Dilma: ¿Las mujeres al poder?
En efecto, lejos no estamos -aunque cerca tampoco- de que las mujeres reciban un trato igual en todos sus derechos y ejerzan a plenitud su vida jurídica, social y política.Quienes mantuvieron vivo en el mundo el criterio de que las mujeres deben estar exclusivamente relegadas a las labores del...
En efecto, lejos no estamos -aunque cerca tampoco- de que las mujeres reciban un trato igual en todos sus derechos y ejerzan a plenitud su vida jurídica, social y política.Quienes mantuvieron vivo en el mundo el criterio de que las mujeres deben estar exclusivamente relegadas a las labores del hogar y en otros a la explotación o el imperio de su pareja hombre, ven derrumbarse dichos criterios arcaicos que ya nada tiene que hacer en un mundo globalizado, donde los derechos de todos -hombres y mujeres- deben ser ejercitados integralmente a fin de que dichas fuerzas conjuntamente sirvan en la trasformación de los países y la utilización racional, sustentable y visionaria de los recursos naturales, sobre todo, de los países pobres y subdesarrollados incluido México.En síntesis, que la mujer sea parte fundamental en la educación de los hijos y nuevas generaciones en general haciendo de todo esto políticas públicas, no solo preparándolos medianamente para enfrentar la vida, sino para ser junto con el conocimiento científico -evitando la fuga de cerebros-, los artífices de la transformación de un país, para dar mejores niveles de vida a todos, pero sobre todo, cambiar las reglas del juego económico, supeditado a intereses transnacionales y depredadores.En el mundo, los derechos de la mujer sí están reconocidos, pero no vigentes al cien por ciento, por ello, existen todavía condiciones de marginación y pobreza que las afecta al igual que a sus hijos, quienes al no tener una alimentación balanceada y rica en nutrientes, verán sus capacidades físicas y mentales mermadas, que únicamente sirve al capitalismo mundial y repetidores regionales, para tener mano de obra barata y sueldos de subsistencia que no son reclamados por sus propios actores porque su condicionamiento físico y mental, solo busca generar un poco de dinero para reponer las energías perdidas en la jornadas de trabajo diario. Y así ha reproducido por generaciones.Tan solo en América latina y el caribe, la familia, el matrimonio, los hijos y la maternidad están bajo “la protección del estado”, débil pero hecha ley. A saber: igualdad de derechos entre cónyuges, reconocimiento a uniones libres o de hecho entre ambos sexos, igualdad entre hijos dentro y fuera del matrimonio, protección a la adopción, protección al patrimonio y tutela familiar, paternidad responsable para ambos sexos, divorcio necesario o voluntario, filiación paternalista, educación, salud, empleo, hogar entre otros, son ejemplos de que se avanza en pro de los derechos de la mujer y por tanto de sus hijos y de sus hogares.Pero no ha sido trabajo de los hombres solo, sino de la lucha de las mujeres que ven ganar espacios en bien de su reivindicación como seres humanos, por lo que, hoy en día no es sorprendente que gobiernes municipios, estados, partidos, centrales y países.En la región tenemos los casos de Eva Perón en Argentina, Lilia G. Tejada en Bolivia, Violeta Chamorro en Nicaragua, Rosalía Arteaga en Ecuador, Mireya Moscoso en Panamá, Michelle Bachelet en Chile, Cristina Fernández en Argentina, Laura Chinchilla en Costa Rica y, últimamente Dilma Ruuseff en Brasil, esta última mujer con una carrera extraordinaria y de lucha contra tiempos pasados en Latinoamérica producto de dictaduras militares.En otras latitudes, está por ejemplo el caso de Harlem Bruntland, primer Ministra de Noruega.Ellas en su países, han dado una lección de fuerza y valentía que debe ser ejemplo a las presentes y futuras generaciones de mujeres con acceso a la educación y alimentación balanceada, puesto que están obligadas a luchar por las demás mujeres que aún están o viven en condiciones de pobreza y marginación, pensando que pudieron haber sido ellas.En México tenemos también casos de muchas mujeres que han destacado en la Política, aunque aún todavía no en la presidencia de la República, sí en cargos importantes como en gubernaturas y partidos políticos. A saber; Griselda Álvarez (+) en Colima, Dulce María Sauri en Yucatán, Amalia García en Zacatecas y Beatriz Paredes en Tlaxcala entre otras, también ella Presidenta Nacional del PRI y por primera vez la primer mujer con posibilidades reales de ser abanderada de dicho partido a la presidencia de México.Ellas las mujeres, destacan ya en la política, cultura, deporte, empresas, negocios, senadurías, diputaciones locales y presidencias municipales, lo que habla de su entereza por seguir ganando espacios detalle de otra entrega. Pero deseamos sólo dejar en el lector la espina de que esta lucha es de hombres y mujeres, a fin de que los países como México, alcancen en el corto plazo su verdadero destino y desarrollo con justicia social. Actuemos. (Especial para ARGENPRESS.info)


