Libertad de opinión y control de la participación ciudadana
Por su parte, en sociedades que se creen altamente democráticas, se considera el Estado de Opinión como la fase superior del Estado de Derecho, por lo que resulta no sorprendente, sino inaceptable que se cuestione desde el Estado los temas o contenidos de opinión que los ciudadanos puedan...
Por su parte, en sociedades que se creen altamente democráticas, se considera el Estado de Opinión como la fase superior del Estado de Derecho, por lo que resulta no sorprendente, sino inaceptable que se cuestione desde el Estado los temas o contenidos de opinión que los ciudadanos puedan verter en una situación determinada. Circunstancia que refleja cada vez más la ausencia de voces y criterios en el espacio público, como signo inequívoco de la ausencia de diálogo democrático, participación ciudadana; así como un velo para ocultar la diversidad (pluralidad) de opiniones que las personas tienen sobre determinados temas. Mostrando con mayor claridad la posible existencia desde el Estado de mecanismos de control autoritario para atenuar las diversas expresiones de la opinión pública, suprimiendo no solo la contribución ciudadana y el derecho a no estar de acuerdo, sino la oportunidad de poner en alerta algún tema que puede ser importante y fundamental para el “vivir bien” de todos los bolivianos.Otra probable consecuencia del control de la participación ciudadana en su libertad de opinión, es sin lugar a dudas, el fuerte temor a ser descalificados por hablar de un tema que luego se vuelve “político”, quedando para los ciudadanos su participación solo en el abordaje de cierto tipo de temas que deban ser predecibles en su discusión y desenlace, ya que en la política actual no se tolera que ciertos temas sean discutidos y debatidos por ciertas personas, aunque después se las termina admitiendo. Finalmente, no está de más recordar que el espacio público es de todos los ciudadan@s y es un ámbito que está más allá de la competencia de los órganos del Estado.


