Un tema delicado

En esta semana, llegaron nuevas noticias sobre Fukushima, esa isla del Japón afectada porque sus instalaciones para producir energía atómica colapsaron cuando las afectó un tsunami, hace ya casi tres años.Lo de Fukushima proviene de unos marinos estadounidenses que presentaron una demanda...

En esta semana, llegaron nuevas noticias sobre Fukushima, esa isla del Japón afectada porque sus instalaciones para producir energía atómica colapsaron cuando las afectó un tsunami, hace ya casi tres años.Lo de Fukushima proviene de unos marinos estadounidenses que presentaron una demanda colectiva en la que acusan a TEPCO de mentir acerca de la gravedad del desastre, cuando ellos corrieron al lugar de los hechos para brindar ayuda humanitaria.TEPCO es la Tokyo Electric Power Company, a cargo de la planta de Fukushima y que, según la demanda aludida, “no le dijo ni a la población ni a la Armada que se había producido un grave accidente nuclear”.El asunto es complejo principalmente porque tiene que ver con la energía atómica, a la cual aún la rodean misterios y secretos que el común de los mortales desconocemos, pero estamos investigando, puesto que de instalación de plantas atómicas ya se habla hasta en Bolivia.El accidente de Fukushima volvió a poner sobre la mesa las posibles consecuencias negativas que la firma el 28 de mayo de 1959 del Acuerdo (el WHA12-40) entre la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Agencia Internacional de la Energía Atómica (OIEA).Existen organizaciones que consideran que dicho acuerdo ha limitado gravemente la protección de la salud de los ciudadanos del mundo en relación con la contaminación radiactiva. Se señala que en los países con actividad nuclear, los estudios epidemiológicos son raros y casi inexistentes En ciertos países como Francia, el secreto sobre estas actividades sean civiles o y militares es total, por lo que el acuerdo supone un conflicto de intereses entre los objetivos de la OMS y la OIEA, esta última muy próxima a los de la industria nuclear.Para el académico suizo Jean Ziegler, vicepresidente del comité asesor del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, “el lobby nuclear ha conseguido que la OMS renuncie a ocuparse de las víctimas de las catástrofes atómicas”.Ahora volvamos a nuestro vecindario, as la Argentina, donde el reactor CAREM (siglas de Central Argentina de Elementos Modulares) es un proyecto de central nuclear de baja potencia (25 MW eléctricos) concebida con un diseño de última generación.Como es obvio, sobre esto tampoco existe información abundante, pero supimos que el proyecto está en desarrollo por una gerencia especial creada para tal fin dentro de la Comisión Nacional de Energía Atómica del vecino país.No hace falta reiterar que siendo el tema tan delicado, es muy riesgoso especular y esperamos que en el proyecto CAREM no lo estén haciendo. En cuanto a las menciones sobre energía atómica que se produciría en nuestro país, por ahora dudamos que pasen de “buenas intenciones”.Con Fukushima tenemos más que suficiente para preocuparnos y para mantenernos cautelosos, y eso haremos.


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