El clamor guaraní

Eso, que parece demasiado obvio es, sin embargo, para muchos seres humanos, compatriotas bolivianos, asunto de vida o muerte. Literalmente.Nos estamos refiriendo a los guaraníes. A todos los guaraníes, tanto a los que estadísticamente aparecen como ciudadanos bolivianos, como a los que, sin...

Eso, que parece demasiado obvio es, sin embargo, para muchos seres humanos, compatriotas bolivianos, asunto de vida o muerte. Literalmente.Nos estamos refiriendo a los guaraníes. A todos los guaraníes, tanto a los que estadísticamente aparecen como ciudadanos bolivianos, como a los que, sin que ellos mismos sepan por qué ni como, figuran en el registro demográfico como brasileños, paraguayos o argentinos.Sin diferenciarlos, una institución que sin ser gubernamental los defiende a todos, una ONG (que las hay buenas, también) hace campañas casi desesperadas en la red virtual, porque “los niños guaraníes se mueren de hambre y sus líderes han sido asesinados. Cientos de hombres, mujeres y niños guaraníes se han suicidado”.Para los guaraníes, la tierra es el origen de toda vida. Pero las violentas invasiones de terratenientes ganaderos han destruido su territorio y prácticamente toda su tierra les ha sido robada.En el caso particular de los guaraníes-bolivianos publicamos esta semana sus estremecedores reclamos: “Nos sentimos inquilinos en nuestra propia casa”, manifestaron los indígenas de la comunidad de “Cabaña Ancha”, en una misiva al despacho del Defensor del Pueblo, en Tarija. Representantes de diferentes comunidades constituyentes del pueblo guaraní piden a la defensoría que asuma la responsabilidad de trabajar para liberarlos del sistema de “empatronamiento” como ellos lo llaman. El representante de la institución estatal en nuestra región, Carlos Samaniego, emprendió un viaje hacia el Chaco, para adentrarse en la problemática que atraviesan los indígenas y señaló que ésta es una nueva figura de explotación.Samaniego sostuvo que el “empatronamiento”, es una nueva forma de servidumbre en nuestro departamento, muy común en el sector del Chaco. Explicó que el gran problema es que los indígenas ahora no tienen tierra, ni territorio y este es el motivo por el que claman por reivindicar los derechos de su raza.Es una cuestión de patética supervivencia, que nadie puede ignorar, menos en un Estado Plurinacional como el nuestro. “Estaremos vigilantes del despertar de un pueblo y de su demanda de justicia, damos a conocer esta explotación que sufren los nuestros, para que los patrones de cualquier lugar, sepan que ya no se permitirá más la explotación de los guaraníes”, dijo Samaniego.Y más le vale  que él y todo el aparato institucional de Derechos Humanos  hagan todo lo posible todo lo posible (y hasta lo imposible, si es el caso) para que ese dilema de todo un pueblo, de toda una cultura, sea atendido con eficiencia. Somos muchos los que amamos al pueblo Guaraní, su sensibilidad, su creatividad, su humildad. Por eso estaremos vigilantes de que se atiendan por lo menos sus más elementales derechos.

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