De críticas y elogios
En ambos casos es también usual la tenacidad con que se aferran a esos superficiales juicios de valor que algunos comentaristas, operadores habituales de lo que suele considerarse “opinión pública”, aunque en la mayoría de los casos solo es “opinión publicada”.Por eso es que la...
En ambos casos es también usual la tenacidad con que se aferran a esos superficiales juicios de valor que algunos comentaristas, operadores habituales de lo que suele considerarse “opinión pública”, aunque en la mayoría de los casos solo es “opinión publicada”.Por eso es que la sabiduría popular inventó aquello de que las cosas siempre hay que tomarlas “como de quien viene”, es decir, no prestarle atención solamente a lo que se dice, sino a quien lo dice. De esa manera, la superficialidad se atenúa y se puede proceden al análisis con mejor fundamento.De los temas de la semana pasada, el que atinge a cuestiones religiosas vamos a dejarlo quieto, porque Bolivia es, constitucionalmente, un estado laico, lo cual significa que todas las creencias religiosas y sus respectivas manifestaciones merecen aquí el mismo respetuoso tratamiento, sean católicas, protestantes, islámicas, judías, o cualesquiera otras. No hay donde perderse si la premisa mayor es esa: Bolivia Estado laico. De la operación gubernamental propiamente dicha y de lo que nosotros consideramos mal atendido nos hemos estado ocupando aquí persistentemente. La industrialización de nuestros recursos naturales ha sido y sigue siendo casi una cantinela (cantaleta, le dicen también), en estas páginas, no sólo para obtener mejor utilidad por lo del valor agregado, sino verdadera autonomía de manejo y menos asimetría con los actores estatales o privados con los que nuestro país tiene que lidiar. Los gobiernos del Brasil y Argentina y las corporaciones petroleras, respectivamente.En cuanto a los otros recursos naturales, el litio, el hierro, otros minerales y la foresta, sentimos que tampoco están recibiendo un tratamiento ideal, nacionalista, con sentido de patria.Pero dediquémosle aunque sea el espacio final a los elogios, que en este caso concreto provienen del vocero de una institución a la cual hemos criticado por su inoperancia y por su dependencia de los intereses de su socio más fuerte, EE.UU: La OEAEl vocero de la OEA, José Miguel Insulsa, no se quedó corto con sus elogios: “Nosotros admiramos como en Bolivia se ha ido transformando la vida, como se ha ido permitiendo que la gente viva bien, al mismo tiempo manteniendo la capacidad de diálogo y manteniendo un conjunto de valores que son intrínsecos a la democracia”, consideró. A su juicio, Bolivia es un Estado democrático en plena transformación, “un ejemplo para el continente”, y aseguró que la OEA está muy “feliz”, de apoyar ese proceso.Por alguna razón les sentimos a esas palabras un gustito a “elogio de suegra”, es decir, no nos parecen muy sinceras. Pero dejémoslo ahí.


