China y América Latina
Nacieron el FMI y el BM, se fijó al dólar como moneda de intercambios y, además, se acordó el GATT, del cual surgió la OMC (1995). Pero la ‘guerra fría’ sujetó ese orden internacional a la visión de los países capitalistas de Occidente y, sobre todo, a la hegemonía de EE.UU.Para...
Nacieron el FMI y el BM, se fijó al dólar como moneda de intercambios y, además, se acordó el GATT, del cual surgió la OMC (1995). Pero la ‘guerra fría’ sujetó ese orden internacional a la visión de los países capitalistas de Occidente y, sobre todo, a la hegemonía de EE.UU.Para América Latina ese nuevo orden consolidó su dependencia frente a EE.UU. y se volvió impensable pretender relaciones económicas con la URSS o China, los países ‘comunistas’ consi`vderados enemigos de Occidente. La situación se agravó con el triunfo de la Revolución Cubana (1959) que sirvió de pretexto para implantar la guerra fría en la región, y con ella los golpes de Estado supuestamente anticomunistas, que arribaron a los Estados terroristas inaugurados por Pinochet (1973-1990) en Chile.Desde 1982, con el inicio del problema de la deuda externa latinoamericana, el FMI condicionó las políticas económicas de la región y logró introducir el modelo neoliberal, que se expandió sin frenos a raíz del colapso del socialismo de tipo soviético. En América Latina se derrumbaron las condiciones de vida y de trabajo, al mismo tiempo que la institucionalidad económica mundial pasaba a ser un simple instrumento de la globalización transnacional y de la hegemonía unipolar de EE.UU.El reto a semejante mundo comenzó en Venezuela, con el presidente Hugo Chávez (1999-2013), y siguió con los gobiernos de la nueva izquierda, que trazaron una nueva era histórica para América Latina, pues desmontaron poderes tradicionales y retomaron el papel social del Estado. Al mismo tiempo, Rusia y, sobre todo, China, progresivamente se erigieron en contrapesos geopolíticos frente a la que parecía imbatible hegemonía mundial de EE.UU.China encabeza hoy una estrategia de proyección económica sobre América Latina, que, a su vez, tiene su propia estrategia de vinculación económica con China y, además, con Rusia, especialmente a través de los gobiernos de nueva izquierda.En las últimas semanas, el grupo Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), pero particularmente Unasur y Celac, han marcado un cambio inédito en el mapa geopolítico mundial. América Latina acuerda constituir un banco de desarrollo y un fondo de reserva que apartarán al FMI y al BM. Se prevé una moneda común que dejará al dólar como referente. China, además, realizará una gigantesca inversión por 250 mil millones de dólares (en 10 años) en los países latinoamericanos y específicamente movilizará a favor de Ecuador unos 7 mil millones orientados a proyectos específicos, que permitirán contrarrestar la coyuntura motivada por la reducción de los precios del petróleo, la crisis rusa, las devaluaciones en Colombia y Perú y la depreciación del dólar.Tanto para América Latina y sin duda para Ecuador, la proyección de estas nuevas relaciones con China encauzan un nuevo orden económico internacional, alejado de las perniciosas herencias de Bretton Woods. *Historiador ecuatoriano, es coordinador del Taller de Historia Económica


