¿Cómo se nombra el dolor de los niños?
Las razones de esta omisión pueden ser diversas y entre ellas, una tiene su explicación: las víctimas de este crimen son niños y niñas cuyas voces, sentimientos y necesidades han sido silenciadas, violentadas e invisibilizadas por los abusadores, pero también por una sociedad que hasta...
Las razones de esta omisión pueden ser diversas y entre ellas, una tiene su explicación: las víctimas de este crimen son niños y niñas cuyas voces, sentimientos y necesidades han sido silenciadas, violentadas e invisibilizadas por los abusadores, pero también por una sociedad que hasta ahora no aprendió a proteger y amar a quienes no tienen la posibilidad de defenderse ni frenar la violencia y el dolor al que son sometidos. Dicho de otro modo, somos una sociedad que ha desarrollado una capacidad particular: la de cerrar los ojos ante el sufrimiento, la agresión y el ultraje a los corazones, las memorias y los cuerpos de los niños.En los últimos 5 años, la prensa ha dado cuenta de casos dramáticos de violencia y abuso a niños y niñas.En 2006, a sus once años murió Mauricio torturado, quemado en múltiples partes de su pequeño cuerpo y abusado sexualmente; en marzo de 2008 fue hallado semienterrado el cuerpo sin vida de Edwin luego de ser violado y golpeado, en junio del mismo año, partes del cuerpo del niño Richard fueron encontrados en las afueras de la ciudad. En 2009, a sus escasos 2 años Dayana fue violada y como consecuencia de ello perdió la vida, en el mismo año Carlita murió luego de varios días de agonía en el Hospital a consecuencia de haber recibido golpes en la cabeza por parte de su padre. Estas y otras historias de crueldad han cobrado en menos de 5 años al menos 7 vidas de niños y niñas sin que sus muertes pero principalmente la manera en que ocurrieron hayan tenido la capacidad de provocar acciones persistentes, planes, programas de largo plazo ó políticas de protección a la niñez en contra de la violencia, de prevención del abuso sexual, de educación a la comunidad, etc.Las preguntas ante ello son varias: ¿cuántas historias de dolor y muertes de niños tendrán que sobrevenir para que la violencia y el abuso en contra de ellos merezca planes de acción responsables y consecuentes, políticas con resultados a corto y mediano plazo?, ¿cuál es la relación proporcional del presupuesto nacional y departamental que se asigna a la protección de la niñez contra el abuso respecto de otros asuntos “prioritarios”?Hace dos meses, la Red contra la violencia sexual hacia niños, niñas y adolescentes, presentó a la Asamblea Departamental un proyecto de ley para la formulación de una política departamental de prevención de la violencia sexual hacia la niñez y adolescencia. No dudamos de que quienes conforman la Asamblea aspiran a que la violencia sexual hacia la niñez desaparezca, sin embargo tampoco deja de preocuparnos la posibilidad de que este tema de primer orden quede relegado a un tercer plano en la agenda de prioridades de la Asamblea Departamental. Por ello cabe la pregunta, ¿cómo se nombra el dolor de los niños?, ¿cómo se cuentan las historias y las atrocidades?, ¿cómo logramos indignarnos y comprometernos para proclamar algún día que en cada casa, en cada templo, en cada calle oscura y desierta, en cada escuela de la ciudad o del campo, a cualquier hora del día o de la noche, todos los niños y niñas podrán sentirse seguros, protegidos y confiados?


