Que no quede impune
Según algunas publicaciones de prensa, hasta el Departamento de Estado delos Estados Unidos informó que “está apoyando a México en las investigaciones sobre los estudiantes desaparecidos en Iguala, Guerrero”.El Departamento de Estado debe investigar, también, los detalles de ese...
Según algunas publicaciones de prensa, hasta el Departamento de Estado delos Estados Unidos informó que “está apoyando a México en las investigaciones sobre los estudiantes desaparecidos en Iguala, Guerrero”.El Departamento de Estado debe investigar, también, los detalles de ese tráfico de drogas ilegales que se consumen preferentemente en los Estados Unidos, donde comenzó y aún continúa la voraz demanda de esas sustancias, que ha sido la causa primaria para la existencia de los traficantes.Las referencias a ese “apoyo” estadounidense para las investigaciones de esos crímenes que ahora conmueve y escandalizan en muchos países, han sido mencionadas en el material de una agencia de noticias, pero eso de ninguna manera es suficiente y tampoco es lo correcto.Pero tampoco puede remediarse un caso como este con declaraciones, ni siquiera del presidente Obama o de cualquier otra autoridad, porque los cárteles, de Guerrero, de Sinaloa del Golfo o los de cualquier otra identificación, seguirán actuando mientras exista demanda para lo que trafican.Cuando un problema ha adquirido dimensiones estructurales, como sucede con el problema del consumo de las drogas sicotrópicas, habrá que pensar en soluciones también estructurales, que no puede ser solamente la represión.Se tendrá que analizar la causa, el motivo, la explicación, para que tantas personas en un mismo país hayan caído víctimas de una adicción a cualquier sustancia que altera su conciencia, a una drogas por la cuales pagarán “lo que sea”.Esa es la causa esencial, lo demás, incluso el tráfico de tales substancias, es el efecto indeseable que está provocando ya demasiado luto, no solo en México sino también en otros países, como en Colombia, donde el tráfico drogas está relacionado con muchas formas de violencia.Y ni siquiera es un fenómeno nuevo, porque precisamente el prohibicionismo, la ilegalización de lo que alguna gente quiero consumir, ya provocó en los Estados Unidos muchos efectos perniciosos, que parecería que han sido olvidados.Seguramente que el “Caso Iguala” seguirá provocando reacciones y que la mayoría de ellas serán declaraciones de repudio, pero no es solamente eso lo que se debe esperar, sino también que se corrijan las causas para aberraciones como esa.Porque en caso contrario, es decir si no se elimina las causas, nada cambiará y los “cárteles” (y sus cómplices) quedarán impunes. El cambio es siempre un desafío, que a veces resulta difícil de ser entendido, pero se tiene que producir en todo, también en este problema estructural.La violencia provocada por el tráfico de drogas ilícitas, así como por otros tráficos que también son censurables, como el de armas y principalmente el de personas, tiene que terminar y pronto porque no existe ninguna explicación para que continúe causándonos dolor y duelo.


