muchas de las salsas químicas no parten de los propios granos de soja, sino de harinas hidrolizadas y, además, suelen incluir en sus composiciones colorantes, endulzantes como el jarabe de maíz, extracto de malta, e incluso sustancias poco saludables como el glutamato monosódico.
Algunos expertos desaconsejan el consumo de salsa de soja a aquellas personas que padecen de hipotiroidismo. Dado su alto contenido en sal, es cierto que si se está siguiendo una dieta hiposódica no debe tomarse o limitar su ingesta a ocasiones puntuales. Por ello en ocasiones puede llegar a pensarse que un ingesta poco moderada de soja en el embarazo puede ser perjudicial. Hay estudios que apuntan a que si se toma de forma habitual, esta salsa puede dificultar la absorción de algunos minerales como el magnesio o el hierro.
Puedes incorporarla en ensaladas y verduras de forma esporádica
[gallery type="slideshow" size="full" ids="33884"]
En primer lugar hay que tener claro que existen distintos tipos de salsas derivadas de la soja y que muchas de las que encontramos en los supermercados poco tienen que ver con la salsa shoyu, la tradicional salsa de soja japonesa, que se elabora con soja natural (no transgénica) fermentada, agua, sal y trigo en un proceso de varios meses de duración. No hay argumentos científicos confirmados que determinen que la salsa de soja pueda ser un peligro para la salud, sobre todo si hablamos de un consumo normal y moderado.
A tomar en cuenta
Muchas de las salsas químicas no parten de los propios granos de soja, sino de harinas hidrolizadas y, además, suelen incluir en sus composiciones colorantes, endulzantes como el jarabe de maíz, extracto de malta, e incluso sustancias poco saludables como el glutamato monosódico.
Algunos expertos desaconsejan el consumo de salsa de soja a aquellas personas que padecen de hipotiroidismo. Dado su alto contenido en sal, es cierto que si se está siguiendo una dieta hiposódica no debe tomarse o limitar su ingesta a ocasiones puntuales. Por ello en ocasiones puede llegar a pensarse que un ingesta poco moderada de soja en el embarazo puede ser perjudicial. Hay estudios que apuntan a que si se toma de forma habitual, esta salsa puede dificultar la absorción de algunos minerales como el magnesio o el hierro.
Puedes incorporarla en ensaladas y verduras de forma esporádica
[gallery type="slideshow" size="full" ids="33884"]


