De espaldas al mundo, de espaldas a la evolución
Hacia adentro de EEUU, Trump se muestra deseoso e impaciente de desechar todo lo hecho por su predecesor, Barack Obama (2009-2017), por más que le cueste a su país una cohesión social que le ha caracterizado por décadas, y que desde que asumió como presidente parece estarse desgastando.Hacia...
Hacia adentro de EEUU, Trump se muestra deseoso e impaciente de desechar todo lo hecho por su predecesor, Barack Obama (2009-2017), por más que le cueste a su país una cohesión social que le ha caracterizado por décadas, y que desde que asumió como presidente parece estarse desgastando.Hacia afuera, en junio de este año la administración Trump retiró a su país del Acuerdo de París sobre cambio climático, alcanzado por 195 naciones en la capital francesa a finales de 2015. Y este jueves Washington vuelve a los titulares con otra medida similar, e igual de polémica: la retirada de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).Según el Departamento de Estado de EEUU, esta nueva decisión “no fue tomada a la ligera, y refleja las preocupaciones de EEUU sobre el aumento de los atrasos en los pagos en la Unesco, la necesidad de una reforma fundamental en la organización, y una sostenida tendencia anti-Israel en la Unesco”.La Directora General de la Unesco, Irina Bokova, al recibir la notificación oficial de EEUU expresó su “profundo pesar” por la decisión norteamericana: “En tiempos en que la lucha contra la violencia extremista requiere de renovadas inversiones en educación, en diálogo entre culturas para prevenir odios, es profundamente deplorable que EEUU se retire de la agencia de las Naciones Unidas que lidera estos temas”.Por su parte, el asesor cultural de presidente de Rusia, Vladimir Tolstoy, consideró la movida de EEUU como una mala señal: “A mí me parece una mala señal de cualquiera forma, una que se ve peor para EEUU que para la Unesco”. Las paradójicas idas y venidas de la potencia norteamericana parecen erráticas. EEUU fue uno de los miembros fundadores de la Unesco en 1945, y se salió en 1984, durante el gobierno de Ronald Reagan, debido a “una creciente disparidad entre la política exterior de EEUU y las metas de Unesco”.Diecinueve años después, en 2003 y durante el primer mandato de George W. Bush, EEUU volvió a ser parte de la organización. “Como símbolo de nuestro compromiso con la dignidad humana, los EEUU retornarán a la Unesco. Esta organización fue reformada y EEUU participará plenamente en su misión para avanzar en los derechos humanos, la tolerancia y el aprendizaje”, dijo Bush en la ocasión.Luego, el año 2011, durante el gobierno de Obama, EEUU dejó de entregar financiamiento a la organización cuando la Unesco votó para incluir a la Autoridad Palestina como miembro oficial en 2011, aunque el Departamento de Estado mantuvo una misión en las oficinas parisinas de la institución.En este contexto, es muy útil recordar el preámbulo de la Constitución de la Unesco de 1945, redactado por Archibald MacLeish, el primer miembro estadounidense de la mesa directiva de la organización: “Puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz”.Tal parece que la filosofía de la Unesco está una vez más reñida con la política exterior de EEUU. Aunque el retiro de EEEUU entrará en vigor recién el 31 de diciembre de 2018, la movida es un síntoma más de ciertas prioridades e intenciones.


