Merkel 4 – Evo 3
Merkel ya era la presidenta con más experiencia de Europa y se convertirá entonces en una de las más longevas del mundo ya que sumará 16 años en el poder. Entonces tendrá 67 años y tal como están las cosas en Alemania y su particular forma de gobernar, es muy posible que nadie le impida...
Merkel ya era la presidenta con más experiencia de Europa y se convertirá entonces en una de las más longevas del mundo ya que sumará 16 años en el poder. Entonces tendrá 67 años y tal como están las cosas en Alemania y su particular forma de gobernar, es muy posible que nadie le impida aumentar cuatro años más su mandato y sumar así dos décadas en el poder. A nadie en Alemania y en Europa se le ocurriría cuestionar los principios democráticos de Ángela Merkel ni nadie observa aires megalómanos en su conducta. Claro está, su Constitución le permite presentarse cuantas veces considere oportuno. Es de reflexionar que esto pase en un país como en Alemania, el que más ha sufrido y hecho sufrir por las fragilidades institucionales, doblegadas por un líder autoritario con sueños de grandeza. En cualquier caso, es similar al de la mayoría de países de Europa, que dejan en manos del pueblo la decisión de la reelección convencidos de que todo se agota. En algunos países los líderes de los partidos se han auto impuesto la limitación de mandatos por higiene democrática, pero nada obliga.La relación entre Evo Morales y Ángela Merkel no ha sido especialmente relevante. En realidad Merkel ha tenido pocas relaciones relevantes a lo largo de su década y pico de gestión. Apenas ha cruzado el Atlántico, se habrán visto media docena de veces entre las que destaca una reunión a finales de 2015 en el que la Canciller dedicó algunos elogios al líder indígena mientras negociaba por Siemens, por el litio y por los trenes eléctricos. Merkel, como Evo, es una líder muy identificada con su pueblo, la clásica alemana impertérrita, venida de la Alemania Oriental, tradicionalmente más pobre y oprimida. Merkel, a diferencia de Evo, lleva toda una vida haciendo política y medrando de Ministerio en Ministerio hasta que llegó a la presidencia, desde donde ejerce el poder sin concesiones, como Evo.Merkel, como Evo, ha sido favorita en cada una de las elecciones que ha disputado, y las ha ganado todas. Apenas ha tenido problemas en algunos de los territorios federales. Merkel es el reflejo del alemán promedio, incluso físicamente. Es la figura que transmite tranquilidad y con eso gana elecciones.Merkel, como Evo, ha minado a la oposición dentro del partido y en las filas de la oposición. Como Evo, llegó al poder tras unos años “convulsos”, si es que ese término puede aplicarse a Alemania, en los que el Gobierno socialista cedió algo de soberanía a Europa y permitió que crecieran algunas décimas las cifras del desempleo. Desde entonces Merkel, como Evo, se ha aferrado a la estabilidad y como Evo, todos sus logros se han sostenido al compararse con el vecino.Merkel, como Evo, se ha vanagloriado de tener una voz continental importante. Merkel ha sometido a la Unión Europea a sus designios y ha negado una y otra vez cualquier iniciativa que afectaba mínimamente a los intereses de su país, como la unificación fiscal o la solidaridad mancomunada orquestada desde el Banco Central Europea. Evo no tanto, pero siempre estuvo al lado de los que más hablaban en la CELAC o la Unasur. En esas, la Unión Europea ha pasado a ser irrelevante en el contexto mundial y las iniciativas de integración Sudamericana se han perdido en el olvido. Merkel, dicen, que como Evo, no tiene oposición, pero entre los más jóvenes ha prendido la mecha de los fantasmas más sanguinarios de su historia, y la ultraderecha ya es la tercera fuerza más votada en el país estigmatizado por el nazismo. Los fantasmas de Bolivia, en forma de neoliberal privatizador, parecen haber recuperado terreno también en Bolivia, incluso incorporado al propio Gobierno.A los alemanes les da tanto igual quien gobierno Bolivia, y viceversa exactamente lo mismo. Merkel y Evo han ganado elecciones, primero más solventemente, después menos. Conviene recordar entonces que no basta con gobernar para ganar sino que hay que hacerlo bien y sin abusar. Merkel ya ha ganado la cuarta, Evo de momento no la puede disputar.


