La universidad y la crisis departamental
Los frutos más eximios de la universidad pública tienen que ver con su capacidad de atemorizar a quién no está de acuerdo con sus movilizaciones o con la capacidad de bloquear la ciudad con una fila de danzas durante un día, pero cuya organización arrastra más de medio año.¿Cuál es el...
Los frutos más eximios de la universidad pública tienen que ver con su capacidad de atemorizar a quién no está de acuerdo con sus movilizaciones o con la capacidad de bloquear la ciudad con una fila de danzas durante un día, pero cuya organización arrastra más de medio año.¿Cuál es el aporte más importante de la universidad pública en estos últimos años?¿El mito de sentirse defensores de los intereses departamentales?Habrá que preguntarles ¿qué entienden por intereses departamentales y cuáles han defendido y qué han ganado?En la lógica actual, por más dinero que se entregue a esta universidad pública, nunca será suficiente.Sin embargo lo que sucede a esta institución, antaño una de las más importantes del departamento -hoy sólo vestigios de aquello- pasa con la gobernación y en mayor o menor medida con todas las instituciones de trascendencia en el departamento –vean si no la asamblea departamental-La universidad pública tarijeña se ha creado con la finalidad de proveer profesionales capaces que sean aptos para construir un departamento desarrollado y sin embargo mantenemos los mismos niveles de pobreza –eso sí con más profesionales- de hace 10 o 20 años atrás.Nada diremos sobre la docencia que allá se da, pues eso pasa por una revisión profunda y propia, pues cuando la investigación se convierte en excepción, en una institución académica y pública, algo anda mal.Nada diremos de la cantidad de personal administrativo que allá está, pues siempre se justificará con el sambenito de: es necesario crear fuentes de empleo.Lo mismo con respecto al estamento estudiantil, cuyo despropósito más firme es sostener a toda costa un cogobierno que emana resultados que pueden cuestionarse por donde se mire.Sin embargo como ciudadano de este departamento considero que es necesario replantear el rol de la universidad pública departamental y acá lo raro fuera que quienes están involucrados acepten esta propuesta, por lo tanto la norma dice que ante estas ideas lo normal es recibir pedradas.Más allá de ello, la universidad pública departamental debe ser reconducida en su trabajo, pues no tiene sentido generar cantidad de profesionales, para un mercado saturado y aquello que es más delicado, la universidad pública departamental como está ya no representa los intereses ni es portavoz de la voluntad de todo el pueblo.Existen sectores que se han construido desde la lógica académica que han quebrado la histórica legitimidad de la universidad pública departamental y al parecer quienes menos cuenta de ello se dan, son quienes bloquean por más sueldos, por menos esfuerzo académico, por ninguna investigación académica de peso, en fin quienes sólo sienten placer de haber salido vencedores en su propuesta de recibir más dinero, aunque su propia victoria sea cuestionada desde fuera –claro ellos son quienes menos cuenta se dan, al parecer-La autonomía como está es un abrigo que debe ser revisado, esto sucede tanto por un esfuerzo que surja desde dentro o sucederá por una intervención externa. Esta afirmación la hacemos sostenidos en las experiencias que estamos viendo todo el tiempo y que el mismo tiempo enseñó, por lo mismo a él nos aferramos.


