Enamórate de tu propia energía
Enamorarte de tu propia energía también es aprender a cuidar aquello que permites entrar en tu vida. Es reconocer cuándo algo te da paz y cuándo te la quita, cuándo una persona suma y cuándo solo te deja agotada, cuándo un lugar te hace bien y cuándo tu cuerpo te está pidiendo distancia.
Recuperar tu poder no significa controlar todo lo que sucede. Significa recordar que todavía puedes decidir cómo responder, qué aceptas, a quién le das acceso a tu tiempo y dónde colocas tu atención.
Tu energía es limitada. Tu tiempo también. Cuidarlos no es egoísmo; es una forma de respeto hacia ti misma.
Que nunca se te olvide: mereces una vida que también se sienta bien mientras la estás viviendo.





