Mira las estrellas
Hay una razón por la que algunas almas nunca dejaron de mirar el cielo.
Desde pequeños los llamaron distraídos, soñadores, "cabeza en las nubes". Pero lo que nadie entendió es que esas almas no estaban perdidas: estaban recordando algo que el resto olvidó al crecer.
Yo los llamo guardianes del fuego de la Pachamama.
Si tú eres de los que se detienen a mirar el cielo mientras otros solo caminan mirando el suelo, no te avergüences. El águila no le pide perdón al viento por volar distinto a como camina el bisonte. Cada ser fue tallado por el Gran Espíritu con una forma única de habitar este mundo.
Pedir un deseo en silencio no es debilidad. Es la forma más antigua de oración que conoce el ser humano. Cuando el río nace en la montaña, nadie lo escucha pedir permiso para llegar al mar. Simplemente confía en su cauce y avanza, aunque el camino sea largo y la orilla no se vea todavía.
Los sueños que aún no se cumplen no están muertos. Están dormidos, como la semilla bajo la nieve del invierno, esperando su estación. El fuego que hoy es solo una brasa pequeña, mañana puede calentar toda una casa, si tú decides seguir soplando sobre ella en lugar de dejarla morir.
No fuiste creado para encajar en cada fogata. Fuiste creado para encender la tuya.
Sigue mirando las estrellas. Sigue creyendo. El cielo no esconde respuestas para castigarte: las esconde para que aprendas a confiar en tu propio camino mientras las encuentras.





