Compañero en el camino

Nuestra vida es un peregrinaje hacia la eternidad, hacia la casa del Padre.En este caminar que nos parece tan largo y a la vez tan corto, según dure la vida de cada uno, pasamos por tantas circunstancias que necesitamos al compañero en el camino, a alguien que nos de fuerza, entusiasmo,...

Nuestra vida es un peregrinaje hacia la eternidad, hacia la casa del Padre.En este caminar que nos parece tan largo y a la vez tan corto, según dure la vida de cada uno, pasamos por tantas circunstancias que necesitamos al compañero en el camino, a alguien que nos de fuerza, entusiasmo, alegría; a alguien que nos reconforte y nos abra la mente y el corazón en la esperanza.Necesitamos en quien apoyarnos cuando estemos heridos, cansados, enfermos, agobiados.Necesitamos en quién confiar, cuando las penas, la preocupaciones nos atormentan.Necesitamos con quién compartir nuestras alegrías, nuestros logros, nuestros proyectos, nuestras ilusiones.Necesitamos un amigo fiel, que no nos traicione, que no nos delate sino que nos acompañe guardando celosamente nuestras confidencias, fiel, que esté a nuestro lado cuando la fortuna nos sonría y cuando la pobreza llame a nuestras puertas.Necesitamos un compañero que nos comprenda y no nos juzgue cuando caemos en el error.Necesitamos un compañero para nuestra soledad, para la soledad de nuestra alma; alguien que nos muestre lo bello del mundo, alguien que nos ayude a ver lo bueno a reconocer lo puro.Necesitamos un compañero que nos de calor de amistad en el frió de la indiferencia y el egoísmo de quienes muchas veces nos rodean.Un compañero que nos alcance un vaso de agua fresca, cuando el calor de la lucha nos  agobie, nos fatigue.No podemos caminar solos y es por eso que el Señor se quedó para acompañarnos en nuestro caminar.El es el compañero fiel que está presente en medio de nosotros, para acompañarnos en este peregrinar, que se acabará cuando vislumbremos la casa del Padre, al final del camino.El está presente en cada iglesia, en el Santísimo Sacramento de la Eucaristía.El día de Corphus Cristhi, o sea del Cuerpo de Cristo, es el día dedicado a la Eucaristía, que es su presencia en la tierra; porque se hizo compañero de los hombres.¡Búscalo! no pierdas el tesoro de su compañía.Cuándo Jesús instituyó la Eucaristía en la última cena (Lc. 22 – 19,21) ¿Cuál sería la reacción de sus discípulos, el asombro, la gratitud, el ananodamiento, la fe, la esperanza y el amor, embriagarían su ánimo al ver a Jesús tomar en sus benditas manos el pan azimo, alzar sus hermosos ojos al cielo, dando gracias, les dice amorosamente: “Tomad y comed”.Palabras de entrega, de invitación, de aliento y de mandamiento.Que diferente sería nuestro mundo, nuestra vida familiar, nuestras relaciones en el trabajo y en la sociedad si buscáramos a Ese Jesús, que se quedó  en la soledad del tabernáculo para ser nuestro compañero en el camino.


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