Conoce tu alma
Hermano, hermana que caminas por esta vida buscando un lugar donde encajar: siéntate un momento junto al fuego, porque hoy quiero hablarte del alma que traes contigo.
Antes de nacer, tu espíritu eligió venir aquí. No vino para complacer, no vino para ser aprobado, no vino para ser vendido al mejor postor. Vino a conocerse a sí mismo, a recordar quién es bajo tantas capas de miedo y expectativa.
Pero al crecer, muchos empezamos a intercambiar pedazos de esa esencia por aceptación. Sonreímos cuando queríamos callar. Aceptamos cuando el alma decía que no. Y poco a poco, sin darnos cuenta, empezamos a vender lo único que realmente nos pertenece.
Conocerte no es un lujo, es tu primer deber sagrado en esta Tierra. Antes de servir a otros, antes de amar a otros, debes encontrarte a ti mismo en el silencio, como el cazador que aprende a leer el bosque antes de dar un solo paso.
La tierra que pisas te sostiene sin pedir nada a cambio. Aprende de ella. Sé raíz firme antes que rama que se dobla para agradar al viento.
Perteneces desde siempre, porque eres parte del mismo tejido que las estrellas, las montañas y los ríos.
Hoy te invito a regresar a ti. A dejar de negociar tu esencia. A recordar que tu alma no está en venta, está en camino de ser descubierta.





