Cristo no amó el dolor

El cristianismo ha dado muchas respuestas a estas preguntas, pero la más auténtica respuesta es nuestra fe, porque creemos en un Dios amor a pesar del dolor.Muchas veces hemos llegado a pensar que el dolor es un bien necesario al hombre, justificándolo frente al sufrimiento de Cristo en la...

El cristianismo ha dado muchas respuestas a estas preguntas, pero la más auténtica respuesta es nuestra fe, porque creemos en un Dios amor a pesar del dolor.Muchas veces hemos llegado a pensar que el dolor es un bien necesario al hombre, justificándolo frente al sufrimiento de Cristo en la cruz, y pensamos que el dolor nos ayuda a ser buenos.Pero pensemos en las palabras de Dios, Quién dijo: “No sabes que prefiero la misericordia al sacrificio? Por esto debemos tener la valentía de decir que el dolor no es cristiano, que nuestro Dios no amó nunca el dolor, que las lágrimas las hemos creado nosotros los hombres, con nuestro egoísmo y con nuestras injusticias.En Dios no existe mas que felicidad, nosotros hemos sembrado de lágrimas nuestra tierra que fue creada para ser un paraíso.Cristo en un gesto increíble de amor al hombre, haciéndose hombre con los hombres y para los hombres, no tuvo mas remedio que aceptar nuestras limitaciones, por eso cargó con el dolor, porque Cristo soportó el dolor, nunca lo amó: El hubiese preferido no tener que sufrir.Tanto rechazó el dolor que ante la realidad de su pasión, suda sangre y reza para que su Padre le ahorre la atrocidad de la muerte en cruz: “Si es posible pase de mi este cáliz” (Mt. 26 – 39) y no dice: “Yo te bendigo Padre porque me das esta oportunidad de sufrir para demostrarte mi amor”. Sino todo lo contrario y su Padre manda a los ángeles para que lo consuelen.Cristo no amó el dolor; momentos antes de morir, sumergido en el dolor más espantoso, en la soledad y en el abandono gritó: ¿“Padre porque me has abandonado”? (Mt. 27- 45)Basta leer el evangelio para ver que Cristo soportaba difícilmente el dolor y menos en los demás.Por eso sus milagros son de curar a los ciegos, a los sordos, a los leprosos, sus milagros fueron para devolver la vida, para saciar el hambre.Nunca vamos a encontrar en el evangelio que Cristo diga: “Se feliz con tu enfermedad, aguanta el hambre, soporta el dolor de la muerte de tu hijo, de tu hermano”.Es más a sus discípulos les permite sacar espigas en día sábado para que no sufran de hambre.Cristo vino a elevar el dolor a la categoría de bien, vino a enseñarnos que el dolor no nos debe llevar a la desesperación.Cristo vino a liberarnos de toda atadura que pueda conducirnos al dolor, porque el fin del hombre es la dicha, vino a enseñarnos la verdadera dimensión de la felicidad que es el amor.Si El mismo pasó por el dolor no fue para enseñarnos a sufrir, sino para enseñarnos a amar.Cristo no nos ha dicho: “Sufrid como yo he sufrido” sino nos dijo: “Amaos como yo os he amado” y el amor es fuente de gozo.Por eso el cristiano debe esforzarse para vencer en la tierra el dolor.La misión del cristiano es revelar a los hombres que el amor existe, que es posible, que es la única posibilidad de felicidad.El dolor no pertenece a nuestra tierra definitiva que nos ofrece Dios, un reino donde no habrá lágrimas.No es el dolor lo que acerca a Dios, el dolor ha llevado a muchos al suicidio, tampoco la pobreza nos acerca a Dios, sino la generosidad, la miseria ha llevado a muchos al ateísmo. No es el hambre lo que agrada a Dios sino el amor.

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