Seúl y el parto de los montes

Esa fábula relata cómo los montes dan terribles signos de estar a punto de dar a luz, infundiendo pánico a quienes los escuchan. Sin embargo, después de señales tan asombrosas, los montes paren un pequeño ratón.Eso fue lo que esos 20 países “organizados” desde 1999 por los siete...

Esa fábula relata cómo los montes dan terribles signos de estar a punto de dar a luz, infundiendo pánico a quienes los escuchan. Sin embargo, después de señales tan asombrosas, los montes paren un pequeño ratón.Eso fue lo que esos 20 países “organizados” desde 1999 por los siete países más industrializados y Rusia más los once países recientemente industrializados de todas las regiones del mundo, y la Unión Europea como bloque, mostraron después de tanto aspaviento: un ratoncito.Se comprometieron a “abstenerse de devaluaciones competitivas de sus monedas”, o sea evitar la que llamaron “guerra de divisas”, cuando tal guerra hace rato que está peleándose hipócritamente.Culpan a la China de tener su moneda depreciada, y simultáneamente la Reserva Federán empuja la moneda estadounidense hacia abajo imprimiendo sin respaldo nada menos que 500.000 millones de dólares.Dan la patética impresión de que no se creen ni entre ellos mismos y pretenden que les crea todo el mundo. Con toda razón la eurodiputada liberal Sylvie Goulard dijo que las primeras conclusiones a partir de la recién finalizada cumbre de Seúl reflejan que la armonía entre las finanzas, el crecimiento y la especulación está lejos de concretarse.“Están los egoísmos nacionales, la irracionalidad del dólar estadounidense y la FED que decide imprimir billetes y desestabiliza los mercados, pero lo que es obvio es la necesidad imperiosa de acuerdos, so pena de otro colapso mundial”, agregó.Uno de los pocos acuerdos que se esperaba pudieran lograr era el mejor control a los bancos que son los que han iniciado la actual crisis con su burbuja hipotecaria que estalló hace dos años. El G-20 aprobó en Seúl nuevo marco reglamentario ‘Basilea III’, que exige más fondos propios a los bancos con el objetivo de que resistan mejor a posibles futuras crisis.Y ya, de inmediato, los voceros de los bancos chillaron, dijeron que si se les pide que usen capital propio en vez de especular con capital ajeno “se desestimulará el crédito y se dificultará la recuperación económica”. Qué desfachatez.O sea que esta vez tampoco nosotros vemos ninguna luz al final del túnel de esta crisis global de la economía capitalista.A propósito, es inevitable que el dólar parezca ahora ser más accesible, porque está depreciado y su cotización en todo el mundo tenderá a la baja. No nos engañemos sin embargo, porque eso es solo manipulación macroeconómica, ya que como nos contaba don Gregorio Selser, recordando a Roque Sáenz Peña: “La felicidad y bienestar de Estados Unidos es la institución más onerosa que pesa sobre el mundo”.


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