Reflexiones desde el Cursillo Tiempo de adviento
Para el cristiano, el tiempo es la categoría dentro del cuál se realiza la salvación.Nuestro camino de fe, es un itinerario concreto donde la presencia de Dios se manifiesta en la armonía de la liturgia para transformar a cada creyente en compromiso evangélico total.Recordar y vivir en el...
Para el cristiano, el tiempo es la categoría dentro del cuál se realiza la salvación.Nuestro camino de fe, es un itinerario concreto donde la presencia de Dios se manifiesta en la armonía de la liturgia para transformar a cada creyente en compromiso evangélico total.Recordar y vivir en el tiempo los misterios de la salvación y actualizarlos en nuestra realidad, en la razón de ser de la liturgia.Los cristianos cada año celebramos y actualizamos sintéticamente la historia de la salvación para vivirla, cada vez de un modo más profundo.El camino de la vida que a menudo sentimos agobiante, fatigoso, doloroso y complicado, está lleno de la presencia de Dios que nos abre un horizonte de liberación y de esperanza.El tiempo de adviento consta de cuatro semanas, comienza el domingo más cercano (o coincidente) al treinta de noviembre y acaba en el crepúsculo del veinticuatro de diciembre, momento en que comienza el tiempo de Navidad.Durante las cuatro semanas que dura el tiempo de Adviento, nos acompañan algunos personajes que nos orientan y nos llaman a seguir el camino de salvación y son los profetas, especialmente Isaías y Jeremías, Juan el Bautista, el apóstol San Pablo, San José esposo de María y María Madre de Jesús.El tiempo de Adviento, celebra la espera y la preparación del pueblo de Dios antes de su nacimiento, de la venida del Señor a la vida personal de cada hombre y a los acontecimientos de la humanidad.Es la celebración de una esperanza, de una espera gozosa y el recuerdo de una venida ya cumplida, que debe reflejarse en nuestra vida, con la práctica de la justicia, en la perseverancia y en la fidelidad a la voluntad de Dios.No estaría demás, más al contrario creo que es necesario, que durante el tiempo de adviento nos preguntemos: ¿Cuáles son las grande esperas de nuestro tiempo, de nuestra cultura, de nuestra sociedad?; ¿Cuáles son las esperanzas de nuestra humanidad?; ¿La venida de Jesús la preparamos solamente en forma material?; ¿Toda nuestra atención se fija en el arbolito de navidad, en adornos y regalos?; ¿Toda nuestra preocupación está en el dinero que necesitaremos para estos festejos?; alguna vez nos hemos preguntado ¿Cómo le gustaría a Jesús que preparemos su llegada?.Si somos sinceros con nosotros mismos, veremos que no es de esta forma como quiere el Salvador que preparemos su llegada, sino que preparemos nuestro espíritu, nuestro corazón, para que El llegue y nos encuentre con la casa limpia de egoísmos, rencores, ambiciones, odios y envidias, sino más bien adornada con preciosas y perfumadas flores de humildad, caridad, fraternidad, solidaridad y amor.Entonces si nacerá Jesús en cada corazón trayéndonos su paz con su presencia.Todavía debemos preguntarnos ¿Existen hombres y mujeres que siguen siendo valientes para anunciar la presencia de Dios y su justicia? y nosotros con nuestra vida, con nuestro ejemplo ¿Qué generamos para este mundo sediento de una nueva humanidad?


