El perverso tráfico
Del que escuchamos hablar en forma constante especialmente en Latinoamérica, es del tráfico de drogas ilícitas, pero tampoco son raras las noticias sobre tráfico de armas, de personas o de lo que tiene demanda, por ejemplo los órganos del cuerpo humano, que también se trafican.En el caso de...
Del que escuchamos hablar en forma constante especialmente en Latinoamérica, es del tráfico de drogas ilícitas, pero tampoco son raras las noticias sobre tráfico de armas, de personas o de lo que tiene demanda, por ejemplo los órganos del cuerpo humano, que también se trafican.En el caso de las sustancias sicotrópicas, (narcóticos, estimulantes, o de diferentes efectos) ahora, en varios países se habla de “microtráfico” es decir ya no la de la comercialización en grandes volúmenes sino en dosis personales, es decir que ese tráfico cambió de estrategia.En países como Colombia, que se había caracterizado porque sus “cárteles” traficaban toneladas de cocaína hacia Estados Unidos o hacia Europa, el microtrafico es actualmente uno de los peores problemas para las autoridades policiales.Es que la criminalidad relacionada con el comercio de sustancias ilícitas pero con mucha demanda, tuvo que cambiar sus estrategias de mercadeo y descubrió que podía encontrar “clientes” mucho más próximos y accesibles que los europeos o estadounidenses.Como son varias las naciones de nuestra región que están sufriendo ese problema del tráfico de sustancias sicotrópicas ilegales, el tema ya se ha tratado en foros especializados de organismos de integración como UNASUR.Las referencias a esos trabajos tienen que ser necesariamente discretas, porque los intereses que resultan afectados pueden inclusive interferir las demás acciones de integración regional, que son cuestionadas y hasta atacadas abiertamente por sus enemigos.Porque la integración de nuestros países, como todo cambio en la fisonomía de las estructuras de poder, tiene contradictores y enemigos, cubiertos o camuflados, que están activos aunque traten de pasar desapercibidos.El tráfico, en cualquiera de sus modalidades es un asunto de seguridad ciudadana y también de defensa nacional, por eso, será necesario enfrentarlo uniendo fuerzas de los países más afectados, que son varios de Latinoamérica.Se han hecho algunos avances a escala nacional, todavía en fase experimental, pero se tendría que incorporar el tema del tráfico (todos los tráficos) en la próxima cumbre de UNASUR, que se reunirá dentro de unos días en el Ecuador.Es un refrán muy antiguo, pero siempre con vigencia, aquel de que “la unión hace la fuerza” y para enfrentar los grandes problemas regionales, como el tráfico de sustancias psicoactivas, fuerza es lo que vamos a necesitar.De manera que quienes tuvieran aportes significativos sobre estos escabrosos asuntos (no solo de interés policial, sino de importancia ciudadana) deberían comenzar a actuar, para respaldar a los que se reunirán en Quito el próximo 4 y 5 de diciembre.Todos los aportes son válidos, porque, como dice otro conocido y viejo refrán, “la arena es solo un granito, pero hay montañas de arena”, por eso entidades cívicas, fundaciones, todos podemos y debemos aportar. Hagámoslo a conciencia.
En función de oferta y demanda


