Emergencia generacional en Tarija
Primer apunte: Hasta las primeras migraciones fuertes, que llegan luego de la relocalización del 85 y 86, del siglo pasado, las generaciones tarijeñas capitalinas se construyeron desde una óptica del aislacionismo. Los anteriores flujos migratorios, tenues y breves, fueron absorbidos por la...
Primer apunte: Hasta las primeras migraciones fuertes, que llegan luego de la relocalización del 85 y 86, del siglo pasado, las generaciones tarijeñas capitalinas se construyeron desde una óptica del aislacionismo. Los anteriores flujos migratorios, tenues y breves, fueron absorbidos por la idiosincrasia tarijeña, quedando resabios básicamente organizados, como el caso del club árabe y dicha comunidad.Empero las corrientes fuertes de mediados del ochenta del siglo pasado lograron configurar una nueva identidad tarijeña, que no quiso ser reconocida por parte de una mayoría de los estratos nativos urbanos capitalinos sino hasta la irrupción político - partidaria del MAS y sus actores políticos sociales.Segundo apunte: Los liderazgos políticos, sociales, religiosos, económicos, tutti quanti, en Tarija tuvieron como cantera principal un estrato social, cuyo dominio sobre la sociedad se inicia en temporadas prerrepublicanas y se refuerza enormemente en el proceso de anexión de Tarija a Bolivia para mantenerse con firmeza hasta los tiempos actuales, cuando ve debilitado su protagonismo justamente por la irrupción de agentes sociales que escapan a su poder gravitacional.Tercer apunte: (restringida a la media centuria última) en Tarija los liderazgos ejercidos en áreas públicas tomaron como características el monopolio y la heredad.Así mientras se ejercitó el liderazgo, en cualquiera área, fue casi monopólico y cuando por razones de vejez, enfermedad o necesidad de traslado se debía dejar el espacio éste se lo heredaba al fraterno más cercano.De esta manera no era raro encontrar en las esferas de decisión públicas tarijeñas, cargos que nietos heredaron a sus abuelos o hijos a sus padres, sobrinos a sus tíos o ahijados a sus padrinos, y así…Dentro de la configuración social, esto representaba un monopolio de liderazgo reducido a una clase social, en todo el departamento o por lo menos en esta capital.Cuarto apunte: el proceso sufrido en Tarija, se replicó con características más acentuadas en las distintas provincias de nuestro departamento, desarrollándose más rápidamente en determinadas regiones que en otras, así el chaco y Bermejo configuran sus propios procesos generacionales, mientras que otras regiones desarrollan más lentamente este proceso, proceso que culminará y pondrá nuevos desafíos fuertes al departamento, como al momento sucede con el chaco.Quinto apunte: (reducidos a capital) En estos últimos cinco años, en Tarija, cercado, quedamos bajo un fuego de generaciones., tuvimos como autoridades a sujetos que llegaban de la generación inmediata posterior a la guerra del chaco como aquellos pertenecientes a los baby boomers, aunque éstos últimos no terminaron de asumir su rol histórico, por la tozudez de los mayores en quedarse y la presión de los emergentes (generación X) en asumir espacios de poder y decisión.En todos los casos, esa conjugación generacional fue un síntoma más de la descomposición social que atraviesa el departamento y la capital en especial.El gobernador que era y hoy es huido, el actual gobernador, el alcalde, los diferentes liderazgos de opinión pública, en una mayoría pertenecen a la generación nacida entre fines de la década del cincuenta y mediados de la década del sesenta, del siglo anterior (generación baby boom). Esta generación sufrió mucho para asumir su rol histórico pues los dirigentes de la generación inmediata anterior (aquella venida luego de la guerra del chaco) hacía como Cronos con sus hijos, (según la mitología Cronos devoraba a sus hijos) Por este motivo y otros que luego podremos desarrollar más ampliamente, sujetos que debieron tomar las riendas del departamento en la década del 90 del siglo pasado comenzaron a asumir este espacio recién a principios del nuevo siglo o a finales de esta primera década.Dentro de esa generación se destacó como el más astuto el anterior gobernador hoy huido; como un referente intelectual se destaca el que hoy asume la secretaría ejecutiva de la gobernación; pero el más político de esa generación –ni duda cabe- es el actual alcalde, sus diez años en ejercicio respaldan la afirmación (además cualquiera no nos convencería de la necesidad de un “parque seco” en una ciudad que hizo ley de vida el plantar árboles). El resto de pertenecientes a esta generación es banda y coro. Un síntoma vinculado al éxito o fracaso de esta generación está nomás condicionada a la huida –en un maletero como dijeron desde el Paraguay- de su mayor representante público; a la capacidad del actual alcalde de no acabar su vida política aferrado a un cargo como único logro o en la capacidad del actual gobernador y su secretario ejecutivo de concertar un nuevo espacio de diálogo, un nuevo escenario de progreso en el departamento. Si las opciones a estas vías son resueltas o concretadas por miembros pertenecientes a otras generaciones, los baby boomers habrán pasado como un fracaso histórico.Último apunte:El caso es que hoy Tarija ha esgrimido nuevos argumentos y los portavoces no son los únicamente salidos de ese estrato social que desde la colonia vino manejando en exclusiva los debates e intereses públicos departamentales.Han surgido liderazgos desde los sectores que antes estaban marginados, se han construido nuevos discursos y el choque generacional, es cada vez más fuerte.Pues aquellos nacidos en la década del setenta hasta mediados del ochenta, ocupan ya sus espacios ganado a aquellos que no tuvieron el tiempo suficiente de ejercer su rol histórico de manera autónoma (baby boomers)La generación emergente pide cada vez con mayor legitimidad y vehemencia su espacio, mientras que quienes debieron estar manejando el debate público departamental desde hace 20 años atrás, no acaban de tomar las riendas y su tiempo fenece.Conclusión: La generación nueva emergente desplazará a quienes detentan las riendas del interés departamental, en un breve tiempo más no tanto por ambición, sino por necesidad de ocupar su rol histórico, por su mayor preparación y capacidad para adecuarse a los desafíos actuales y por la presión que ellos a su vez sienten de las generaciones que vienen por atrás.A esto se suma que quienes representan a esa nueva generación emergente están legitimados por su procedencia plural.


