11 de octubre, día de reivindicar

Mujer de mundo y cultivada por interés propio, pues como a todas las nacidas en 1854 no se les permitía estudiar más del tercer grado de primaria, la cochabambina promovió la cultura de la igualdad desde su pluma afilada y también el laicismo en el Estado en general y en las aulas en...

Mujer de mundo y cultivada por interés propio, pues como a todas las nacidas en 1854 no se les permitía estudiar más del tercer grado de primaria, la cochabambina promovió la cultura de la igualdad desde su pluma afilada y también el laicismo en el Estado en general y en las aulas en particular.Su poema quizá más recordado, por lo que provocó en su día, y que hoy recoge Wikipedia, es Nacer Hombre.

Una mujer superiorEn elecciones no vota,Y vota el pillo peor;(Permitidme que me asombre)Con sólo saber firmarPuede votar un idiota,Porque es hombre.

Es costumbre en Bolivia dedicar días a temas que son universales y que tienen su propio día en el calendario de las Naciones Unidas. En el caso de la mujer, el 8 de marzo se dedica a la Mujer Trabajadora, aunque este apéndice ha ido perdiendo fuerza. En principio es buena señal dedicar dos días a un asunto tan central como es la igualdad entre hombres y mujeres y toda la problemática que acontece. En realidad no se deberían dedicar dos días sino ser parte de la agenda permanente.Zamudio fue eminentemente una educadora, no solo una maestra, sino una educadora social que rompió moldes y tabús. De fuerte carácter, inició debates con sus contemporáneos, como Franz Tamayo a quien consideró su amigo. Falleció en 1928. Lo sorprendente es que a día de hoy, casi 80 años después, los debates sobre el rol de la mujer, el feminismo y otros hayan quedado inconclusos.Teniendo dos días señalados, las cosas deberían avanzar más rápido. El 8 de marzo viene bien para repasar las megacifras mundiales que desnudan la terrible desigualdad de géneros que sigue azotando a la sociedad. Las mujeres dejan antes sus estudios y, a similares funciones, tienen nóminas 30 por ciento inferiores. La mayoría de mujeres madres interrumpe su carrera laboral para hacer frente al cuidado de las niñas y que decir del reparto de las tareas del hogar.El 11 de octubre debería servir para tener estos datos claros en nuestro entorno, pero nada más lejos de la realidad. Los datos sencillamente son prácticamente inexistentes y apenas se perciben apuntes sobre la situación en los ya antigüitos datos del censo de 2012. Con todo, es evidente que la situación de la mujer no es la mejor.En el gabinete de Adrián Oliva apenas hay una mujer en una secretaría, Ana María Barja en Obras Públicas. En el de Evo Morales, han ido perdiendo terreno con el paso de los años, tan pronto como las organizaciones vigilantes se han relajado en eso.Las Universidades están llenas de mujeres, también en las carreras técnicas, ingenierías y demás, pero el desempeño profesional todavía las relega a puestos subalternos. Los salarios son menores; los programas de Empleo Urgente estaban llenos de mujeres, pero los encargados de grupo eran hombres; las mujeres con menor formación siguen siendo víctimas de explotación laboral en trabajos precarios: servicio doméstico, empleadas en tiendas, comerciales sin sueldo fijo y un largo etcétera de explicaciones con las que nos topamos todos los días.Es verdad que lentamente se ha avanzado en la libertad. La mujer es hoy más dueña de sí misma, más capaz de ser independiente, de enfrentarse a los clichés y prejuicios, que son muchísimos, por tener o no tener hijos, por trabajar aquí o allá, por cocinar o comprar en pensión, por vivir sola, por no cuidar a la mamá, al papá o al primito. Esas pequeñas cosas, o no tan pequeñas, son las primeras que hay que quebrar. Las primeras, no las únicas. La sociedad feminista en el que se ejerza una igualdad real está todavía lejos. Ni los ramos de flores ni los asuetos festivaleros ayudan en ese camino. El 11 de octubre es otro día para reivindicar. Y salir a la calle.


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