La pobreza como enfermedad

El 25 de marzo, o sea ayer, fue el Día Internacional de la Tuberculosis y, por supuesto, no fue un día que mereciera ninguna clase de festejo, al contrario, lo único que provoca, con toda justicia, es una profunda vergüenza. Porque la tuberculosis es una enfermedad directamente relacionada...

El 25 de marzo, o sea ayer, fue el Día Internacional de la Tuberculosis y, por supuesto, no fue un día que mereciera ninguna clase de festejo, al contrario, lo único que provoca, con toda justicia, es una profunda vergüenza. Porque la tuberculosis es una enfermedad directamente relacionada con la pobreza, así como la pobreza está directamente relacionada con el hambre. Y nada de esto es nuevo, ya nos lo había hecho conocer el médico, nutriólogo, geógrafo y escritor brasileño Josué de Castro.Pero sigamos con la tuberculosis y aguantemos la vergüenza, porque según información oficial en el mundo existen actualmente más de nueve millones de personas con esa enfermedad, provocada por un bacilo, pero estimulada por la mala alimentación.La Asamblea General de la ONU proclamó el 24 de marzo como el Día Mundial de la Tuberculosis porque en esa fecha, en 1882, Robert Koch anunció al mundo el descubrimiento de la bacteria responsable de la enfermedad.La tuberculosis es curable, pero los esfuerzos que se realizan en la actualidad para encontrar, tratar y curar todos los enfermos son insuficientes. De los 9 millones de personas que contraen la tuberculosis cada año, una tercera parte queda “desatendida” por los sistemas de salud. Una gran parte de esos 3 millones pertenecen a las comunidades más pobres y vulnerables, o marginadas, del mundo, como los migrantes, los refugiados y desplazados internos, los reclusos, los pueblos indígenas, las minorías étnicas o los consumidores de drogas.En las obras publicadas sobre el hambre, Josué de Castro puso énfasis en el “hambre específica de proteínas”, que es la que caracteriza las dietas alimentarias pobres y esas proteínas o más bien la ausencia de esas proteínas está relacionada con la tuberculosis.Para prevenir la tuberculosis, los médicos recomiendan una alimentación sana con el consumo de carnes, pescado, , queso, huevo, frutas, verduras, granos, cereales y el consumo diario de una buena cantidad de leche.Todos esos alimentos son ricos en proteínas y son lo que precisamente están ausentes en la dieta de los pobres, en todo el mundo y por supuesto también en nuestro país, donde suele ser más accesible un refresco gaseoso embotellado, que un vaso de leche.En Tarija por este día internacional hubo varios actos en el hospital San Juan de Dios, donde la responsable de Neumología, Ángela Nolasco, informó que según los datos estadísticos, Tarija ocupa el tercer lugar de enfermos con tuberculosis, después de la Paz y Santa Cruz.Finalicemos recomendando (además del consumo de proteínas) la lectura de los libros de Josué de Castro, especialmente “Sociología del Hambre” y “Geopolítica del Hambre” mientras pensamos que hay lugares del mundo donde el principal problema de salud es la obesidad.Una ironía muy cruel


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