Duele lo que sufre Chile

Porque la verdadera víctima, tanto de los fenómenos naturales como de los desatinos de los que lo gobiernan, aquí, allá y en cualquier parte del mundo, es siempre el pueblo, el sufrido pueblo. Y eso es obvio que duela a todos.Chile ha sido siempre vulnerable a los movimientos sísmicos y...

Porque la verdadera víctima, tanto de los fenómenos naturales como de los desatinos de los que lo gobiernan, aquí, allá y en cualquier parte del mundo, es siempre el pueblo, el sufrido pueblo. Y eso es obvio que duela a todos.Chile ha sido siempre vulnerable a los movimientos sísmicos y tiene experiencia para enfrentar esos fenómenos, pero de todas maneras son hechos lamentables que causan severos daños que a veces incluyen pérdida de vidas humanas.Las entidades especializadas en sismología temen que se produzcan en los próximos días réplicas de los últimos sismos o un terremoto más violento, pero tenemos entendido que se han tomado todas las previsiones y deseamos que sean efectivas.Sabemos que también allá, al otro lado de los Andes, existen chilenos que tienen por Bolivia y por nuestra mediterraneidad un saludable sentimiento de culpa y lamentan que esa situación en tantos años no se haya solucionado.Bolivia es el país que más ha perdido (territorios) en conflictos con las naciones vecinas, pero no hemos perdido ni perderemos nunca la dignidad nacional ni el sentido de justicia que sabemos que tienen nuestros reclamos.En el espíritu de integración bolivariana no caben, por eso, resentimientos ni amarguras sino, al contrario, una sincera solidaridad que haga honor a quienes, como Simón Bolívar y José de San Martín, no solo nos libertaron sino que soñaron para nosotros una grandeza que está pendiente.La esencia de nuestra integración no es, como en otros proyectos, únicamente cuestión de visas, de aranceles o de beneficios económicos y financieros, nuestra integración es principalmente un asunto de solidaridad y fraternidad.No se trata, tampoco, solo de hacer parte de una ecúmene, es decir, compartir religión y muchas tradiciones, sino de tener conciencia, verdadera conciencia de que podemos ser, como nos lo merecemos, una Patria Grande.Para nosotros eso es la integración y no solamente “alianzas” multinacionales o acumulación de intereses particulares, para obtener mayores beneficios, principalmente económicos o ventajas políticas y geopolíticas eventuales. Lamentable que sean desastres naturales imprevisibles los que nos hacen fortalecer ese sentido y esa conciencia integracionista, pero en este caso habrá que reconocer que “no hay mal que por bien no venga”.Lamentamos el mal momento que está pasando Chile y esperamos sinceramente que no tenga mayores costos, especialmente en vidas humanas y así como en el caso de la recuperación de las islas Malvinas por la Argentina, es pertinente y muy oportuno dejar explícita nuestra solidaridad. Para todo lo demás habrá tiempo  y oportunidades, si se las sabe buscar con honestidad y con sincera solidaridad. Hoy no podíamos dejar pasar estas reflexiones y es indispensable que todos las conozcan.


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