El agua es vida
El sábado pasado, 22 de marzo, fue el Día Internacional del Agua y estuvimos a punto de dejar pasar la fecha sin comentarios, porque no son comentarios los que hacen falta, sino acciones y que sean acciones urgentes, y efectivas.La crisis actual del agua, no solamente en Bolivia sino en casi...
El sábado pasado, 22 de marzo, fue el Día Internacional del Agua y estuvimos a punto de dejar pasar la fecha sin comentarios, porque no son comentarios los que hacen falta, sino acciones y que sean acciones urgentes, y efectivas.La crisis actual del agua, no solamente en Bolivia sino en casi todo el planeta, tiene que ver, en gran medida, con la deforestación, o sea con la explotación comercial intensiva de los bosques, o su desaparición por efecto de incendios forestales.La explotación forestal tiene las mismas características extractivistas de la explotación minera o de la explotación de hidrocarburos fósiles, es decir, no respeta ni tiene consideraciones con el medio ambiente en el que se realizan.Los bosques han sido llamados, con propiedad, fábricas de agua y si los reemplazamos con cultivos comerciales extensivos, como el de la soya, es obvio que tanto el clima como la humedad del entorno sean afectados.Costumbres arcaicas como el “chaqueo” o quema masiva de vegetación entre una y otra siembra, son también perniciosas para el equilibrio ambiental, que es fundamental para evitar las sequías y las inundaciones.La deforestación afecta tierras situadas en todos los continentes, sometidas a lo que con eufemismo llaman “agronegocios”, que son cultivos comerciales extensivos, en Sudamérica, investigaciones recientes establecieron que hay 3 áreas críticasArgentina: grandes áreas de perturbaciones forestales en el noroeste de Salta y Santiago del Estero. Bolivia: grandes áreas de perturbaciones forestales en la región de Santa Cruz y Tarija. Ecuador: nuevas áreas de perturbaciones forestales en la provincia de Napo.Existe información actualizada que deberíamos conocer a fondo, especialmente en Tarija, donde además de la desforestación estamos contaminando progresivamente los ríos y las corrientes de agua, incluido el Guadalquivir.Conocer la información no es suficiente porque no se busca erudición, sino soluciones para las sequias y de inundaciones que entre nosotros ya se han convertido en problemas crónicos, de los cuales nos lamentamos año tras año.Tanto en el caso de la deforestación indiscriminada, como de la contaminación continuada de las aguas, hacen falta inmediatas medidas de gobierno, pero hace falta también conciencia ciudadana para ejercer control social.En la defensa del agua nadie puede ni debe estar al margen, porque lo que dice el título de este comentario no es sólo una frase sino una realidad que hace rato está mereciendo más atención de todos nosotros.Ese debería ser nuestro compromiso no solamente en el protocolario Día Internacional del Agua, sino todos los días del año.No debería hacer falta que periódicamente nos estén recordando, por ejemplo, que en Tarija no tenemos una planta para el tratamiento de las aguas residuales. Es una cuestión de conciencia social, que debemos atender con suma urgencia.


