El importantísimo 8 de febrero

Y mientras podamos seguiremos en ese empeño, porque haber convertido en ley fundamental del Estado la que dispone la investigación de fortunas a fin de concretar la lucha contra la corrupción fue solo un paso. Un paso muy esforzado, como que necesitó más de veinte años de “trámite” la...

Y mientras podamos seguiremos en ese empeño, porque haber convertido en ley fundamental del Estado la que dispone la investigación de fortunas a fin de concretar la lucha contra la corrupción fue solo un paso. Un paso muy esforzado, como que necesitó más de veinte años de “trámite” la propuesta presentada por el entonces congresista Andrés Soliz Rada, un verdadero gladiador en esta desigual lucha contra el enriquecimiento ilícito y cuyo libro “La fortuna del Presidente” es todo un modelo de investigación periodística.Y ahora, por decreto, se institucionalizará también en el país el “Día Nacional de Lucha Contra la Corrupción” y el primero será pasado mañana: 8 de febrero.Todos los esfuerzos son válidos y son encomiables, cuando de combatir ese flagelo se trata, que, en nuestros países latinoamericanos asume principalmente el formato de “clientelismo”. El clientelismo político es un sistema extraoficial de intercambio de favores, en el cual los titulares de cargos políticos regulan la concesión de prestaciones, obtenidas a través de su función pública o de contactos relacionados con ella, a cambio de apoyo electoral. Varias veces nos hemos ocupado de él, sintetizándolo en la fórmula tan sencilla de comprender:  “tú me elijes, yo te nombro” o a la inversa, que es lo mismo “tú me nombras y yo te elijo”Los investigadores especializados en este tema, Eisenstadt y Roniger, plantearon que en el caso de América Latina el surgimiento de las relaciones clientelistas fueron el resultado de dos procesos. Por un lado, la conquista y el dominio colonial que gestó una sociedad basada en una relación de poder fuerte entre los distintos estratos sociales y una preocupación por el orden jerárquico, el prestigio y el honor. Por otro, el debilitamiento de las instituciones centrales de control y la focalización de las relaciones de poder.Cambiar ese comportamiento será difícil, porque hasta en el humor popular está aquello de que el pie le dijo a la mano “tú estás arriba porque tienes muñeca”.En el clientelismo los bienes públicos no se administran según la lógica imparcial de la ley, sino que bajo una apariencia legal se utiliza discrecionalmente por los detentadores del poder político y aunque existen leyes y normas para evitarlo existen pocos incentivos para que los participantes busquen acabar con el sistema clientelar. Conocido, practicado y aceptado como inevitable inclusive por quienes lo desaprueban. Eso tiene que cambiar y por supuesto que no será declarando un día al año Día de Lucha Contra la Corrupción, pero por algo se comienza y, además, ya tenemos la ley Marcelo Quiroga Santa Cruz.Hay que aplicarla con eficiencia…y con todo rigor.

Más del autor