Consumismo suicida

“Actualmente hay escasez de agua y tierra de cultivo; más de mil millones de personas se acuestan con hambre; el año 2020 habrá 900 millones de habitantes más y 3000 millones el 2050; se calcula que para el 2020 se sufrirá un desabastecimiento de trigo, maíz, arroz y carne; el año 2010...

“Actualmente hay escasez de agua y tierra de cultivo; más de mil millones de personas se acuestan con hambre; el año 2020 habrá 900 millones de habitantes más y 3000 millones el 2050; se calcula que para el 2020 se sufrirá un desabastecimiento de trigo, maíz, arroz y carne; el año 2010 fue el más caluroso desde 1850 y en los próximos 5 ó 7 años 100 millones de personas serán desplazados climáticos. El petróleo subirá de precio y se acaba”.  Es una visión realmente apocalíptica, pero no corresponde a un profeta religioso sino, como dijimos, a un periodista: Rómulo Pardo Silva.Varios de los terroríficos aspectos mencionados por Pardo no tocan muy de cerca, principalmente ese de que “el petróleo subirá de precio y se acaba”. Que se acaba es algo indiscutible. Es un producto natural no renovable. Igual que todos los minerales y que el gas de petróleo, que es en el cual tenemos más interés ¿Cierto?Cuando escribió sobre los “desabastecimientos” de trigo, maíz, arroz y carne, probablemente no se había enterado de otros desabastecimientos, como el del azúcar, en Bolivia, que sigue provocando un malestar social de resultados impredecibles.Las ideas de Pardo están orientadas hacia una pregunta inquietante: ¿Quién se atreve a proponer a las masas el término del estilo de vida consumista?Lo que nos ha llevado a estos extremos de riesgo globalizado (porque aquí no discriminamos quienes pasaremos hambre y quiénes no. El hambre también se está globalizando) es el consumo desaforado, irracional, compulsivo. En una palabra: patológico.Pero el consumo no está globalizado. Ahí sí existen abismales diferencias. No es lo mismo lo que consume un ejecutivo de un banco o entidad financiera de Wall Street, que un campesino del norte de Potosí. Este último está al borde de la inanición, el primero es probable que esté cambiando de vehículos cada año. Definitivamente, el consumo no está globalizado. Es abismalmente asimétrico entre países y dentro de cada país, según sus “clases”.Y para mantener ese ritmo frenético de consumismo de unos cuantos, es que pretenden, entre otras cosas, apoderarse de la Amazonía, con la peregrina hipótesis de que es “patrimonio de la humanidad”. ¡Qué descarados!Una parte de la humanidad, la más pequeña pero también la más agresiva, ya ha consumido todo su patrimonio e inclusive ha consumido el patrimonio de otros, que ni siquiera se han enterado de lo que tienen (o más bien “tenían”).Todo esto tiene el agravante de que los privados de consumir ya han sido alienados por el consumismo y en esto han tenido responsabilidad fundamental los medios de comunicación propagandística y publicitaria “masiva”. Y sin embargo es algo es altamente inflamable y explosivo, aquí o en Egipto, pretender reducir ese consumismo suicida.No le cabe otro adjetivo. Es suicida.

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