Confirman que el cuerpo hallado en Achira pertenece a Ramona Banegas
El cuerpo sin vida de Ramona Banegas, una de las dos mujeres desaparecidas tras la riada que arrasó la comunidad de Achira, en Samaipata, fue hallado este viernes 28 de noviembre, doce días después del desastre que dejó destrucción, caminos inhabilitados y extensas áreas cubiertas de lodo.
La confirmación fue realizada por autoridades y familiares que permanecen en la zona desde el desborde del río, registrado el 16 de noviembre, cuando una crecida repentina sorprendió a varias familias, arrastrando viviendas, vehículos y cultivos en cuestión de minutos.
Mientras la comunidad recibe la noticia con profundo pesar, los equipos de búsqueda continúan trabajando para dar con el paradero de Verónica Eve Peña, de 23 años, quien también fue arrastrada por la fuerza del agua. Su familia, que no se ha movido del lugar, mantiene la esperanza de encontrarla.
Las labores de rescate se desarrollan en condiciones especialmente complejas debido a la inestabilidad del terreno y las gruesas capas de lodo que, en algunos sectores, superan el metro de profundidad. A pesar de ello, maquinaria pesada, efectivos militares, grupos de rescate y pobladores avanzan de manera coordinada, removiendo escombros, despejando accesos y revisando zonas consideradas de alto riesgo.
Las autoridades informaron que las operaciones continuarán de manera ininterrumpida hasta agotar todas las posibilidades de búsqueda.
“¿Qué pasó con Doña Ramona?”
“De mi dormitorio cayó el estruendo, el golpe. Cayó un listón, como si lo hubieran sacado con cuidado. El listón me dio aquí”, relata don Noel Hinojosa, esposo de Ramona, señalando su rostro. Estaba junto a ella cuando una ola de lodo ingresó de golpe a la vivienda. Ambos quedaron inconscientes. Noel recuerda haber llamado a su esposa segundos antes de que el techo cediera y la corriente de agua lo arrastrara sin poder alcanzarla.
El hallazgo del cuerpo se produjo después de arduos operativos que incluyeron maquinaria pesada y labores manuales de voluntarios y soldados desplazados a la zona. El COED trabaja en el lugar desde el mismo día del desastre, que dejó 50 viviendas destruidas, decenas de familias afectadas y varias personas heridas.








