Honorable servicio doméstico
Cualquier momento es bueno para ese ejercicio y no debemos limitarlo a los finales de año, como se suele hacer, porque mañana se nos está “terminando” un trimestre y es oportuno analizar lo que se hizo. Para algunas personas la “ingeniería conceptual” de lo que será una obra para...
Cualquier momento es bueno para ese ejercicio y no debemos limitarlo a los finales de año, como se suele hacer, porque mañana se nos está “terminando” un trimestre y es oportuno analizar lo que se hizo. Para algunas personas la “ingeniería conceptual” de lo que será una obra para industrializar el gas seguramente es lo más importante. No lo cuestionamos, pero reglamentar el trabajo de las trabajadoras del hogar no es menos importante. Por eso, hoy vamos a ocuparnos de este tema.Las personas que trabajan en el hogar han sido tradicionalmente maltratadas, inclusive aplicando el apelativo de “sirvienta”, como si “servir” no fuera lo más noble que el ser humano puede hacer y por eso el servicio doméstico es adicionalmente digno.Existían (y todavía existen) alusiones peyorativas que afectan a esas trabajadoras, como que se las llame “hija”, aunque quien lo dice sea la adolescente de la familia y se esté dirigiendo a la persona adulta que hace el trabajo de hogar.Lo más injusto era que ningún contrato respaldara los derechos de la trabajadora, a quien se podía poner a trabajar (o despedir) verbalmente, ignorando elementales derechos laborales que a quienes deberían cobijan con preferencia es a ellas, a las trabajadoras domésticas.Esa situación va a cambiar y ese es un cambio tan importante como cualquiera de los que ofrecen durante las campañas políticas electorales y que generalmente no se cumplen, porque eso ya se ha vuelto “mala costumbre”.La lucha organizada de trabajadoras del hogar es tan digna y tan respetable como la de todos los sectores laborales y merece tanta atención como el más destacado proyecto industrial, tenga o no tenga “ingeniería conceptual” y otras sofisticadas características.En Bolivia miles de mujeres, hacen esas labores del hogar y aunque existen algunas normas para que ese también sea un trabajo con todo el respaldo legal, es evidente que todavía hacen faltan leyes específicas y sobretodo comportamientos socializados que refuercen las normas legales.Existe una ley, la 2450, (que reglamenta el trabajo asalariado del hogar) pero con seguridad que es una de las leyes que menos se cumple y dudamos que alguien aplique sanciones efectivas por ese frecuente incumplimiento.Según la información básica difundida, en nuestro país son casi 140.000 las personas realizando estos trabajos, la mayoría, casi la totalidad son mujeres y generalmente proceden de las áreas rurales, es decir, fueron campesinas.Eso está comenzando a cambiar, principalmente por esfuerzo de las mismas trabajadoras, que se organizan y empiezan a reclamar sus derechos, como los fabriles, los mineros, los trabajadores petroleros o los alborotados “gremiales” que no son sino vendedores minoristas.Nos pusieron a pensar en este tema y es bueno que así sea, por eso invitamos a nuestros lectores a también hacerlo. Estamos en Cuaresma.


