Crisis generalizada del aprendizaje y de la educación
En Nicaragua, el BM informa que sólo la mitad de los escolares de tercer año sumaban correctamente 5 + 6. En Uruguay, los niños pobres de sexto grado son evaluados como “no competentes” en matemáticas, cinco veces más que los niños ricos. Y en Brasil, a pesar de mejoras educativas, el...
En Nicaragua, el BM informa que sólo la mitad de los escolares de tercer año sumaban correctamente 5 + 6. En Uruguay, los niños pobres de sexto grado son evaluados como “no competentes” en matemáticas, cinco veces más que los niños ricos. Y en Brasil, a pesar de mejoras educativas, el estudio advierte que al ritmo actual llevaría unos 75 años alcanzar el promedio de los países ricos en matemáticas. En lectura, se necesitarían 263 años. Pero para Bolivia, lo más preocupante es que ni siquiera se tienen evaluaciones de la calidad educativa. La más conocida medición internacional de calidad educativa que mide el rendimiento de los estudiantes en las principales asignaturas, es la prueba del Programa para la Evaluación Internacional de los Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés).Pese a que se ha reclamado con insistencia que el país participe en pruebas como PISA, no se ha logrado aquello, porque según el Gobierno boliviano es una medición “imperialista” y se niega a asumir el desafío de instaurarla a nivel nacional. Extraña interpretación la del gobierno, considerando que Singapour es el país que se lleva la medalla de oro en ciencias, matemática y lectura en esta prueba, y que países que el gobierno califica como “aliados” están mejor situados en el ranking PISA que los “imperialistas”.Por ejemplo, China está varios puestos por encima de EEUU, Reino Unido y otros países del “imperio”. Y varios países “progresistas” de la región no le han escapado a esta evaluación, pese a no mostrar necesariamente buenos resultados.En Bolivia lo único que se tiene son las declaraciones de Evo Morales que afirma que la educación ha mejorado. Los expertos, sin embargo, discrepan de esa idea. Investigadores del Instituto de Estudios Avanzados en Desarrollo (INESAD), con sede en La Paz, ven que pese a los esfuerzos del Gobierno nacional por mejorar la educación, aún no se ha alcanzado una educación con calidad, además persisten brechas en el acceso a la educación y sobre todo aquellas referidas a la baja y desigual calidad. “No hubo un cambio estructural, de cómo se debe enseñar a los estudiantes, por eso la calidad no mejoró”, afirma Osvaldo Nina, investigador del INESAD y coautor del libro “El ABC del desarrollo de Bolivia”, que demuestra que la educación que están recibiendo los jóvenes “no es altamente valorada en el mercado laboral en Bolivia” ya que “personas con 12 años de educación no ganaban significativamente más por hora trabajada que las personas con un año de educación”. En otras palabras, la educación primaria y secundaria en Bolivia no es suficientemente efectiva en aumentar la productividad y los ingresos de las personas. Es cierto que Bolivia ocupa el segundo lugar en Latinoamérica en inversión en educación, y que existen esfuerzos importantes. Pero la falta de resultados muestra que los esfuerzos no están bien enfocados.La actitud oficial de no permitir evaluaciones objetivas de la calidad es otro importante error, porque ello serviría para identificar los puntos críticos a ser mejorados en vez de seguir desperdiciando recursos sin lograr resultados.Una vez más, la falta de información clara está jugándole una mala pasada al país, esta vez en educación. Y no sólo al país, al propio gobierno también.


