Examen de la conducta de Estados Unidos

Antes los Derechos Humanos se manejaban en una Comisión de Derechos Humanos, que sólo incluía algunos miembros y que se desprestigió porque los acusados eran siempre los mismos y siempre del Tercer Mundo. En su lugar se creó en 2006 el Consejo de Derechos Humanos, que lo conforma una...

Antes los Derechos Humanos se manejaban en una Comisión de Derechos Humanos, que sólo incluía algunos miembros y que se desprestigió porque los acusados eran siempre los mismos y siempre del Tercer Mundo. En su lugar se creó en 2006 el Consejo de Derechos Humanos, que lo conforma una rotación de 47 países. En su seno se aprobó la idea del Examen Periódico Universal – EPU; un mecanismo de la ONU para revisar la conducta de todos los países en cuanto al respeto de los Derechos Humanos. Este mecanismo permite que países pequeños o periféricos puedan, por fin, señalar las faltas de los grandes.El procedimiento del EPU es que Consejo en pleno analiza durante dos semanas la conducta de tres grupos de países cada año. El orden de presentación se decidió en un sorteo y el ciclo concluirá el año próximo. Para cada examen de país se nombra, siempre por sorteo, una troika que analiza los hechos e inquietudes surgidos de las exposiciones y presenta su informe.Estados Unidos está entre los últimos países de la lista y este otoño le tocó su turno, junto con Liberia, Malawi, Mongolia, Panamá, Islas Maldivas, Andorra, Bulgaria, Honduras, Islas Marshall, Croacia, Jamaica, Libia, Micronesia, Libano y Mauritania. Como es de esperar, su examen se siguió con mucha atención. Se trata del país más poderoso, que tiene un continuo sermón moralizante y que se propone como el ejemplo a imitar para el resto del mundo, pero que viola el Derecho Internacional con bloqueos, invasiones y agresiones bélicas sin causa, protege a terroristas convictos y ordena oficialmente torturas, secuestros y asesinatos. El examen es interactivo y tiene una duración de tres horas: una hora para el país que es examinado y dos horas para los países que se inscribieron en la lista para intervenir. El tiempo en que interviene uno u otro se ajusta al deseo del país que es examinado. En este caso, la delegación de Estados Unidos gastó en una exposición los quince minutos iniciales y cedió la palabra a los demás para sus intervenciones. Luego de un rato, el Presidente del Consejo - el embajador de Tailandia – detenía las intervenciones de las otras delegaciones y regresaba la palabra a la de Estados Unidos, para que respondiese preguntas y comentase sobre lo dicho por otros países o sobre temas que prefiriera resaltar. De esa forma el reloj consumió la hora de Estados Unidos y las dos horas de los otros países.En el caso de Estados Unidos, la troika de trabajo esta compuesta por Camerún, Francia y Japón. Su tarea es procesar la información que durante el examen recopiló la secretaria del Consejo de Derechos Humanos. Esa misma troika presentará un informe en marzo del 2011, que será sometido a un debate para su aprobación. ComentarioLa escasa educación humanística, típica de la enseñaza en los Estados Unidos, no favorece el desarrollo de ese nivel cultural alto que facilita la tolerancia. Esa carencia también hace que sus masas sean muy influenciables por los medios, cuya propiedad está concentrada.En otros países, con mejor nivel humanístico, hay más sentido crítico y los crímenes de sus gobiernos deben negarse o repudiarse. En Estados Unidos, cuando llegan a conocerse, hay mucha gente que aprueba. Eso hace difícil políticamente juzgar a los altos responsables de los crímenes cometidos en nombre de Estados Unidos o corregir ese rumbo.Es una sociedad a la que Hollywood ha inculcado el sentido justiciero del cow boy más rápido y cuyos gobiernos, sectas y medios desinforman para fomentar el miedo. Miedo que luego se manipula en nombre de la seguridad para acostumbrar a sus ciudadanos a controles vejatorios y fomentar el odio y desprecio hacia lo que sea diferente.* Umberto Mazzei es doctor en Ciencias Políticas de la Universidad de Florencia. Ha sido profesor en temas económicos internacionales en universidades de Colombia, Venezuela y Guatemala. Es Director del Instituto de Relaciones Económicas Internacionales en Ginebra.


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