La minería en abril

En sustitución de los “barones” mineros, de quienes el destacable era Simón I. Patiño surgieron, luego de la nacionalización, mineros “medianos” y uno de ellos, muy “destacado”, fue Gonzalo Sánchez de Lozada, “Goni”, impulsado por el partido que protagonizó la...

En sustitución de los “barones” mineros, de quienes el destacable era Simón I. Patiño surgieron, luego de la nacionalización, mineros “medianos” y uno de ellos, muy “destacado”, fue Gonzalo Sánchez de Lozada, “Goni”, impulsado por el partido que protagonizó la nacionalización, el MNR.Esa paradójica historia es natural que desconcierte a más de uno, porque Goni presidió el partido que hizo la más notable nacionalización, la de las minas, y presidió también el país, donde hizo fortuna precisamente con la minería. Irónico.El modelo de la explotación de minerales también ha cambiado mucho, nacieron y proliferaron las corporaciones transnacionales mineras, que tiene ahora más poder del que nunca habrían soñado acumular los antiguos “barones”.Los minerales se llaman ahora, en la moderna economía transnacional extractivista, “comodities” pero aún son materia de severos conflictos sociales, uno de los cuales estamos viviendo en Bolivia en estos precisos momentos.Por eso, los principales pensadores nacionalistas bolivianos (y varios en todo el mundo) no limitan su interés por los minerales a extraerlos y comercializarlos, sino a industrializarlos y lograr para el país verdadero desarrollo mediante la metalurgia, la siderurgia y otras formas de industrializarlos.Esos son razonamientos a los cuales se llega con pensamientos críticos, es decir, evitando “tragar entero”, que es lo que pasa con los fundamentalistas, sean mineros, ecologistas, campesinos, o cualquier otro interés que tengan.En esta misma edición publicamos opiniones relacionadas con la minería en Bolivia y en otros países de la región, donde también el extractivismo minero (así como el petrolero) ocasiona más perjuicios sociales que verdadero desarrollo.Y con seguridad que continuará el debate sobre este tema, que tiene que ver no solamente con recursos naturales, sino con justicia paz  y desarrollo social, que es para lo cual deben servir en última instancia esos recursos.La nacionalización de las minas, en Bolivia, aunque fue resultado de la Revolución de Abril, se hizo, en realidad, en octubre y todavía muchos bolivianos recordamos los fundamentos ideológicos para considerarla el hecho más importante de ese proceso revolucionario.Por eso, mientras las minas sean solo sitios de interés para los inversionistas, bajo condiciones antiguas o renovadas, para nosotros la lucha continuará. Les debemos eso a Carlos Montenegro, Sergio Almaraz Paz, René Zavaleta Mercado y muchos otros admirables compatriotas. El mineral, ese que como “commodity” desvela a los inversionistas, para nosotros sigue  siendo lo de menos, porque a nosotros siempre nos interesarán, prioritariamente, los seres humanos, pero no los que compran minas, sino los que viven de ese indescriptible trabajo de minero de socavón. Y por eso, aunque estemos en pleno mes de abril, no lo podemos disociar de Octubre, que con la nacionalización de las minas marcó la esencia de Revolución. Que todavía no ha concluido, ni mucho menos.


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