Perdidos en el bosque
Recordamos habernos lamentado de esa que no era exactamente indiferencia sino algo más: soberbia. Como quien convocaba era el gobierno central, quienes ya se sentían autónomos despreciaron la invitación. Ahora deben estarlo lamentando.Porque esa que ahora ya tiene fuerza de Ley, la de...
Recordamos habernos lamentado de esa que no era exactamente indiferencia sino algo más: soberbia. Como quien convocaba era el gobierno central, quienes ya se sentían autónomos despreciaron la invitación. Ahora deben estarlo lamentando.Porque esa que ahora ya tiene fuerza de Ley, la de Autonomías, será mucho más difícil de adecuar a las necesidades reales del departamento, de las regiones y de los municipios. Y ni mencionemos a las comunidades originarias, porque su caso es aún más complejo.A esta altura, a duras penas sabemos los rudimentos de lo que es descentralización, aunque es esencial para referirse a autonomías. La descentralización, es un proceso social de transferencia de competencias desde la administración central a las administraciones intermedias y locales” y puede adoptar diversas formas de desconcentración, delegación, devolución, etc.La tendencia moderna, gracias a la mayor comunicabilidad (que no es lo mismo que comunicación) estimula la descentralización, a veces sin pensarla demasiado. Por eso, los precavidos alegan que si bien la descentralización permite un acercamiento rápido y oportuno a la toma de decisiones, al tiempo que descongestiona un grupo de funciones en el nivel central, también da pie a un desarrollo territorial desproporcionado, imposibilita el verdadero papel del Estado en la sociedad y sienta las bases para la conformación de élites locales con intereses particulares, que pueden atentar contra el bienestar de la sociedad.Esto último nosotros, en Tarija lo conocemos muy bien, aunque no somos las únicas víctimas de los gobierno elitistas. Pero mal de muchos es triste consuelo. Lo que nos toca ahora es ponerle empeño, dedicación y buena voluntad para conocer mejor aquello que debimos priorizar como interés de toda la sociedad tarijeña, antes de que se convirtiera en Ley de la República, que ahora resulta ser para chaleco de fuerza para unos y para otros una especie de arma contundente. Garrote, pues.Porque, como se hace notar más arriba, la autonomía puede sentar las bases para la conformación de élites locales con intereses particulares. Y no nos estamos refiriendo a una en particular, sino a las muchas que ya emergieron a la sombra de la poco discutida Ley de Autonomías.Entre lo mucho que hace falta analizar, discutir y consensuar, quizás lo más importante es lo fiscal, o sea alcanzar equilibrio entre los niveles impositivos, los gastos, las transferencias de los gobiernos centrales (el nacional y el departamental) a los gobierno regionales y municipales. Ese bendito “pacto fiscal” que tampoco quisimos construir oportunamente y que se volverá cada vez más imperioso.La manoseada Ley 007 es apenas un árbol de ese denso bosque de las autonomías, en el cual percibimos que muchos están (¿estamos?) perdidos.


