Una solución para el saneamiento de aguas

Las lagunas de oxidación del barrio San Luis trabajan por encima de cualquier cálculo lógico, su colmatación está afectando al río Guadalquivir y a otras áreas sensibles de la economía y sin embargo, todavía hay quien quiere pasar a su lado aguantando la respiración para pedir a los...

Las lagunas de oxidación del barrio San Luis trabajan por encima de cualquier cálculo lógico, su colmatación está afectando al río Guadalquivir y a otras áreas sensibles de la economía y sin embargo, todavía hay quien quiere pasar a su lado aguantando la respiración para pedir a los vecinos que esperen unos años más.El Gobierno la tiene clara y al Movimiento Al Socialismo de Tarija no le ha quedado otra que hacerle pierna. El proyecto es válido para la campaña de 2019 y no hay plata para acelerarlo, aunque nadie lo reconozca así de abiertamente. La cuestión es que no se contempla otra posibilidad que licitar primero el estudio y después la construcción de la infraestructura. Con ello, calculan, se podría poner la primera piedra en plena justa electoral de octubre de 2019, una campaña que no será nada fácil. Mientras tanto, la Gobernación de Tarija y el Gobierno Municipal plantean que se opte por una vía mucho más rápida: la licitación llave en mano, que haría que la empresa ejecutora se encargue del diseño. Esta fórmula es mucho más rápida y podría estar arrojando resultados a mediados de 2018 y estaría en pleno funcionamiento para la campaña de 2020.Gobernación y Gobierno Municipal, tal vez conscientes de su debilidad a la hora de negociar, han decidido avanzar por su cuenta la solución a dos de las tres necesidades inmediatas. El Gobernador Adrián Oliva y el alcalde Rodrigo Paz han decidido pagar a medias el proyecto de la planta de tratamiento en San Blas, aquella que servirá para tratar las aguas residuales de la margen derecha del Guadalquivir. Aproximadamente 70 millones de bolivianos que ambas entidades consignarán en sus presupuestos.Por su parte, la Gobernación unilateralmente licitará hasta final de año el proyecto de mitigación de olores de las Lagunas de Oxidación del barrio San Luis, casi un proyecto humanitario. No era tan difícil, podría llevar años funcionando, pero al parecer los vecinos no se quejaron lo suficiente en anteriores gestiones.Con esta ofensiva, la pelota queda en el tejado del Gobierno nacional que ayer llamó de urgencia a la presidenta de la Asamblea Legislativa, Sara Armella, para plantear decisiones definitivas. No se descarta que el Gobierno Nacional plantee financiar el 100 por ciento de la planta de Tratamiento de Aguas Residuales que requiere Tarija. En pasadas semanas se hizo efectiva la financiación vía Francia de las nuevas plantas complementarias para Cochabamba, con más de 100 millones de dólares. Tarija requeriría la mitad.La competencia política tiende a perjudicar el avance de la gestión, pero no sería una mala noticia que en este caso se entre en competencia para lograr una solución en el menor tiempo posible a las aguas. Sin duda sería una buena noticia.La audiencia pública convocada por la presidenta de la Asamblea Legislativa, Sara Armella, amenaza fracaso luego de que el Ministro de Medio Ambiente negara su participación. Tanto el Gobierno Municipal como el Departamental enviarán a sus equipos técnicos, equipos limitados para tomar decisiones pero que sin embargo son conocedores de la globalidad del proyecto.La planta de Tratamiento de Aguas Residuales de Tarija es una buena oportunidad del Gobierno Nacional de congraciarse con la capital tarijeña. Hacerse cargo del total sería una forma de devolver algunos de los desplantes.Como sea, es necesario dar una solución a este problema elemental, olvidado durante quince años por ejecutivos que gustaban de mirar hacia otro lado, para una vez saneados y algo más ordenados, Tarija empiece a sincerarse y pensar lo que quiere ser como ciudad.


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